De paso por Buenos Aires, en donde fue recibido por la presidenta Cristina Kirchner y por el canciller Jorge Taiana, el líder del izquierdista Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria, dijo en una entrevista con Clarín que no cree que con un gobierno como el de Alvaro Uribe, la guerrilla de las FARC se siente a negociar. Ex candidato presidencial de la segunda fuerza política colombiana, analizó qué puede ocurrir con la insurgencia tras la muerte de su líder, Tirofijo.
¿Qué puede cambiar en las FARC con la muerte de Tirofijo?
Es evidente que Alfonso Cano, el nuevo líder, es más político que militarista. Pero no hay que olvidar que el gobierno de Alvaro Uribe está empeñado en una actitud guerrerista contra ellos, con lo cual se hace difícil pensar que las FARC puedan cambiar de actitud ante este gobierno. Yo espero que esa visión política más amplia que tiene Cano lo lleve a ver que es tiempo de analizar salidas políticas, en principio sobre un canje de rehenes.
Uribe presenta a las FARC como derrotadas y anuncia que seguirá con la guerra. ¿No es impensable así que la guerrilla se siente a negociar?
Pese a los golpes que el Estado le ha asestado a las FARC, el conflicto armado está lejos de terminarse, como cree Uribe. Y lamentablemente creo que con este gobierno es imposible un diálogo con las FARC. Se necesita en Colombia un gobierno más democrático que tenga una percepción del conflicto más integral y que proponga soluciones integrales.
Hay quienes ya impulsan un tercer mandato de Uribe, pese a no estar contemplado en la Constitución. ¿Qué cree que puede ocurrir y qué significará para una eventual paz en Colombia?
Uribe sin dudas tiene deseos de un tercer período y están buscando los mecanismos para lograrlo, a través de un plebiscito que imponga no un nuevo período, sino la prolongación del actual mandato. Eso debería hacerlo el Congreso, modificando la Constitución, y allí tiene una mayoría que puede allanarle ese camino.
¿Por eso es tan fuerte la discusión en Colombia por la "parapolítica", que involucra a decenas de congresistas aliados al presidente?
Claro, porque el mismo Uribe ha dicho que mientras no sean hallados culpables, él les seguirá pidiendo sus votos para sus iniciativas. Esto es muy grave desde el punto de vista de la ética pública. Por eso Uribe defiende a este Congreso: sabe que con ellos tiene garantizada su reelección o la prolongación de su período.
Pero más allá de estas maniobras es evidente que Uribe tiene una alta popularidad ¿A qué se debe?
Por un lado Uribe es un eficaz manipulador de la opinión pública, a través de su exposición en los medios. La sociedad se ha hecho a la idea de que lo que pueda tener lo tendrá por los beneficios que le otorgue este presidente mesiánico y no por derecho. Otro factor son las propias FARC, que en su alto grado de impopularidad, le han dado popularidad a quien las combate.
¿Porqué a Uribe no le ha afectado la parapolítica o los crímenes de los paramilitares, incentivados muchas veces por sus aliados?
Porque la percepción de la sociedad es que los paramilitares se han enfrentado a los enemigos de Uribe, o sea las FARC, y eso redunda en beneficio de la popularidad de Uribe, cuando debería ser repudiable que ello ocurra.
En este contexto ¿cómo hace el Polo Democrático para crecer como fuerza progresista y explicarle a la sociedad que hay otro camino?
El camino es bien arduo, porque Uribe tiene todas las ventajas. Pero frente a la prepotencia de este gobierno y la falta de una verdadera democracia, la izquierda y el progresismo han antepuesto la unidad a las viejas discusiones dogmáticas que dividían antes que sumar. Este fenómeno de la unidad es lo que nos fortalece para enfrentar a Uribe y por eso la gente cree que el Polo puede ser opción de poder, desde la izquierda democrática. Y eso a Uribe le molesta.