Un nuevo pronunciamiento público realizó la concejala indígena Ati Quigua, en la Comisión de Gobierno del Concejo de Bogotá, frente a la situación por la que atraviesan los pueblos indígenas del país, según sus declaraciones, igual dolor le causa la muerte de sus hermanos indígenas como los heridos de los hermanos de la Fuerza Pública.
Además, indicó “quisiera de verdad que pudiéramos resolver los problemas, todas las movilizaciones por reivindicar los derechos laborales, eso hay que atenderlo, con Políticas Públicas, con presupuesto, es que aquí no todo se puede ir para la guerra y para las armas, no podemos esconder los problemas sociales, territoriales, estructurales que tiene nuestro país”.
Igualmente, señaló la indígena Ati Quigua, que “se debería legalizar el uso ancestral de la coca, por considerar que lo que mata y hace daño es el narcotráfico, no la coca, refiriéndose a la propaganda que dice la coca mata; según la líder Arhuaca “tenemos que volver a la cultura de la coca, lo que hay que sustituir es el mal uso que le han dado a la planta, que para los pueblos indígenas es sagrado, es nuestra hoja de vida por la utilización tradicional y medicinal que hacemos de ella”.
Texto completo del Pronunciamiento:
ATI QUIGUA
Voy a hablar desde donde soy la Sierra Nevada de Santa Marta. Creo que nunca hemos acudido a las vías de hecho, somos un pueblo espiritual, nos ha gustado tener las mejores relaciones en aras de nuestro espíritu pacifico, sin embargo, hemos puesto muertos y creo que se puede llamar a este hecho genocidio; en el año 91, la Mesa Directiva del pueblo Arhuaco fue asesinada por los paramilitares en el Cesar.
En el trascurso de estos años han muerto 250 hermanos kankuamos y las cifras no mienten, nosotros le hemos colocado el último genocidio al país, 1700 hermanos indígenas asesinados selectivamente, dirigentes, autoridades espirituales, Kimi Pernia; en esta marcha ya hemos colocado 4 muertos, pero como en este país hay muertos de primera, de segunda, de tercera y de cuarta, eso no cuenta para evaluar. Muy bien por los avances que hay en materia de seguridad pero a mí si me preocupa como estamos resolviendo los conflictos estructurales que tiene el país.
Hay algunos parlamentarios que nos acusan de ser propietarios de muchas tierras en el país, pero se les olvida que aquí hay 15 mil propietarios del 68% de las tierras productivas y cada vez expulsan más campesinos, más indígenas, más afro, la tierra que hoy debería ser la última reserva del planeta, que son los territorios indígenas, hoy son amenazados por la interconexión fluvial de Sur América, por los intereses del petróleo, por los intereses del carbón.
Yo he elegido la vía de la democracia y la vía de la argumentación para que empecemos a concertar si este es el modelo de desarrollo que queremos para Colombia y para América, hoy la vida debe estar en el escenario de la planeación, queremos planes de desarrollo para las ciudades, para Bogotá, para el país, pero seguimos colocando los muertos.
A nosotros también nos duelen esos enfrentamientos, por supuesto, que aun hermano de la Fuerza Pública se le exploto un artefacto en sus manos y le quito las manos, pero no fue que nosotros le tiramos el artefacto, se le exploto en las manos, esos hechos hay que aclararlos y los medios de comunicación bastante que han difundido, no nos podemos seguir polarizando.
Antes de que naciera la izquierda y la derecha, nosotros ya existíamos en este continente y nuestra tradición; quisiera de verdad que pudiéramos resolver los problemas, todas las movilizaciones por reivindicar los derechos laborales, eso hay que atenderlo, con Políticas Públicas, con presupuesto, es que aquí no todo se puede ir para la guerra y para las armas, no podemos esconder los problemas sociales, territoriales, estructurales que tiene nuestro país.
Aquí también hay que aclarar que en estos días hemos visto la propaganda que la coca mata, lo que mata y hace daño es el narcotráfico, no la coca. Porque si nos preguntarán a los pueblos indígenas, por nuestra hoja de vida, nuestra hoja de vida es la coca y tenemos que volver a la cultura de la coca, lo que hay que sustituir es el uso, el mal uso que le han dado a la planta pero sigue siendo una planta sagrada y deberíamos legalizar el uso ancestral tradicional, medicinal de esa planta en el país, que no la han sabido utilizar.
Uno mira las cosas de donde le toque mirarlas, pero desde la mirada nuestra lamentamos profundamente la muerte de 1700 indígenas, vayamos sumando, hemos colocado 4 muertos…como concejala indígena de la capital me solidarizo, no solamente con el levantamiento a pie que están haciendo y el gran esfuerzo de movilización de las comunidades indígenas, sino con toda la movilización, obviamente por los derechos laborales del país.