Inicio > Grupos poblacionales > Mujeres > Internacional
Internacional

Casandra: GOOOOOOOOOOOOOOOL !!!
Por: Victoria Sendón de León (tomado de http://victoriasendon.blogspot.com/l blog)
Lunes 19 de junio de 2006

La pobre Casandra no hacía más que pronosticar desastres, como la caída de Troya, pero nadie le hacía caso, ya que Apolo se había vengado de ella, de modo que apareciera ante el pueblo como una loca agorera que no sabía lo que decía. Espero que me leais sin los prejuicios de los troyanos respecto a Casandra. 11.6.06

Siento ya el redoblar de los tambores de la tribu, gritos eufóricos que alientan la batalla cercana, aullidos que conjuran el triunfo, cantos de guerra, relinchar de caballos en la noche insomne, apuestas tabernarias, ajuste de arneses para el viaje, sueños alborotados, provisión de víveres, y hasta escucho desde aquí el turbulento palpitar de tantos corazones al unísono: ¡EL MUNDIAAAAAAAAL! Personalmente ni me va ni me viene. Puede ganar Namibia o Perú que me trae al pairo. Y en cuanto a España.... soy tan poco patriotera que no se me conmueve una fibra así pierda, gane o la eliminen. Ya sé que esto puede sonar a sacrilegio para algunos futboleros, pero es que me importa un bledo. Entonces, pues, ¿para qué se mete usted a escribir de fútbol, señora mía? ¿No sería más pertinente hacer mutis por el foro y dejarnos ver los partidos en paz? Es que, en realidad, no estoy escribiendo de fútbol, sino de otras muchas cosas. Por ejemplo, de guerra. Por ejemplo, de lógica. Por ejemplo, de dominación simbólica. Por ejemplo, de que el patriarcado NO ha muerto... Bueno ¿y qué? ¿Por qué tendría que morirse? No, por nada, por nada.... Sólo que viviríamos mucho mejor en un sistema de libertades. Pero, bueno ¿no es eso la democracia? ¿No es ése nuestro sistema político? En fin, me van a perdonar, pero yo no mencionaría a esa señora tan respetable sin antes hablar de partidocracia, de biopoder, de ideología como consenso, de imaginario masculino como modelo de mundo y de todos esos rollos, que sí, que sé que son un rollo, y más ahora en pleno mundial, ¡menuda palizas! Lo que me llama la atención es que un juego tan inocente como dar patadas a una pelota esté moviendo todo lo que mueve. ¿Lo han pensado? Y, sobre todo, ¿por qué? ¿Qué esconde esa inocencia infantil de jugar? Creo que debe de ser tan primario como cuando le lanzas una pelota a un perrito: juega y juega como loco. La cuestión es que ya los griegos jugaban al “episkyros” con un balón, el cual los romanos convirtieron en el “haspartum”, que curiosamente sólo se jugaba en el ámbito militar como divertimento, ejercicio físico y también como aprendizaje de estrategias de guerra. De algún modo se mantuvo durante la Edad Media y después hasta nuestros días, tal vez porque la pasión de jugar con los pies, de dirigir toda una estrategia con nuestros miembros inferiores, sea la más exultante expresión lúdica del animal erecto, del único animal que liberó sus manos y no tiene ya que seguir corriendo a cuatro patas. Ahí radica la fuerza inconsciente del fútbol. A lo que voy: desde que se funda la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) en 1904, este jueguito inocente se ha convertido en un valor en alza. Y como todo valor en alza, como todo lo significativo en nuestra civilización, toma su forma típicamente patriarcal. Constituye un círculo vicioso: es un valor en alza porque da dinero, pero da dinero porque se lo ha convertido en un valor en alza, utilizado como biopoder. Sí, un palabro extraño, pero una