Antes de hablar de constituyente, es necesario exigir la renuncia de Uribe
10 años después de Apartadó no se puede seguir ocultando la responsabilidad de Uribe en la parapolitica, en hacer entre otras de Urabá, el laboratorio de la pacificación que dejó muerte y dolor, hoy llamada “Política de Seguridad democrática”.
En el Urabá permanece la semilla viva de la resistencia civil, vive la memoria, vive la dignidad. Artículo de Gloria Cuartas.
Tenemos una tarea: seguir avanzado por toda la verdad, por todas las garantías, por toda la democracia. Unidad que no puede incluir a Uribe, a los políticos corruptos y autores intelectuales de un acuerdo por la refundación de la patria, legitimado los asesinatos, las desapariciones, la desestructuracion de los movimientos sindicales y sociales, los empresarios que han apostado a la financiación de muerte y la exclusión para imponer su proyecto hegemónico. En nombre de la paz, de la reconciliación, no se puede acudir a la impunidad.
Hoy es necesario articular las movilizaciones sociales y populares en defensa de la educación publica, la salud, contra el TLC, contra las transferencias, contra la impunidad, contra la persecución y asesinatos a las comunidades de paz, contra las decisiones de un Presidente que con estrategias psicológicas de distorsión de la realidad y la verdad quiere dirigir el país por los senderos de la impunidad toda a favor de grupos políticos y empresarios nacionales e internacionales que han impuesto la estrategia de muerte y terror.
Estamos contra la comisión de reparación y reconciliación que legitima la impunidad y la cual debería renunciar por respeto a lo que nos queda de dignidad humana, debemos unir nuestros propósitos y definitivamente construir democracia, un primer paso que debemos dar, llegar a un acuerdo por la renuncia de Uribe. Antes de convocatorias que llamean a constituyentes para “defender” la democracia, es necesario profundizar la crisis y hacer esfuerzos por nombrar a URIBE como parte fundamental de la crisis, exigiendo su renuncia y colectivamente llegar a salidas al conflicto colombiano”.
En el Urabá antioqueño entre 1995-1997, continuando el plan retorno y la operación Génesis, lentamente se consolidaba el plan de “pacificación” de la región, mediante la “articulación” de las fuerzas gubernamentales, militares, políticas, empresariales, religiosas y el capital transnacional. Todos esos poderes con incidencia en la región diseñaron “la Visión de la mejor esquina de América”, que respondía a la implementación de un modelo económico neoliberal con el consecuente desmonte de organizaciones y reivindicaciones sindicales, sociales, populares. Se dio paso a la “planeacion al desarrollo” que años después se conoce como la zona más preparada para la implementación del TLC o la articulación con el Plan Puebla Panamá.
Era necesario desestructurar las demandas acumuladas en la historia social y política de la región, bajo la consigna pública de “enfrentar la guerrilla” se fraguo el exterminio a sangre y fuego. Centraron su operación en la población civil, condición básica para intimidar la población y hacer del terror la frontera del silencio. El plan que el pueblo esperaba era el de la vida, la paz, el cuidado de los niños y las niñas en un territorio para todas y todos. En medio de la política de muerte no lograron silenciar a las mujeres que decididamente salían a buscar a sus seres queridos, a desenterrar de las fosas o a desamarrarlos en medio de la más rigurosa militarización. Uraba la región más “cuidada”, la que tenía consejero especial y el documento Conpes que articulaba la inversión para la “paz” se impuso el “otro plan”.
Lejos de las expectativas del pueblo, lejos de las agendas trazadas por el movimiento sindical, de la implementación de políticas sociales justas, de las reflexiones complejas alrededor del conflicto social y armado y de las miles de posibles soluciones que exigían parar las diversas violencias en la región del Uraba. Se hablo del acuerdo regional humanitario.
