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Discurso de la victoria de Luis Eduardo Garzón
Domingo 26 de octubre de 2003

Hay amigos como Bernardo Jaramillo, como Carlos Pizarro, como Leonardo Posada, y otros que están en el cielo, que desde allá nos hicieron barra. Saben que hemos luchado por ganar un espacio todos los días, sin agredir a nadie, sin pelear con nadie, con nuestras propuestas y nuestras ideas. A ellos los recuerdo ahora, como a muchos y muchas amigas que hoy no están presentes.

Debemos asumir este triunfo sin ninguna arrogancia: una cosa es estar alegres -nos lo merecemos-, pero otra es que la arrogancia, la prepotencia o el triunfalismo estén en el centro. Si algo ha caracterizado esta campaña, la vida de nosotros y la mía, particularmente, es que hemos hecho una campaña y una vida en donde no la arrogancia es buena cuando se va, ni cuando se viene.

Me gustó la actitud de Juan Lozano. Quiero felicitarlo. Juan acaba de hacer una intervención que muestra el carácter y el talante que yo le conocía. Una cosa es la discusión que tenemos sobre cómo desarrollar la ciudad, en la que él puede contribuir y colaborar, y prender las alarmas. Esa me parece bien porque de una u otra manera necesitamos oposiciones críticas, reflexiones críticas, para enfrentar mejor este reto inmenso que nos ha tocado.

Saludo el trabajo extraordinario que hizo María Emma Mejía, de reconciliación e independencia. Saludo la actitud persistente de Eduardo Pizano para mostrar cómo se pueden bajar las tarifas de agua y cómo asumir la responsabilidad sobre el desarrollo de la migración. Saludo también la actitud que ha tenido y tuvo gente como Miguel Ricaurte: los parques industriales fueron su iniciativa. Y saludo a Jaime Castro, cuyas propuestas como parte del acuerdo programático con el partido Liberal, cuyo marco elaboró Eduardo Sarmiento. Sobre esa propuesta y otras vamos a trabajar la gobernabilidad de Bogotá.

Saludo a los diferentes movimientos, pero voy a hablar de uno en particular: hoy, a las diez y media de la mañana, votó simbólicamente Ingrid Betancourt. ¡No es justo que esté secuestrada! ¡La queremos acá haciendo política! Ingrid Betancourt: ¡Queremos que nos la regresen, queremos que esté otra vez con nosotros!

También quiero agradecer enormemente la actitud de otra mujer: Piedad Córdoba. Piedad -su raza, el Chocó, su carácter- está mostrando que el partido liberal no es homogéneo, que hay un debate a fondo y de fondo sobre lo que significa un modelo de desarrollo, de sostenibilidad.

Saludo a mis amigos y amigas que convergieron conmigo en el Frente Social y Político; a los compañeros que encabeza y lidera Chucho Bernal. Y yo también tenia aquí a mi amigo, el senador doctor Sánchez, de la bancada uribista que creyó en nuestra propuesta porque decía: "Le falta el corazón a Bogotá..."

Saludo a todo ese contingente del Polo Democrático Independiente. Estamos pensando -y hoy Bogotá nos da la razón- en un proyecto convergente, en un proyecto político que no dependa de una persona. Por eso me siento absolutamente feliz de que la lista del Polo Democrático Independiente al Concejo esté ganando. Ahí hubo gente con la seriedad de Alejandro Martínez, con la irreverencia de Francisco Miranda, con la vitalidad y la alegría de Bruno Díaz... Ahí estuvo Carlos Vicente De Roux, defensor enorme de los derechos humanos, y las indígenas, porque por fin vamos a romper el patriarcado de los indios: Ati, es posible que llegue, y ojalá llegue la otra compañera indígena. Ahí estuvieron también otros a quienes no voy a referirme, del magisterio, y otros que veo por acá... que han sido claves en esta campaña.

Este es un proyecto colectivo, pero quiero decir y advertir que tenemos un reto enorme: llegamos, y ahora el problema es gobernar. Aquí ya no podremos echarle la culpa a nadie. Tenemos que gobernar con transparencia absoluta, tendremos que ser cero corrupción (por eso va a ser clave la participación ciudadana, las veedurías ciudadanas) y sobre todo vamos a poner control.

Por ello, no quiero perder el control del equipo de gobierno. Estamos haciendo una especie de confederación de acuerdos políticos, y lo dije desde el comienzo: los acuerdos se hacen básicamente sobre el programa; los acuerdos se hacen en bien de la sociedad y de Bogotá.