realidad muy antigua. Lo que era para Roma el “panis et circensis” es hoy el fútbol, es decir, la utilización de un poder que no se impone, aparentemente, sino que se mete en las vidas como si de la suma de muchos deseos individuales se tratara. Es como el consumo. ¿Sentimos acaso que se nos impone una determinada moda? No: para eso existe la publicidad. Deseamos con pasión cosas que hace dos días ni las conocíamos. Y esos deseos que parecen propios, pero son inducidos, son utilizados por el poder para sus fines interesados. ¿No se asocia el Barça con una tendencia política determinada? ¿No es por eso más que un club? ¿No es el Real Madrid el fichaje más rentable de la derechona? ¿No sirven ciertas confrontaciones deportivas para sacar todo el odio, la bilis, y la pasión vengativa contra los “enemigos”? ¿Y también para seguir fomentándola? Sí, claro que sí. Todos lo sabemos. No en balde se quieren tener representaciones deportivas propias para continuar la guerrita política a través del deporte. Pura partidocracia. La cultura patriarcal está en plena decadencia en cuanto a prestigio, no en cuanto a poder ejecutor, por eso nos cuela sus “caballos de Troya” con tal de no retroceder y, es más, de reconquistar terrenos perdidos. El Mundial atruena el mundo y nos presenta como espectáculo máximo el deporte rey, el deporte masculino por excelencia en el que se escenifica la potencia joven, exuberante, guerrera y lúdica de 22 hombres estupendos en cada campo (¿de batalla?). Ahí no hay paridad ni tonterías por el estilo. Su estética es guerrera, gritos y aullidos incluidos, su celebración salvaje, su pasión infinita. Lo único que le faltaba al fútbol para crear un “cosmos” propio desde el “caos” original era la conjunción con esa erótica tan depredadora como la de la prostitución; esa erótica tan fantasmática en la que “el que paga manda”, aunque la mayor humillación sea, precisamente, tener que pagar. La construcción de esos locales de “alterne” junto a los estadios no puede ser más elocuente. Es el triunfo de lo de “siempre”, el retorno de lo reprimido después de la moralina de las igualdades y todas esas monsergas feministas; es el trofeo espectacular del mundo macho, aquel que se sentía amenazado y hoy recupera su antigua gloria, la puesta en escena de su triunfo simbólico en todas las televisiones del mundo. Sacar todo el beneficio crematístico de este evento es la tercera pata del trípode sobre el que se levanta la evidencia de lo que es: guerra, sexo, dinero. ¡GOOOOOOOOL! Éste si que es un verdadero gol, un pelotazo: todo significa lo mismo. No me meto en su dimensión religiosa porque no hay espacio, pero lo apunto..... ¿Y el fútbol como deporte? A mí me parece algo magnífico por el que siento una gran pasión. Me encantaría hacer equipos de fútbol de chicas por todo el mundo. En vez de cursos de autoestima o de macramé, yo pondría a todas las mujeres a jugar al fútbol. La coeducación sin jugar al fútbol es una batalla perdida. Estoy convencida de que supone la solución para muchos conflictos. No se imaginan lo divertido que es, la velocidad de reflejos que potencia, la seguridad en sí misma, y hasta el tipo de personalidad tan atractiva que genera. Ahora, eso sí, en cuanto las mujeres entráramos masiva y activamente en esto del fútbol..., se acabó el negocio, se acabó el prestigio, se acabó la gloria. Es una de las consecuencias de lo que Pierre Bourdieu denomina el “coeficiente simbólico femenino”: lo que tocamos las mujeres queda devaluado en una cultura patriarcal. CASANDRA