Usando los mecanismos de participación ciudadana, de la “descentralización y de la elección popular de alcaldes” se diseño un Conseso que 10 años después, queda en evidencia que era parte de la estrategia que ya se venia diseñando para la región. Recuperar el poder requería mecanismos que no despertaran sospechas. Mientras se mostraba a la opinión publica una alcaldesa elegida por el pueblo, se profundizaba la persecución a la izquierda y se afianzaba el exterminio a la Unión Patriótica, el que se daba como parte del éxito de “recuperación de la democracia” a la región del Uraba. La vida de hombres y mujeres de la izquierda, tanto en la zona rural como urbana se identificaban como los responsables de la violencia en la región, como si la lucha social de la izquierda no fuera legitima. Se imponía en esos territorios la vergüenza y el miedo a pertenecer a la UP , se veía como enemigos a quienes defendiendo un proyecto de vida, de región, de territorio diferente al de los empresarios bananeros, sectores liberales, conservadores, empresarios, religiosos, desmovilizados del EPL, se arriesgaban a seguir viviendo en la zona. Con la dirección del entonces gobernador Uribe Vélez, se desarrollaba la “Pacificación del Uraba” a través de la puesta en marcha del laboratorio “de paz”, declaración de zona especial de orden público, empadronamiento a trabajadores, detenciones, retenes paramilitares en las vías y barrios del municipio. Por medio de las Convivir, ( Cooperativas de seguridad privada se legalizaban los paramilitares, los comandos populares y de esta manera se legitimaba desde la política del gobierno Departamental de Antioquia a través del Secretario General Pedro Juan Moreno - todavía esperamos saber que paso con su “accidente” que estaría diciendo Pedro Juan por estos días? - Uribe protege al General Rito Alejo del Río sabe perfectamente que se “cuido” de no estar visible pero sus “segundos” cumplían, desarrollaban el acuerdo que fue articulando y consolidando personajes en la región.
Hoy como presidente de la Republica y desde su posesión en el 2002 no ha parado de diseñar los mecanismos jurídicos desde diversas instancias legislativas que amparen a sus más seguros aliados, entre ellos, el Fiscal Luís Camilo Osorio, entre todos, los otros que soportan la estructura autoritaria, parauribista en Colombia. Probablemente, las investigaciones y demandas contra la Chiquita Brand ’s en la región del Uraba puedan demostrar como los capitales transnacionales han financiado el proyecto- Político- Económico y Militar, la demanda por la verdad total que va mas allá de saber que Uribe hizo parte del diseño de la “ nueva política de seguridad”, reconoció personería, entre otras, a la Convivir Papagayo , quien administró o recibió 1.7 millones de dólares, Esta Convivir, fue la encargada de profundizar el exterminio no solo de dirigentes sindicales sino de varios procesos organizativos. Se impuso la llamada lucha de los buenos que merecía el reconocimiento del establecimiento y la lucha de los malos, la teoría del enemigo interno cruzo todos los senderos de la llamada institucionalidad. En medio de la compleja realidad del país la verdad todavía esta por venir. No puede distraerse a la opinión publica, ni a las victimas con la “reparación económica” que en mi concepto no es lo fundamental, se exonera la responsabilidad del Estado, se legitima el “Modelo de apropiación de la tierra” y el nuevo ordenamiento territorial. El significado de las declaraciones de “Mancuso” tiene que ser tomados en serio y todavía falta mucho por oír, por decir, no solo de Mancuso.
Que dirá el Alemán? Los empresarios, los políticos, militares, policía, religiosos, fiscales, defensores del pueblo, jueces? Será útil conocer si existen los informes de las delegaciones de las embajadas acreditadas en Colombia que conocieron especialmente esta época de terror? Y la oficina de derechos Humanos de Naciones Unidas. Insisto, las declaraciones de Mancuso tienen que ubicase en un contexto caracterizado por el genocidio de la UP , la eliminación de la oposición política y un circulo de violencia que cada día fue tratando de descentrar el debate y colocarlo en el plano exclusivo de la guerrilla o paras y de los esfuerzos que se hicieron y se hacen para convencer que estos últimos aparecieron por “legitima defensa” y no enmarcados en la “ política de Estado” afianzando la decisión de “recuperar” lo que sentían se estaba perdiendo, el PODER político necesario para imponer el “otro” modelo económico” en la región del Uraba que ya estaba en manos de la izquierda, quien venia investigando, implementando , ejerciendo desde los gobiernos locales otra forma de administrar lo publico. Acudo a la memoria y creo que los periodistas podrían revisar los archivos de las emisiones de lo noticieros, periódicos, entrevista, las visitas de las delegaciones internacionales, entre los años 1995- 1997, consolidación del modelo paramilitar, el laboratorio de la política de seguridad democrática” después de estos años es difícil encontrar registro visual.
