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Cómo convertir el malo en el bueno del paseo

Germán Reyes
Martes 25 de marzo de 2008

En la XX Reunión Cumbre de Santo Domingo del llamado Grupo de Río, seis puntos llamaron la atención sobre la conducta negativa de Colombia; es decir, coloquialmente quedó como el malo. Además, se respaldó la decisión de la OEA de incluir la conformación de una comisión que informe objetivamente sobre lo ocurrido; se exhortó a las partes a “mantener canales respetuosos de comunicación y a buscar fórmulas de distensión”; el Grupo se puso a disposición para la búsqueda de una solución satisfactoria. Así, tres puntos fueron propios de la reunión como escenario de discusión. A favor de las tesis de Colombia tan sólo quedó un punto, el 8: reiterar el compromiso de “combatir las amenazas a la seguridad de todos los Estados, provenientes de la acción de grupos irregulares o de organizaciones criminales, en particular de aquellas vinculadas a actividades del narcotráfico”… Reitero, a favor de la perorata arrogante de Uribe tan sólo quedó un punto, pero sin los calificativos que la doctrina Bush ha inventado para, bajo el supuesto de perseguir terroristas, con patente de corso, intervenir en cualquier país y que Uribe acogió como defensa de la “soberanía del pueblo”, contrario al concepto de la soberanía territorial acogida por el Grupo…

“El hecho real es que muy próximo al estallido de conflictos bélicos entre pueblos hermanos, como consecuencia de las intrigas yanquis, allí quedó sellada la paz en lo inmediato y la conciencia de que no estamos obligados a guerras entre pueblos que comparten sólidos vínculos de hermandad.”
Fidel Castro Ruz, El único perdedor... i

La muerte de “Raúl Reyes”, el pasado 1 de marzo en territorio ecuatoriano por parte de un comando especial de las fuerzas armadas colombianas, ha concitado numerosos comentarios e interpretaciones. Los solos titulares de los medios de comunicación al día siguiente de la XX Reunión Cumbre de Santo Domingo del llamado Grupo de Río, realizada el pasado 6 de marzo, son un ejemplo. En once puntos, 18 Jefes de Estado y 2 Jefas, emitieron y fijaron posición sobre la situación sucedida entre Colombia y Ecuador. En el punto 1 se reconoció que Fuerzas Militares Colombianas incursionaron el territorio vecino sin el consentimiento de su gobierno, en donde las FARC “se encontraban clandestinamente acampando”; en el punto 2 se rechazó la “violación a la integridad territorial” del vecino Ecuador, por lo que fue necesario reafirmar “que el territorio de un Estado es inviolable y no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera que fuera el motivo, aún de manera temporal”; el punto manifiesta que el grupo se sintió satisfecho por las disculpas que, por violación al territorio y a la soberanía del Ecuador, ofreció el presidente Uribe; en el punto 4 se registró el compromiso que en un futuro, bajo ninguna circunstancia, Uribe repetirá estos hechos claramente violatorios de los artículos 19 y 21 de la Carta de la OEA; en el punto 5 se expresa que corresponderá al Gobierno del Ecuador recibir la documentación obtenida por Colombia para que las autoridades judiciales investiguen eventuales violaciones a las Leyes; el punto 7 destacó que la convivencia pacífica de la región se basa en la observancia del Derecho Internacional consagrado en la ONU y la OEA, para la solución pacífica de controversias, además de la preservación y vocación de paz y “la búsqueda conjunta de soluciones a los conflictos que afectan a la región”.

En seis puntos llamaron la atención sobre la conducta negativa de Colombia; es decir, coloquialmente quedó como el malo. El punto 9 respaldó la decisión de la OEA, del día inmediatamente anterior, que incluyó gran parte de los puntos anteriores más la conformación de una comisión que informe objetivamente sobre lo ocurrido; en el punto 10 se exhortó a las partes a “mantener canales respetuosos de comunicación y a buscar fórmulas de distensión”; en el punto 11 el Grupo se puso a disposición para la búsqueda de una solución satisfactoria. Así, tres puntos fueron propios de la reunión como escenario de discusión. A favor de las tesis de Colombia tan sólo quedó el punto 8: reiterar el compromiso de “combatir las amenazas a la seguridad de todos los Estados, provenientes de la acción de grupos irregulares o de organizaciones criminales, en particular de aquellas vinculadas a actividades del narcotráfico”. Fue respetado, sin que esto comprometiera a los demás países, el calificativo de terroristas dado a las FARC. El punto 6 hizo parte de los principios de la OEA y del Derecho Internacional respecto a la soberanía, atención de la amenaza o el uso de la fuerza y no injerencia en los asuntos internos de otros Estados. Reitero, a favor de la perorata arrogante de Uribe tan sólo quedó un punto, pero sin los calificativos que la doctrina Bush ha inventado para, bajo el supuesto de perseguir terroristas, con patente de corso, intervenir en cualquier país y que Uribe acogió como defensa de la “soberanía del pueblo”, contrario al concepto de la soberanía territorial acogida por el Grupo. En aras de la objetividad, debo citar, resumir o referenciar el contenido de los once puntos y, repito, tan sólo uno a favor de Uribe.