posted by Victoria Sendón de León @ 9:11 PM 1 comments 9.5.06 LO QUE ERA PROGRE, YA NO

LO QUE ERA PROGRE, YA NO

“Los tiempos adelantan que es una barbaridad”, lo que pasa es que últimamente avanzan regresando o pulverizando contenidos. Tal vez España constituya un observatorio privilegiado para detectar los vaivenes de lo “progre”, dado que hemos recorrido en breve tiempo espacios políticos y de modernidad para los que otros países han tardado siglos. En nuestros lares ni siquiera se realizó la revolución burguesa, y el intento de las Cortes de Cádiz fue tan efímero que nos quedamos con las ganas. Lo mismo sucedió con la República, así que luego nos hemos tenido que poner las pilas para estar a la par de nuestros vecinos. Sin embargo, en ese acelere, lo que ha sucedido es que todo lo que estaba prohibido o estigmatizado por el franquismo y el nacional-catolicismo nos lo hemos tomado como un programa de progreso a realizar. Y estábamos en lo cierto, pero lo hemos hecho sin matices y a piñón fijo. Todos aquellos grupos que combatían el franquismo han sido metidos en un mismo cajón de sastre bajo el rótulo de progresismo, pero es que contra el franquismo ¡estaban hasta los monárquicos! Los tiempos y las circunstancias políticas, económicas y sociales han cambiado aceleradamente, de modo que nuestro momento histórico no es para nada el de la Transición. Es tiempo de balances y de modificar perspectivas. Pero ¿en qué? 1) En nuestra apreciación de los nacionalismos. Esta ideología, perseguida obsesivamente por el franquismo, fue aceptada con todos los parabienes del progresismo sin calibrar “a priori” lo que late en ella de involucionismo. El nacionalismo, por principio, no puede ser de izquierdas, porque la izquierda es internacionalista, pero le hemos otorgado tal halo de liberación “nacional” que ahora existen muchos jóvenes colgados de ese “ideal” esperpéntico en lugar de luchar por las causas realmente pendientes de nuestro mundo convulso. El nacionalismo sólo cambia las relaciones de poder, pero no conlleva un programa político de apertura solidaria. Para la lucha común de las mujeres ha sido un desastre. Recuerdo que en una publicación feminista vasca, en la que solía escribir, me censuraron un artículo en el hacía una matizada crítica de ese nacionalismo. Y cómo las entrevistas a mujeres de otros lugares de España no eran bien vistas: “mujeres del Estado”, se decía, siendo bien acogidas las realizadas a cualquier “etxekoandre” del terruño, con toda su categoría personal sin duda, pero más valoradas por el hecho de ser de la casa. El “silencio de los corderos” durante todo el reinado del terror nacionalista (abertzale o no) se está pagando con una sensación extendida de regresión moral. Hemos vivido la experiencia alucinada de que en lugares como el País Vasco y Cataluña no podías ser progre si no comulgabas con las piedras de molino del nacionalismo, dispuestas a sacrificar la propia lengua materna en aras de la “lengua propia” del territorio. Hemos incluso eliminado la comunicación en una lengua común en la hoguera narcisista de la lengua diferencial de unos cuantos que representaban las “esencias patrias”. Pero, en realidad, esos nacionalismos no han sido más que prejuicios clasistas frente a los parientes pobres y paletos de las tierras del sur y del centro, con los que no querían ni por asomo ser identificados. Ya no se pueden vender en Cataluña muñequitas vestidas de flamencas, pero sí de “pageses” con la barretina calada ¡faltaría plus! Y hasta los de ETA aparecen con sus “txapelas” identitarias ¡se los vaya a confundir con los baturros! ¿Para cuándo un Encuentro de “todas”, en el que las diferencias no supongan enfrentamientos ni desigualdades? 2) La cuestión del sexo. Era tal la opresión ejercida por monjas, curas y la Sección Femenina de la Falange, que nuestras principales batallas se centraron en liberarnos de semejante agobio. El ambiente general en tiempos de la transición confundía la modernización con un vulgar “destape” de revistilla y “varietés”. No es pues de extrañar que las feministas tematizáramos nuestra revolución de ombligo para abajo, y lo seguimos haciendo en cierta medida, sin haber dado un giro hacia una auténtica liberación del cuerpo y de la mente. Algunas siguen pensando de modo arcaico, pensando que la liberalización de la prostitución es algo de lo más “progre” sin entender realmente el fondo de esclavitud que yace en su origen y en su práctica. No se puede hacer bandera de liberación sexual de un hecho tan denigrante. E igualmente con el aborto, poniendo el carro antes de los bueyes. Muchas jóvenes, sin formación alguna, abortan cada año como un medio de control de la natalidad. Abortan simplemente porque han adaptado su pobre sexualidad a la de sus eventuales compañeros sexuales: una miseria a dos. Es el triunfo del modelo masculino sin reservas. ¡Qué progre! 