Polo Democrático Alternativo
Miércoles 5 de septiembre de 2007
La Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, irónicamente denominada Ronda del Desarrollo, parece estar condenada al fracaso. Dos son los motivos que la han llevado a esta situación y que han impedido que se llegue a un acuerdo. En primer lugar, las contradicciones permanentes entre los países más desarrollados entre sí, por una parte, y entre estos y las naciones en desarrollo y los países más pobres, que conjuntamente representan el 90 por ciento de la población del orbe, por la otra. En segundo lugar, la lucha permanente de l llamado movi8miento altermundialización, en contra del intento de los países más poderosos de someter al resto del mundo a sus designios.
Desde sus inicios en 1995, los asuntos que han generado más controversia en la OMC han sido varios. Primero, la insistencia de los países desarrollados en mantener y fortalecer los subsidios agrícolas, al tiempo que se les impone a las demás naciones la apertura y liberalización comercial en este campo. Segundo, el reforzamiento de los derechos de propiedad intelectual, consignados en el acuerdo ADPIC, para favorecer los intereses de las multinacionales en especial las farmacéuticas, de esos países. El grupo de los 20 (G-20), conformado en el 2003 bajo el liderazgo de India, Brasil y Sudáfrica, e integrado por países latinoamericanos como Argentina, Venezuela y Bolivia, viene desarrollando una importante lucha en defensa de los intereses de sus naciones, la cual ha sido respaldada por la mayor parte de los países del mundo entero.
Aparte de estos dos asuntos, más recientemente emergió una fuerte contradicción en torno al acuerdo NAMA (Acceso a mercado de productos no agrícolas, por su sigla en inglés). En este campo, tanto Estados Unidos como la Unión Europea insisten en que los países reduzcan los aranceles a un porcentaje muy bajo, en tanto que el grupo Nama 11, conformado por varios de los países en desarrollo antes mencionados, se niega a aceptar esta imposición, que traería una agudización en la crisis económica y social, como consecuencia de la pérdida del empleo en estos países. Cabe recordar que los países más desarrollados tienen aranceles bajos, pero protegen su producción agrícola e industrial con múltiples subsidios directos e indirectos. Entre tanto los países en desarrollo solo cuentan con aranceles, debido al desmantelamiento de las instituciones estatales que protegían estos sectores, como consecuencia de las políticas neoliberales que les impusieron en el curso de las dos últimas décadas.
Ante el estancamiento de las negociaciones, que se puso en evidencia con el fracaso de la reunión de Postdam a finales de junio, Colombia, México, Chile, Perú, Costa Rica, Singapur y Hong Kong presentaron una propuesta “intermedia”, tendiente a que los países reduzcan sustancialmente los aranceles, tal como lo quieren los poderosos. La propuesta llevaría a un coeficiente de aproximadamente 20 %, lo que reduciría los aranceles consolidados, que actualmente son del 33.6%, a un nivel promedio del 12.5%. Lama la tención que quienes respaldan esta propuesta han suscrito acuerdos bilaterales con Estados Unidos. Claramente, la propuesta responde a las maquinaciones de ese país, como ha sido denunciado por diversos sectores sociales y sindicales del mundo.
Al igual que lo han hecho las organizaciones sindicales de estos países, el PDA se suma al rechazo de la postura adoptada por el gobierno colombiano y la califica como un acto más de entrega de la soberanía nacional a Estados Unidos, por parte del gobierno de Álvaro Uribe Vélez.
Afiliaciones
Buscar
Herramientas
![]() |
En la sección Internacional
Más artículos de: Polo Democrático Alternativo