Concejales del Polo solicitan consulta para Metro en Bogotá Bogotá-. Miembros de la bancada del Polo Democrático Alternativo , en carta enviada al Alcalde Luis Eduardo Garzón, solicitaron incluir en su agenda de consultas ciudadanas una que pregunte a los bogotanos, si estiman conveniente implementar el Metro como una alternativa sustituta a las troncales de Transmilenio previstas en la denominada fase III.
La misiva de los concejales del Polo expresa su preocupación por las características técnicas, de diseño y de operación que Transmilenio anuncia adoptará en la carrera séptima, con similares características a las de la troncal Caracas.
"...Se trata de abocar de una vez por todas y por vía ciudadana, una decisión trascendental (la del Metro) que lamentablemente se ha venido postergando de tiempo en tiempo y que hoy urge retomar..." Y añaden: "Hoy en día, seis años después de iniciado Transmilenio, son los mismos usuarios quienes a diario, de evento crítico en protesta airada, nos recuerdan la necesidad de repensar el modelo consiguiendo, incluso, prontitud y confort, dos de las promesas mayormente incumplidas..."
La comunicación expresa que: " Una consulta como la que planteamos permitirá dimensionar las reales posibilidades de Transmilenio, y si nuestro problema de movilidad se soluciona con sólo troncales, o incluyendo un modo de transporte más avanzado y eficaz".
Y remata diciendo: "Esperamos que su señoría reconsidere la decisión tomada en el sentido de adelantar, contra viento y marea, la Fase III con más troncales".
El siguiente es el texto completo de la carta:
Bogotá D. C., Septiembre 04 de 2006
Doctor
LUIS EDUARDO GARZÓN
Alcalde Mayor de Bogotá
Ciudad
Cordial saludo:
En declaraciones recientes el señor Alcalde dio a conocer su voluntad para consultar a la ciudadanía en torno a asuntos prioritarios, o que han generado controversia. Debemos decir que conforme a nuestro ideario, consideramos siempre útil recurrir a los mecanismos de participación para afianzar los procesos democráticos. Preguntar por el querer ciudadano es un recurso que legitima la acción gubernamental y apuntala lazos de confianza en la institucionalidad que nos rige.
Valoramos ese interés suyo, particularmente en lo tocante con los cerros orientales y el desarme, asuntos hoy vitales para la agenda de la ciudad. En este marco queremos se considere la inclusión de una pregunta a los bogotanos sobre la incorporación del Metro como alternativa sustituta a la construcción de más Troncales del Transmilenio, tal y como se viene proyectando para la denominada Fase III. Se trata de abocar de una vez por todas y por vía ciudadana, una decisión trascendental que lamentablemente se ha venido postergando de tiempo en tiempo y que hoy urge retomar.
Como lo hemos hecho saber en diversas ocasiones, además de la que surge por el aplazamiento sin fin del requerido sistema férreo de transporte, nos ha venido asistiendo otra preocupación por las características técnicas, de diseño y operación que Transmilenio anunció adoptaría para habilitar su implementación por la Séptima. Aquí damos cuenta igualmente de las observaciones que en desacuerdo con el plan oficial han expresado residentes organizados a lo largo de las vías a intervenir.
Aún cuando el señor Alcalde ha señalado que hasta ahora no hay argumentos de orden técnico que le permitan desistir de ese proyecto, tampoco nosotros hemos encontrado evidencia, de ningún tipo, que nos despeje las dudas en torno a su viabilidad y conveniencia; y la publicación del diario El Tiempo del pasado domingo 27 de agosto sobre la Troncal por la Séptima, contrario a despejarlas, las incrementa.
Las características que en materia arquitectónica, de patrimonio urbanístico y de usos y servicios hacen de la Carrera Séptima una vía de capital importancia, emblemática y sensible, nos motivan a llamar la atención sobre el cuidado que debe acompañar a una obra que busca continuar el proceso “troncalizador”, emprendido de manera inexorable y cuya revisión resulta inadmisible a sus sacralizadores. Pero hoy en día, seis años después de iniciado tal servicio, son los mismos usuarios quienes a diario, de evento crítico en protesta airada, nos recuerdan la necesidad de repensar el modelo consiguiendo, incluso, prontitud y confort, dos de las promesas mayormente incumplidas.