La consolidación del modelo paramilitar”, había dado sus resultados, la desestructuracion del movimiento popular, la ejecución extrajudicial, la violación, las nuevas expresiones de violencia a partir de practicas de terror, el “ rumor” el boleteo, la intensificación del dolor fue llevando a la población al limite del silencio y la imposición de la otra regla de convivencia, la nueva norma y control social llevo a colocar la realidad en la “ escogencia” del modelo para como al salvación al frente del “ modelo guerrilla” teniendo en cuenta que en todo este debate se exoneraba al estado de su responsabilidad departamental y en el ejercicio de profundizar en la verdad que hoy nos compromete tratar de armar el rompecabezas. Hace mucho tiempo repito, lo mismo en intervenciones nacionales e internacionales. Defensores de derechos Humanos y trabajadores por la paz, la gente mas cercana que me ha rodeado con su afecto para no enloquecer con un recuerdo como el vivido, saben que soy parte de las testigos que vimos como se extermino y se decapito el movimiento social en la región del Urabá. Denuncie, nombre, relate, y siempre me dijeron lo mismo” ¿dónde está la prueba?”. No bastaba la verdad contextual, el desplazamiento, la desaparición, la violación a mujeres, la desestructuracion de los movimientos sociales, campesinos y la legitimación del silencio. Creí siempre en las denuncias en las instancias judiciales, que lo evidente era una prueba tal vez no jurídica, pero si prueba ética, política que estaba anunciando y denunciando a las estructuras de poder en cabeza de Alvaro Uribe Vélez, entre otros responsables institucionales del genocidio, de la imposición del paramilitarismo como estrategia para “negociar sin ceder”.
En calidad de alcaldesa en esa época, no fui neutral, asumí un lugar, el de las victimas. Pero esto no bastó. Todavía creo que este debate esta pendiente y la verdad, la responsabilidad por acción o por omisión de todas las autoridades tendrá que develase ante las victimas, ante la región, ante la comunidad Colombiana y la Internacional no estamos en el Pos- Conflicto. Urabá es la expresión de un “nuevo pacto” no solo el firmado posteriormente en la “Hacienda el Cobre”, del pacto de “olvido social impuesto” en una de las regiones estratégicamente mas importantes para la inversión internacional. En el Urabá permanece la semilla viva de la resistencia civil, vive la memoria, vive la dignidad. Mientras ella exista, tenemos la esperanza que no se comercializara con el dolor de las victimas, que los procesos populares que existen no renuncian al derecho al retorno, a la tierra, al disfrute pleno en un territorio que tiene la lucha vigente de hombres y mujeres asesinados, La comunidad de Paz es una de las huellas de resistencia civil, no podemos seguir con silencios, asistiendo a la persecución, asesinatos contra esta comunidad, a ella la quieren borrar porque saben de su constancia y firmeza en dignidad por el derecho a no ser desplazados, por el derecho a habitar su tierra y a trabajar por un modelo alternativo social y económico como ya lo vienen haciendo. Tenemos una tarea seguir avanzado por toda la verdad, por todas las garantías, por toda la democracia. Unidad que no puede incluir a Uribe, a los políticos corruptos y asesinos, a los empresarios que le han apostado a la muerte y a la exclusión para imponer su proyecto hegemónico. En nombre de la paz, de la reconciliación, no se puede acudir a la impunidad. Hoy es necesario articular las movilizaciones sociales y populares en defensa de la educación publica, la salud, contra el TLC, contra las transferencias, contra la impunidad y las decisiones de un presidente que con estrategias psicológicas de distorsión de la realidad y la verdad quiere dirigir el país por los senderos de la impunidad toda a favor de grupos políticos y empresarios nacionales e internacionales que han impuestos la estrategia de muerte y terror. Antes de convocatorias que llamen a constituyentes para “defender” la democracia es necesario profundizar la crisis y hacer esfuerzos por nombrar a URIBE como parte fundamental de la crisis, exigiendo su renuncia y colectivamente llegar a salidas al conflicto colombiano.
Gloria Cuartas