Pero luego vinieron los titulares de los medios de comunicación. El periódico El Colombiano anotó “Uribe: lección de diplomacia en Río”ii, como quien dice, enseñó y dio palo, y agregó “El Presidente Uribe dio una lección magistral del deber ser de la política y la diplomacia. Con lucidez y serenidad desenmascaró la coincidencia ideológica y estratégica del eje Caracas, Quito y Managua con las guerrillas colombianas, especialmente las Farc“ (el eje del mal de Bush). La Revista Semana se metió en el pellejo de los colombianos y se preguntó: ”¿Final feliz?”iii. Creo, fueron objetivos: “Uribe sella la paz con sus vecinos, tras incidente por caso ‘Raúl Reyes’ ”iv de Caracol Radio; “Cumbre del grupo de Río zanjó crisis Colombia-Ecuador”v, del periódico Cubano Granma; “Apretón de manos alivia crisis con vecinos”vi, periódico El Espectador. El periódico virtual NOVA-COLOMBIA interpretó el aire caribesco de la cumbre: “Colombia, Ecuador y Venezuela zanjan la crisis con sonrisas”vii.

El presidente Correa presentó interesantes datos respecto a la forma como los medios lanzaron la “guerra informativa“ en su contra o a favor. La Agencia France Press (13 noticias a favor, tres en contra, cinco neutras); Associated Press (nueve noticias a favor, ninguna en contra); BBC (dos a favor, dos neutras); Prensa Latina (29 noticias a favor, ninguna en contra, siete neutras); The Miami Herald (33 a favor, 14 en contra, 35 neutras). En total, 186 a favor, 177 en contra y 142 neutras […]. Diario Clarín de Argentina (39 noticias a favor, 16 en contra, 10 neutras); diario El Tiempo de Bogotá (23 a favor, 60 en contra, 21 neutras); pero CNN en español (seis a favor, 52 en contra, 22 neutras). No nos engañemos, ellos (Colombia) tenían el apoyo de los norteamericanos y todo su poder económico” viii.

Luego en este contexto se abrió paso a la manipulación. Ocho días después de la Cumbre de Róo (13 de marzo), se publicó en medios colombianos la encuesta de la firma Gallup Colombia realizada el 4, 5 y 6 de marzo, antes de finalizar la Cumbre, con una imagen de favorabilidad o populismo a Uribe del 84%, con titulares como estos: “Popularidad del presidente Álvaro Uribe alcanzó nuevo record durante la crisis diplomática” (Periódico El Tiempo). Dicha encuesta midió lo relacionado con la expulsión del embajador colombiano del Ecuador, las amenazas de cierre de las fronteras por parte de Venezuela y la ruptura de relaciones diplomáticas por parte de Nicaragua; hasta razón pudieron tener los colombianos de solidarizarse con Uribe. Pero eso sí, la encuesta no midió la andanada de lo decidido en la Cumbre de Río. No obstante al momento de su publicación, quedó la sensación que el derrotado Presidente salió victorioso de la Cumbre, precisamente cuando las decisiones le fueron adversas.

Comentaristas afectos al presidente Uribe se sumaron a la tarea de los medios, de convertir el malo en el bueno del paseo: “Por las vías de hecho y del derecho Colombia se hizo respetar […]. Para eliminar a ’Raúl Reyes’ el Gobierno decidió incursionar en territorio ecuatoriano y por esta incursión ofreció disculpas al Gobierno ecuatoriano”ix, dijo Alfredo Rangel. “Son seres humanos, hijos de la Patria, hijos de Dios, pero siento tener que alegrarme porque los dejen tendidos en medio de la selva […] todo colombiano por cuyas arterias corra sangre noble no puede menos de alegrarse de que se haga justicia”x, anotó sin sonrojo alguno el jesuita Alfonso Llano, en consonancia con “El cardenal Pedro Pubiano [que] justificó ayer la incursión militar de Colombia en territorio ecuatoriano”.

Otros comentaristas terciaron en el asunto. Con sarcasmo, Daniel Coronel de la Revista Semana, retomó la frase: “Otra victoria como ésta y estamos perdidos”, para referirse a Uribe estrechando la mano de los supuestos “aliados del terrorismo”. Antonio Caballero fue mas allá: “El gobierno de Álvaro Uribe ha decidido usar contra las Farc ‘todas las formas de lucha’, para decirlo con la frase de las propias FARC”xi, expresada en apoyo de Estados Unidos, Reino Unido e Israel, enfrentamiento internacional (Venezuela, Ecuador), “bombardeos desde lejos”, recuperación de cadáveres en caliente, verdades obvias y mentiras absurdas, justificación de ajusticiamientos, legalidades rebuscadas para denunciar ante la Corte Penal Internacional a Chávez, violación de la ley internacional (incursionar en territorio ajeno), formas de lucha utilizadas incluso por gobiernos anteriores (paramilatarismo, parapolítica); por último, quiero resaltar la frase de Caballero: “el ciego aplauso de la muchedumbre no es garantía de que se tiene la razón, sino más bien de lo contrario: las muchedumbres rebajadas por sus jefes a sus más sucios instintos -la venganza, el patrioterismo- tienden a equivocarse” (recordemos a Hitler, Mussolini, Fujimory).

Se han escuchado voces que en verdad hubo una ofensiva militar, pero también una derrota en los planos diplomáticos e internacionales, lo que será objeto de otro artículo. La operación Fénix fue una zancadilla al canje humanitario, la instalación de un foco de tensión regional y la desestabilización de los gobiernos de Ecuador y Venezuela como oponentes a las políticas del imperio.

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