He escuchado atentamente sus declaciones en donde afirma su disposición a oponerse al “despeje” en cualquier lugar ubicado en el departamento del Valle del Cauca. Al respecto debo manifestarle que respeto su opinión pero que la nuestra es totalmente contraria a la suya.
El tema del acuerdo humanitario, del secuestro, de la paz, sumado a las últimas pruebas de supervivencia, ha logrado que la comunidad internacional se preocupe y participe de tan importantes temas sobre todo si de proteger la vida se trata. Para nadie es un secreto que gracias a estas intervenciones como la del presidente NICOLAS SARKOZY de Francia, de la presidenta de Argentina CRISTINA FERNANDEZ DE K. de Brasil LULA DA SILVA, de ALAN GARCIA del Perú, del presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, HUGO CHAVEZ, de la senadora PIEDAD CORDOBA y de muchos otros, lograron presionar de tal forma al presidente de Colombia Dr. ALVARO URIBE VELEZ que se movió de su posición inicial y planteo públicamente la propuesta de una ZONA DE ENCUENTRO para discutir el tan anhelado acuerdo humanitario. Debe recordar igualmente que el propio ministro de agricultura ANDRES FELIPE ARIAS, quien tiene una postura idéntica a la suya, ha aplazado sus actividades en contra del acuerdo humanitario para no entorpecer dicho proceso.
La reacción de muchos sectores de la sociedad no se ha hecho esperar, la iglesia católica, la comunidad internacional y los partidos políticos Colombianos han manifestado públicamente que la ven con buenos ojos.
Significa entonces para los colombianos, las colombianas y la comunidad internacional, que existe aun una luz de esperanza que permita aliviar el sufrimiento y el dolor tanto de las victimas del secuestro como de sus familiares. No tengo ninguna duda que ganaría la vida, el derecho a la vida, la vida en libertad por sobre todas las cosas.
Y si se trata de proteger la inversión de los empresarios, de las transnacionales, de las multinacionales, como usted lo ha expresado, creo que debería preocuparse más porque las relaciones comerciales con los hermanos venezolanos se reestablezcan lo antes posible por cuanto somos nosotros los vallecaucanos quienes en mayores proporciones exportamos al vecino país. No obstante, la vida, la vida digna y en libertad, debe estar por encima de cualquier otro derecho o interés por altruista que parezca, recuerde que vivimos en un estado social de derecho.
Lo invito entonces a reflexionar sobre su postura política al respecto y se sume a la gran mayoría de colombianos y colombianas que junto a la comunidad internacional hemos abierto un espacio grande y amplio en nuestras corazones a la solidaridad, a la sensibilidad, en procura de aliviar el dolor de tantas familias que en Colombia sufren la tragedia del secuestro y no sea usted, señor gobernador el primero en frenar y pretender ponerle palos a la rueda, frente a una propuesta a todas luces esperanzadora.
Le propongo, señor gobernador que convoquemos a todas las fuerzas vivas de la región, para que juntos adelantemos durante el primer trimestre de su mandato, una jornada regional de consulta ciudadana para que con tarjetones, urnas, testigos y toda la logística necesaria, los Vallecaucanos y Vallecaucanas se pronuncien sobre el acuerdo humanitario y una posible zona de encuentro.
Finalmente dos cosas, la primera, que espero de parte de la guerrilla de las FARC su positiva respuesta y aceptación a la zona de encuentro y cesen en esta practica atroz. Y la segunda, un aparte de la carta que escribió INGRID BETANCOURT a su madre, YOLANDA PULECIO que llama poderosamente la atención. Igualmente anexo la carta completa por si no la ha leído.
”En Colombia todavía tenemos que pensar de dónde venimos, quiénes somos y a dónde queremos ir. Yo aspiro a que algún día tengamos esa sed de grandeza que hace surgir a los pueblos de la nada hacia el sol. Cuando seamos incondicionales frente a la defensa de la vida y la libertad de los nuestros, es decir cuando seamos menos individualistas y más solidarios, menos indiferentes, más comprometidos, menos intolerantes y más compasivos (...) entonces creo que ese día seremos la Nación grande que todos quisiéramos que fuéramos. Esa grandeza está ahí dormida en los corazones, pero los corazones se han endurecido y pesan tanto que no permiten sentimientos elevados”. INGRID BETANCOURT.
Atentamente,
ALVARO ARROYO CASTELBLANCO.
Secretario General.
Valle del Cauca.
Firmado.
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