Por ello estimamos pertinente que la ciudad discuta sobre la incorporación al sistema masivo del otro modo de transporte cuyas características técnicas, ambientales y de operación, se adecuan de mejor forma a las condiciones de las vías de la Fase III. Se trata de “volver al inicio”, recuperando la noción del Metro o del Tren Ligero (Tranvía) como eje articulador, y la de las Troncales como su complemento.
Porque la disyuntiva entre buses articulados versus Metro es una errónea forma de abordar el análisis de la problemática del transporte en Bogotá. Los modos de transporte rígidos (metro, tren ligero, tranvía) y flexibles (Buses, taxis y automotores en general) coexisten conformando un verdadero sistema. Y son las experiencias exitosas en numerosos países, aún de nuestra área, sumadas a las dificultades y limitaciones ostensibles del servicio prestado por Transmilenio, las que nos llevan a persistir en nuestra idea.
Vale la pena recordar que la propuesta del Metro ha hecho parte de las discusiones fundamentales de la ciudad de tiempo atrás y son muchos los estudios que la han venido incluyendo como solución viable para la movilidad bogotana. El momento cumbre fue cuando empezando la alcaldía de Enrique Peñalosa se plasmó en el Plan de desarrollo “Por la Bogotá que queremos”, la creación de la empresa de Transporte Masivo de Bogotá - Metro S.A., encargada de iniciar la construcción de la Primera Línea del Metro (PLM), junto a la creación de la empresa Transmilenio S.A., encargada de las Troncales, y ambas como instrumentos para materializar el Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM).
El componente Metro, sin discusión pública, subrepticiamente, empezó a ser “marchitado” y toda la fuerza financiera y de gestión se orientó hacia los buses, convertidos hoy en “la única” alternativa de transporte masivo. Para justificar el esguince se argumentó condiciones económicas y fiscales desfavorables, contrariando la viabilidad otorgada por el Documento Conpes 2299 de 1998 y el convenio Nación-Distrito (Samper-Peñalosa), donde se establecieron compromisos y recursos suficientes para dotarnos del Metro.
Después la dupla Pastrana-Peñalosa organizó la distorsión e hizo lo que hoy conocemos. Diversas voces proponen ahora reactivar la iniciativa, al tiempo que connotados promotores del Transmilenio han reconocido que más temprano que tarde el Metro deberá retomarse y ser incorporado como eje estructurante del sistema hasta ahora adoptado , de tal suerte que continuar construyendo troncales significa más gasto inoficioso y mayor dilación.
Transmilenio ha sido respecto de la barahúnda anterior un enorme avance. Pero su defensa a ultranza, la que privilegia el interés particular de los rentistas sobre el general de la población, pretende ocultar la incapacidad para cubrir la demanda, la ventaja económica de los dueños de los buses, el costoso subsidio que el Distrito les otorga para la operación y el desastre para las finanzas públicas ocasionado por el “experimento” del relleno fluido.
Una consulta como la que planteamos permitirá dimensionar las reales posibilidades de Transmilenio, y si nuestro problema de movilidad se soluciona con sólo Troncales, o incluyendo un modo de transporte más avanzado y eficaz. Queda, pues, formalmente expuesta ante Usted la solicitud de consultar a los bogotanos respecto del futuro de nuestro sistema de transporte masivo. Y esperamos, claro está, que su señoría reconsidere la decisión tomada en el sentido de adelantar, contra viento y marea, la Fase III con más Troncales.
Atentamente,
BRUNO DÍAZ
CARLOS VICENTE DE ROUX
ALEJANDRO MARTÍNEZ CABALLERO
ATI QUIGUA IZQUIERDO
ORLANDO SANTIESTEBAN MILLÁN