Castro se opuso abiertamente al secuestro y a la revolución armada en estos tiempos.Foto: AP
ES IMPOSIBLE negar los aportes que Fidel Castro realizó a favor de una salida política al conflicto colombiano. Pero la participación del Gobierno cubano y del propio Castro fue más allá, al intervenir directamente para impulsar la negociación y para hacerle ver a la guerrilla sus errores.
Además de la generosidad con la que actuó brindando muchas facilidades logísticas, debo resaltar su discreción frente a los medios de comunicación. No sólo fue discreto al máximo sino que permitió que se desarrollaran reuniones con los grupos guerrilleros sin que se armaran grandes espectáculos.
Su opinión política frente a los guerrilleros fue valiosa: "Nunca la revolución verdadera se logra con secuestros", "aquí de lo único que hay que hablar es del cese de fuegos, el resto es pura m....", "pasó el tiempo de las revoluciones armadas, hoy la salida es política", "en Colombia ya no hay espacio político para una guerrilla que se dedique al secuestro". Estas fueron algunas de las frases que en muchas ocasiones le oí decir. Pero no sólo me las decía a mí como comisionado de Paz, sino también a los representantes de las Farc y del Eln con quienes nos reuníamos en La Habana.
Durante el período en el que nos empeñamos en buscar la paz por la vía política, Fidel se involucró directamente con convicción. Les habló a los guerrilleros sobre lo absurdo de sus prácticas, les habló a los empresarios sobre la necesidad de aportar a la paz y le habló al Gobierno sobre las dificultades para alcanzarla, pero siempre lo hizo con un enorme respeto.
Paciencia, paciencia, paciencia. Persistencia, persistencia, persistencia, repitió muchas veces. Tenía razón. Estos principios son fundamentales en la búsqueda de una salida negociada y aunque parecería fácil aplicarlos, en la práctica resultan ser los más complicados.
Uno pude estar de acuerdo o no con Fidel. Pero el respeto, el liderazgo y la admiración que ha logrado en Cuba y en buena parte de América Latina son evidentes. Lo ha logrado por su persistencia y por esa personalidad avasalladora y apasionante que nadie le puede negar. Y esa capacidad de liderazgo la puso al servicio de la búsqueda de la paz.
Tengo claro el recuerdo de una madrugada en la que Fidel me llamó cerca de la 1:00 a.m. Acababa de llegar de la cumbre celebrada en México, en donde se encontró con el presidente Bush y por particulares circunstancias se vio obligado a regresar a La Habana. Fue una conversación muy larga y profunda sobre América Latina y sobre la paz en Colombia. Al final, cerca ya del amanecer, me acompañó a la salida del Palacio Presidencial y me dijo, mientras pasaba su brazo por mi hombro: "Camilo, sé que no compartes muchas de mis ideas pero tengo la certeza que sabes que peleamos por la misma paz de Colombia".
Reitero que a pesar de tantas diferencias, el estadista que acaba de renunciar al poder que mantuvo por casi 50 años, se la jugó por la paz en Colombia y lo hizo como nunca antes lo había hecho. Creyó más que muchos colombianos en la posibilidad de lograr una salida negociada y apostó por ella. Hoy, cuando se conoce su renuncia, son muchos los agradecimientos que le debemos. Sé también que Cuba seguirá apoyando la única salida a nuestro conflicto: la solución negociada, así esta no sea la más popular por estos días.
POR CAMILO GÓMEZ,
ex Consejero de Paz.