Garzón habla de su "segundo tiempo"Bogotá-. El Alcalde avalará e impulsará la propuesta del Contralor Distrital para que la ciudadanía se pronuncie sobre el futuro del principal pulmón de la ciudad.
Luis Eduardo Garzón ha empezado a jugar el ‘segundo tiempo’ de su mandato al frente de la Alcaldía de Bogotá. La descentralización; la seguridad-convivencia y la consolidación de sus políticas sociales son sus principales prioridades. Pero el tema ambiental se ha abierto un importante hueco en la agenda del primer alcalde de izquierda que ha tenido la capital.
Y a tal punto, que Garzón le adelantó a EL TIEMPO no solo varias de las medidas que adoptará para luchar contra la contaminación, sino también su decisión de apoyar la convocatoria de una consulta popular para proteger los cerros de Bogotá.
El Alcalde también se refirió a la amenaza de cisma que se cierne sobre la izquierda colombiana y al candente panorama político nacional.
¿Cuál de los retos de este ‘segundo tiempo’ es para usted el más importante?
Demostrar, al final del mandato, que sí pudimos cumplir con la promesa de hacer retroceder el hambre y la pobreza.
¿Qué garantiza el éxito de su política social a largo plazo si en dos años llega un alcalde con otro énfasis?
Así como TransMilenio no tiene reversa, la ciudad no puede dar reversa en la lucha contra la pobreza y el hambre. Aunque la clave de esta batalla está en generar empleo.
El 52 por ciento de la gente que tiene una ocupación está en el sector informal, y ese porcentaje viene en alza...
La reflexión fundamental está en la inmigración. En este país hay casos como el de Boyacá, donde de 123 municipios, sólo 47 tienen agua potable. Con lo cual resulta atractivo emigrar a una ciudad como Bogotá, donde hay 100 por ciento de agua potable y un 97 de alcantarillado. Porque el drama no es solamente la guerra, sino también la pobreza. Por eso la inversión en las regiones es prioritaria.
¿Están llegando más desplazados?
En el 2005 hubo un 36 por ciento más que en el 2004. Y eso genera desafíos considerables.
¿Cómo analiza el tema de la ‘traquetización’? ¿Podría terminar Bogotá viviendo algo parecido a lo que sucedió en Cali?
Más allá de ese tipo arrogante y usualmente armado que hace aspavientos de su poder económico, y que es capaz de poner un Van Gogh encima de un sanitario, lo prioritario es fortalecer la lucha contra el lavado de activos. No me gustaría ver que la economía de Bogotá, que en el 2005 creció el 5,2 por ciento, tenga incidencia de negocios no sanos que, de prosperar, podrían afectar gravemente a la ciudad. No voy a pasar de agache en este tema.
Casi no hay calles sin huecos y los recursos asignados a este problema son insuficientes. ¿Qué harán?
El año pasado tapamos huecos en una dimensión que equivale a toda la avenida NQS. Pero la magnitud del problema es tal, que arreglar la malla vial cuesta 7,5 billones de pesos. Y me explico: acabamos de sacar un proyecto de valorización por 2 billones. Por eso la clave está en buscar recursos alternativos a través de proyectos como el que pensamos hacer en Puente Aranda y Fontibón, donde se ha hecho un acuerdo con el sector privado en el que ellos pondrán 1.300 millones, y nosotros 3.700.
¿Y qué pasa con los sectores donde no hay empresas capaces de asumir esos costos?
Ahí entra a operar la valorización (que será aplicada a la malla vial), y donde los estratos altos entrarán a subsidiar a los estratos más bajos.
¿Por qué su administración ha guardado silencio en un tema tan vital como es la grave contaminación que sufre Bogotá?
Reconozco, sin rodeos, que en este tema hemos tenido una actitud poco proactiva. Pero el próximo 2 de febrero, que es el ‘Día sin carro’, lanzaremos una serie de medidas.
¿Cómo cuáles?
Queremos que el Gobierno Nacional nos ayude a que la sincronización de vehículos se haga cada año, y no cada dos años. Segundo, hay que desestimular el uso del carro privado. El año pasado las ventas de carros subieron un 26 por ciento. Tercero, queremos entrar a revisar la normatividad sobre la vida útil de los vehículos. Y cuarto, crear una sanción moral con un mapa que muestre los lugares de la ciudad por los cuales no deberían circular niños por la alta contaminación que allí generan industrias y vehículos.
¿Cómo entender su insistencia en la necesidad de desestimular el carro particular, pero su negativa a aumentar el ’Pico y Placa’?
El ‘Pico y Placa’ lo que está estimulando es que mucha gente compre otro carro, y varios mecanismos de ilegalidad. Pero hay otras opciones: está la bicicleta, mejorar el sistema de transporte público y utilizar combustibles más limpios, como el gas, entre otras.
