"Hay muchas cosas que en boca del Presidente son tan enigmáticas. A veces me hace acordar de un texto de Cortázar sobre un ’agujero pegajoso’, en él no había nada, pero se le iban pegando cosas y al final parecía que era alguien o que era muchas cosas".
Periódico El Tiempo, 16 de septiembre de 2007.
Cita de Ángel Beccassino, Publicista
Con su acostumbrado toque de erudición, el presidente Uribe en un Foro de Biocombustibles, realizado el pasado 7 de septiembre en la ciudad de Cartagena, rompió el toque académico del mismo y, con su frivolidad rampante, prefirió divagar sobre lo que será la era posturibista, al decir "no podemos seguir expuestos a una polarización en América Latina, a ver quién es de izquierda y quién es de derecha. Me da mucho miedo que eso contagie a Colombia y que lleguemos a elegir aquí, por allá en el 2010 o adelante, a gobernantes de la ’social-bacanería’, que tanto daño hacen por su debilidad. Cuidado con eso."[1]. De inmediato los medios reprodujeron la noticia y se preguntaron para quién eran esos vainazos que no se entendían bien, por el uso de palabras sacadas del carriel de sus recuerdos, al decir de uno de los reporteros. Las "indirectas" iban contra el POLO, dijeron otros[2]. El inquieto José Obdulio Gaviria terció y dijo que se refería a "los irresponsables de los clubes, que combinaban billetera muy espesa con carreta maoísta o elena [.] en largas sesiones sobre reformas inaplicables, en medio de rumbas pantagruélicas, con fondos del secuestro y el narcotráfico". Lástima por José Obdulio, el primo de Pablo Escobar, quien por esos mismos años o décadas, andaba en idénticos "despechos".
Cinco días después, en la Casa de Nariño, ante un grupo de estudiantes, amplió el concepto, "Hay que profundizar en la social bacanería’. Una definición decente es: esa manera frívola como algunos sectores abrazaron el apoyo al terrorismo, la indulgencia frente al terrorismo, por frivolidad [.]. Simplemente por frivolidad, por la moda, porque se creía que eso daba estatus social. Entonces, apoyar el terrorismo era como la posición ’in" refiriéndose a muchos intelectuales de la década del 70 y parte del 80[3].
El significado de la palabra SOCIAL BACANERÍA tiene varias connotaciones. "Es un goce íntimo, social y planetario. Un profundo sentimiento de amistad y fraternidad. Un modo auténtico, amable y simpático de vivir. Una forma intensa, prudente y moderada de celebrar la vida. Es una serena fuerza interior. Una sensación de plenitud ética. Un estado mental que lucha por permanecer estable".[4], por lo de "bacanería"; este "estado sollado", extensivo a lo "social", es lo que hoy quiere el presidente Uribe satanizar o acomodar a su erudición.
Resulta que en la década del setenta despertaron muchos de los que nacieron en la obscura lucha fratricida liberal-conservadora y de negación de todas las libertades. También les tocó el reflejo de la lucha social europea, de sus grandes reformas y el acontecer en América Latina, con la Revolución cubana a la cabeza; la guerra fría, como expresión del poderío americano; hasta el mismo López Michelsen con su famoso MRL, se dejó contagiar. Las transformaciones sociales, económicas y políticas de aquella época se convirtieron en verdaderos sueños para muchos. Los intelectuales no pudieron ser ajenos. Vino el desplome del mundo socialista[5] y esos intelectuales, en un número significativo, abandonaron el activismo político, sin renunciar a sus ideas, y prefirieron apoltronarse en el disfrute de sus ventajas profesionales o de sus condiciones de clase media. Algunos, por supuesto, fueron adoptados por los gobernantes de turno, como señuelos que les permitieran adornar sus discursos y fachadas demagógicas de programas. Mas no se acabó la lucha política de los campesinos, los obreros, los estudiantes, ni tampoco el movimiento insurgente. A principios de la década de los años 90, fue necesario un pacto social de reconocimiento de estas realidades, expresado en la Constitución de 1991.
En aras de la evolución histórica, aceptemos que esa intelectualidad de la "social bacanería" desapareció y, en ese proceso dialéctico, aparecieron los espacios para la hoy generación de los "Yuppies", a los que benévolamente quiere reivindicar y acoger el presidente Uribe, como dóciles especimenes de su proyecto político, asépticos de la política liberal-conservadora y de rechazo a las ideas de izquierda.
En los años 90 sonó el término "Yuppies", para llamar a aquellos menores de 30 años ("la revolución de los sardinos"), con estudios en prestigiosas escuelas de negocios en Estados Unidos, donde hicieron, entre otras materias, "ingeniería social", que algunos llaman "recetología", porque traía fórmulas para acabar con la violencia, la pobreza, la corrupción y todos los males y desequilibrios de la nación; ellos concibieron empresas de "alto calibre" como formas de eliminar el "gran desorden institucional", y situar a todas las instituciones públicas en el centro de sus teorías económicas. Estos "economistas-consultores" pregonaron, por más mano dura, otorgar subsidios en vez de servicios, no enredarse en los vericuetos de la historia y desechar a los políticos. Algunos críticos[6] los calificaron como un revoltijo de ideologismos, ingenuidad, buenas matemáticas, sencillez y capacidad de influir. Sus apariciones más notorias y delirantes fueron en el año 2000, atraídos por la llamada "burbuja tecnológica" (hacer dinero en el mundo virtual), volverse millonarios y acceder a posiciones directivas. Pero todo se desplomó en menos de una década; los negocios no resultaron y fueron obligados a abandonar ese mundo irreal y poner los pies sobre la tierra, quedándoles como alternativa asumir posiciones directivas en el sector público y privado o en el campo de la consultoría. Reitero, destacar el menosprecio por la historia y los políticos, y su natural marginación de toda militancia por su condición de técnicos. Encajan en el proyecto Uribista, precisamente por ese afán de acabar o negar a los partidos políticos, como expresión de la sociedad, para abrazar proyectos de corte carismático y unipersonal. El mejor retrato y ejemplo es el Ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, difícil de reconocer su factura de origen conservador, con gestos de hediondez hacia los liberales y no entendedor de los grupúsculos o maquinarias electorales que convergen en el uribismo; sectario contra el Polo y ahora envalentonado buscando plaza pública.
Bogotá D.C., 27 de septiembre de 2007
[1] http://web.presidencia.gov.co/discursos/discursos2007/septiembre/ Congreso Nacional de Exportadores
[2] Periódico El Tiempo, 15 de Septiembre de 2007. Con el término "social bacanería"
[3] http://web.presidencia.gov.co/sp/2007/septiembre/12/
[4] http://hugogonzalezmontalvo.blogspot.com/2007/08/qu-es-la-bacanera.htm
[5] La Perestroyka en Rusia, la caida simbólica del muro de Berlín, el replanteamiento de la política China, sirvieron de ingrediente, para que muchos intelectuales se marginaran de la lucha social y política, y en su lugar se dedicaran a la bohemia y al disfrute cultural, que se conoció como " social bacanería".
[6] Revista Semana, Colombia según los " yuppies". No.980 del 3 de Diciembre de 2001