Antonio Sanguino es bogotano por compromiso, nortesantedereano por orígenes y cesarense por experiencia vital. Sanguino es el menor de ocho hermanos. Sus padres, Juan Antonio Sanguino y Carmen Rosa Páez, dos campesinos analfabetas, llegaron al Cesar empujados por la violencia bipartidista, luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Allí establecieron su hogar a pesar de las dificultades económicas y enseñaron a sus hijos los más altos valores de respeto, humildad, honestidad, generosidad, tenacidad y justicia. Su hermano Juan, su tutor político y compañero de militancia política, y sus sobrinos Ricardo y Jeffersón murieron en la guerra por la violencia política que vive Colombia. Estos hechos motivaron a Sanguino a tomar las banderas de la paz y la reconciliación.
Se interesó por la política, como muchos de su generación, a los 13 años cuando se hizo activista y dirigente estudiantil en el Colegio Nacional Loperena de Valledupar en la década de los setenta. Luego, en la segunda mitad de los años ochenta se trasladó a Bucaramanga donde se destacó como un importante dirigente social y político de toda la región del nororiente colombiano.
Sanguino lideró y acompañó importantes luchas y movilizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles y cívicas. Asesoró sindicatos, organizaciones campesinas, cívicas y populares. Fundó organizaciones sociales e intelectuales. Hizo parte de la dirección nacional del Movimiento político “A Luchar” y se articuló a la AD-M19 en Santander. Pero, en 1990 se trasladó a Bogotá por amenazas contra su vida y la de su familia.
En Bogotá se articuló a la Corriente de Renovación Socialista, organización disidente del Ejército de Liberación Nacional, que celebró un acuerdo de Paz con el Estado Colombiano el 9 de abril de 1994. Sanguino fue protagonista de primera línea de este proceso de paz y por tal razón le encomendaron la creación y dirección de la Corporación Nuevo Arco Iris, una organización civil para la promoción de la paz y el desarrollo, de la cual fue director ejecutivo y presidente por diez años. Participó en la fundación del Polo Democrático Independiente y después en la del Polo Democrático Alternativo. Acompañó a Lucho Garzón en la campaña presidencial del 2002 y en su aspiración como Alcalde de Bogotá. Sanguino es hoy uno de las más firmes defensores de las políticas sociales que impulsó Garzón como Alcalde de Bogotá en el periodo 2003 a 2007.
Además de la política, la formación académica siempre ha sido una de las prioridades permanentes de Sanguino. En 1990 se graduó como sociólogo de la Universidad Cooperativa de Colombia y en 1994 como Magíster en Administración y Planificación de Desarrollo Regional de la Universidad de los Andes. En la actualidad adelanta estudios para optar al título de Doctor en Gobierno y Administración Pública en la Universidad Complutense de Madrid.
Sanguino tiene amplia trayectoria profesional en la formulación, dirección y seguimiento de proyectos de paz, convivencia, desarrollo social y territorial. También se ha desempeñado como docente, investigador y consultor en temas relacionados con el conflicto colombiano. Además ha participado activamente en el movimiento civil y ciudadano por la paz de Colombia.
Dentro de la experiencia profesional de Sanguino podemos destacar, entre otros, su desempeño como profesor catedrático de la Universidad Javeriana en la especialización de Resolución de Conflictos. Además fue asesor en la Comisión Primera y en la Presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes. En el Ministerio de Educación Nacional, fue investigador y educador del Centro Jorge Eliécer Gaitán. En Redepaz fue parte de su Comité Ejecutivo Nacional y coordinador del proyecto “Cien Municipios de Paz”, auspiciado por la Unión Europea.
La preparación intelectual de Sanguino es una de sus mayores fortalezas. Su capacidad de análisis político sobre el conflicto y la paz de Colombia es el resultado de un permanente trabajo de investigación y de su compromiso con la reconciliación de los colombianos y colombianas. Entre sus trabajos publicados se destacan: “El Desplazamiento en Bogotá, una realidad que clama atención” DAPD–Alcaldía Mayor de Bogotá – Corporación Nuevo Arco Iris. 1994; “El Regreso de los Rebeldes”. Cerec. 2003. Así mismo, también se destaca como columnista de medios alternativos y académicos.
Con este recorrido intelectual, social y político, Sanguino presentó su nombre a las elecciones al Concejo Capitalino del 28 de octubre del 2007 en representación de un importante sector de la izquierda democrática, obteniendo, 11.382 votos, la sexta votación en la lista del Polo Democrático Alternativo. Hoy desde el Concejo de Bogotá, Antonio Sanguino adelanta una agenda que pretende contribuir a la superación de las desigualdades y las exclusiones, fortalecer la convivencia política, la resolución de los conflictos sociales y políticos y la profundización de la democracia. En este propósito lo acompañan importantes sectores políticos y sociales de la Capital y 14 ediles elegidos en las localidades de Usaquen, San Cristobal, Santa Fé, Rafael Uribe, Usme, Puente Aranda, Fontibón, Barrios Unidos, Teusaquillo, Ciudad Bolívar, Engativá y Candelaria.
Para Sanguino Colombia necesita poner punto final al conflicto armado interno y atender prioritariamente a los millones de víctimas bajo los estándares internacionales en materia de verdad, justicia y reparación, como una condición para la consolidación democrática y la civilización de la contienda política. Al mismo tiempo, considera que se requieren políticas que atiendan la emergencia social, derivada de los altos niveles de pobreza y la aplicación de agresivas políticas sociales y territoriales que atiendan las variables estructurales que concurren en la explicación del conflicto colombiano. Una política exterior soberana, multilateral y latinoamericanista, en opinión de Sanguino, fortalecerá la dignidad de Colombia como nación.
Bogotá, en dicha perspectiva, se ha constituido en un referente insoslayable. Su blindaje frente al conflicto armado y su sensibilidad frente a las víctimas la convierten en una reserva humanitaria en medio de la barbarie. Las políticas sociales heredadas de la administración Garzón, sus finanzas sanas, su modernización institucional, sus niveles de descentralización, el fortalecimiento de su patrimonio público y su pujante desarrollo urbano son, para Sanguino, un invaluable acumulado para pensar estratégicamente la ciudad y su contexto regional. El desafío consiste en asumir la ciudad desde una imagen de futuro: incluyente y socialmente justa, tolerante y diversa, democrática y pluralista, globalizada y competitiva, y ambientalmente sostenible. Una ciudad que les ofrece a todos sus habitantes el derecho a su disfrute pleno.
A ello debe disponerse, según Sanguino, una izquierda confiable, viable, moderna y conectada con los problemas de nuestro tiempo. Y a ello le apuesta Sanguino en el Polo Democrático Alternativo.