Hay la sensación de que esta Alcaldía se dejó ganar el pulso por los dueños de los buses: la sobreoferta sigue siendo enorme y las empresas transportadoras no aportan al fondo para la chatarrización...
Respondo no con percepciones sino con cifras: 1.881 vehículos se chatarrizaron el año pasado, que son 400 más de los chatarrizados en el 2004. Y con respecto a lo otro, es cierto: 17 empresas han cumplido, pero 49 no. Por eso las estamos multando -ya van 1.050 millones de pesos-, y habrá más presión desde Personería y Contraloría.
Pero, ¿por qué sigue siendo tan alta la sobreoferta?
Porque cuando nosotros llegamos a la Alcaldía teníamos más de 22.000 buses. Hoy hay 17.000. Pero el tema no es sólo de transporte público: no podemos olvidar que tenemos un millón de carros privados rodando en la ciudad. Y eso está pesando mucho en la movilidad y la contaminación.
¿Va a apoyar la propuesta del Contralor de realizar una consulta popular sobre los cerros?
Estoy con las consultas, porque es una forma de desarrollar la participación ciudadana. Así que acepto la consulta popular propuesta por el Contralor y trabajaré por la convocatoria del ‘Mandato Verde’.
¿Cuál es su posición frente a los cerros?
El 94 por ciento de los cerros está garantizado. El 6 por ciento es el que está en discusión, y allí hay construcciones de estrato 0 hasta el estrato 19. Mi posición es que lo que comprometió el Distrito en administraciones pasadas hay que cumplirlo, y lo que quedó sometido a licencias condicionadas dependiendo de lo que haga el Gobierno Nacional, puede ser susceptible de ser revocado.
¿Por qué necesita Bogotá una descentralización?
Porque no podemos manejar eficientemente una ciudad de siete millones de personas sólo desde el Palacio Liévano. Hay que darle a las alcaldesas locales poder efectivo sobre sus territorios.
La gente teme que se dispare la corrupción...
Descentralización no es sinónimo de corrupción. España la práctica y no es un país corrupto. Por contra, tenemos incontables ejemplos de regímenes fuertemente centralizados donde la corrupción campea.
¿Qué define a su alcaldía como de ‘izquierda’?
El énfasis en el tema social; poner las políticas públicas en función de la solidaridad y el reconocimiento de las minorías, de la diversidad, de la pluralidad.
Usted dice representar una izquierda más cercana a Lula y a Lagos, que a Chávez. Pero en el Polo no todos están de acuerdo con su visión socialdemócrata. ¿Es inevitable un cisma en la izquierda colombiana?
La contradicción es un elemento fundamental del debate público. Y este debate es absolutamente enriquecedor para la izquierda. Yo represento una ‘r’ de la izquierda que es la ‘r’ de la reconciliación, otros representan la ‘r’ de la rabia. Usted expropia o convoca, y yo prefiero convocar. Pero el debate es sano, normal y natural; se está dando en toda América Latina y no tiene por qué terminar en un cisma.
¿Qué tan fuerte es esta visión socialdemócrata en la izquierda colombiana?
Es difícil establecerlo. Pero el asunto no va a depender de quién tenga la mejor oratoria, sino de quién va a ser capaz de armonizar el discurso de izquierda con las realidades económicas del mundo de hoy.
¿A qué aspira después de la Alcaldía?
Soy un hombre muy comprometido con la reconciliación de los colombianos, y esto va a terminar en un acuerdo político. Así que seguiré luchando por ese propósito.
¿Qué lo hace sentir orgulloso de estos primeros dos años?
Que hemos cumplido lo que prometimos en campaña; los enormes avances en el tema de educación y la cobertura en ‘Bogotá Sin Hambre’, que ha llegado a medio millón de personas.
¿Y el lunar?
La interinidad en secretarias como la de Salud, eso paralizó políticas públicas importantes.
¿Cuál ha sido la crítica que más le ha dolido?
Haber dicho que ‘Bogotá Sin Hambre’ iba hacia un despeñadero. ‘Bogotá Sin Hambre’ es la niña de mis ojos.
¿Y qué ha aprendido?
A ponerle termostato a la lengua. Y que uno no puede hacer milimetrías políticas, porque cuando uno hace una transacción, luego vienen por más y más.
¿Qué opina de la tormenta política que vivió esta semana el país?
Así como yo fui capaz de ponerle termostato a mi lengua, le pediría a todos aquellos que están de candidatos que hagan lo mismo. Porque si bien el debate público es inherente a la política, cuando el termostato no está bien regulado esto puede dar lugar a problemas supremamente graves en un país donde la violencia es generalizada.
¿Cree que el senador Pardo tiene tratos con las Farc?
Decir que él pactó con las Farc es lo mismo que decir que yo soy astronauta.
¿Quién le gustaría que lo remplazara al frente de la Alcaldía?
Un Polo que sea capaz de seguir despolarizando la ciudad.