3) La educación. Con el lema de la igualdad como bandera nos estamos cargando la “biodiversidad” humana que supone ser varones y ser mujeres, dos cosas matizadamente diferentes. La coeducación se ha convertido en otro cajón de sastre en el que ninguno de los géneros encuentra su lugar. Nos hemos empeñado en que las chicas sean ingenieras, pero no en que los chicos sean enfermeros, por ejemplo. Nos hemos guiado por lo que es prestigioso en el mundo masculino, compensándolo con que los niños aprendan a coser sin tener en cuenta los verdaderos deseos y aptitudes latentes de cada quien. Ahora estamos comprobando que la enseñanza mixta no atiende al problema diferencial de la maduración precoz de las chicas, teniendo que rebajar sus niveles a la más lenta de los varones. Pero, claro, la separación por sexos constituye una aberración proveniente de oscuros temores clericales. Por eso ¡ni un paso atrás! así se demuestre lo contrario y por motivos diferentes. Las chicas líderes no pueden desarrollar su liderazgo en épocas tan tempranas en un ambiente mixto, porque el liderazgo lo representan ellos, de modo que ellas no tienen más que imitarlos, generalizándose un modelo de violencia matona en los colegios. 4) La religión. En España la religión ha constituido un pesado fardo que nos marcaba desde la infancia: terrores, culpabilidades, oscurantismos de todo tipo. Pero ahora, en lugar de establecer un Estado laico, lo hemos hecho aconfesional, de modo que todas las religiones tengan los mismos derechos para seguir machacando las conciencias. Café para todos. Por lo visto es muy progre que los musulmanes construyan sus mezquitas y tengan sus profesores de religión con dinero público sin tener en cuenta que las religiones monoteístas que conocemos han nacido “contra” las mujeres. El control de nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestras mentes y nuestra sexualidad es el pilar central sobre el que se sostienen esas religiones, que sin él habrían desaparecido. Sin embargo, con la palangana hemos tirado también al niño. Me explico: ser progre era ser materialista sin reservas. Y no es así. Las nuevas Ciencias de la Vida, o sea, la biología, han descubierto que en el ser humano existe un nivel emergente que no podemos reducir a la complejidad del cerebro como si de una sofisticada computadora se tratara. Muchos seres humanos necesitan cultivar una cierta espiritualidad LIBRE, que en cada quién se expresa por diversos e imaginativos caminos. Algo que nos haga mucho más libres, más felices, más integrados. Y no estoy hablando de la vida eterna, sino de esta vida, de una espiritualidad -que no religión- inmanente. La formación en “valores” que se propugna no puede reducirse a valores democráticos, sino ampliarse a valores personales que tengan en cuenta todas nuestras dimensiones. Esto sería lo progre hoy y no la imposición del materialismo por principio. Muchas feministas renuncian a satisfacer esta dimensión por un falso y reduccionista prejuicio. Está muy bien la razón crítica, pero sin olvidar la imaginación creadora. No quiero seguir por no ponerme pesada, pero la cultura, el desarrollo, el estado de bienestar y otros temas serían también motivos de reflexión, de cambio de perspectiva en el entorno de la evolución de nuestro mundo. El progresismo ya no es estar a la izquierda, sino delante, más allá, al hilo de la vida y de la historia.

CASANDRA

posted by Victoria Sendón de León @ 12:51 PM 16 comments 8.4.06


Galeria Multimedia

  • Imágenes
  • Videos
  • Audios
  • Caricaturas


Más artículos de Internacional



Referendo por el agua
Periódico POLO
Gobernación de Nariño
Bogotá positiva
Rendición de cuentas


© Polo Democrático Alternativo
Sede nacional: Carrera 17A No. 37-27
Teléfono: (571) 288 6188
Bogotá - Colombia
info@polodemocratico.net