Acá, en el equipo, habrá de todos los matices políticos: no me importa su militancia; me importa su eficiencia. Porque tenemos un reto frente a Bogotá y no vamos a manejar la ciudad a punta de cuotas. Si ganamos el Concejo de Bogotá, como veremos, con otras fuerzas, no es para hipotecarlo a imagen y semejanza del ejecutivo. Ese Concejo tiene que jugarse un control político y tiene que ayudarle a Bogotá.

Nadie debe temer a la expresión de esta alcaldía como quiera que no hicimos ni lo haremos... Hemos dicho que defenderemos los derechos humanos de todos y de todas. Le pedimos a quienes tienen posibilidades económicas en Bogotá que paguen los impuestos, para no imponer más tributos; les pedimos que sean solidarios con esas localidades que están en la angustia, en la depresión social, en la incertidumbre por la vida, en un desempleo terrible; les decimos que para que no veamos a tantos en la calle, peleándose el empleo, les ayudemos.

Y le pedimos a todos los sectores que entiendan que este es un escenario de concertación, y que la concertación no es debilidad, sino agendas precisas, actores sociales precisos, sectores políticos precisos; porque no necesitamos consensos paralizantes: necesitamos una gestión eficaz, absolutamente eficaz.

Por eso la concertación será el escenario natural. Y el primer escenario de concertación obviamente es con el presidente Álvaro Uribe. Lo dije en la campaña y lo digo ahora: será una concertación que exponga las diferencias y las coincidencias, sin hacer rupturas, como muestran los casos de México, Chile, el propio Brasil, Uruguay, Francia...

Aquí vamos a mostrar que lo que nos han dicho, lo que han tratado de reflejar sobre nosotros, no es cierto. Nosotros tenemos autonomía. No nos gusta el manejo fiscal que se le da al país, con éste y otros gobiernos, y lo asumimos. Hemos dicho que para nosotros la política de seguridad democrática debe partir de lo fundamental de los ciudadanos, por encima de lo militar; que necesitamos una política y una policía fuertes siempre y cuando se defienda y no se desarrolle una política de violación de derechos humanos.

Eso es lo que hemos dicho. Estamos trabajando para la universidad publica, para los colegios públicos, y para eso dijimos que como nos comprometemos con esto, también lo hacemos con la educación pública en la Universidad Distrital, en la Nacional, en la Pedagógica; y los colegios y los profesores nos tienen que ayudar, pero no sólo a defender sus derechos, que están defendidos, sino ayudar a esta Bogotá.

Esta no es mi alcaldía: es nuestra alcaldía, y todos debemos poner. Hemos dicho que para nosotros lo publico es clave -los servicios públicos, la educación, la salud-, pero que la iniciativa de mercado también es importante. Eso sí, tenemos una discusión con las propuestas de Eduardo Sarmiento y Jaime Castro. Nosotros planteamos en la campaña que no aceptamos la usura del capital financiero y que trabajaremos para apoyar al empresario medio: ese empresario productivo, ese gran empresario productivo. El capital financiero tiene que ayudarnos porque la solidaridad esta acá; las tasas de interés altas no son posibles.

Durante la campaña pudimos demostrar que los servicios públicos, sobre todo, el agua y el aseo, pueden bajar: lo dijo el gobierno esta semana. Vamos a mostrar un modelo de eficiencia y vamos a concertar con la participación de los trabajadores y de quienes van a dirigir esa empresa.

Vamos a descentralizar Bogotá, pero no para descentralizar la corrupción, como alguien dijo por ahí. Vamos a controlar con mucha eficiencia, con participación ciudadana, con participación metro a metro, y centímetro a centímetro, de la gente. ¡No vamos a descentralizar la corrupción! Este tema es absolutamente clave.

Por eso, esta campaña generó confianza; también porque no fue agresiva, porque nosotros dijimos desde el comienzo que nuestras propuestas las poníamos en el centro. Y la gente tiene una esperanza con nosotros y conmigo; una esperanza de que el tema social no es un cuento: ni un cuento ni un titular de periódico.

Entonces, se trata de asumir todo eso, y ustedes me tienen que ayudar. Así como lo hicieron en esta campaña. Y esto me sirve para reconocer al extraordinario equipo operativo que me acompañó: el equipo de publicidad fue extraordinario; el equipo de las localidades, también: igualmente, el trabajo de los ediles, el trabajo de los concejales... Todo lo que significo esa logística, encabezada por mi amigo entrañable Pedro Galindo, todo lo que significa y ha significado el trabajo de los parlamentarios y dirigentes políticos, ha de reproducirse allá afuera.

Ganamos esto, y esto significa trabajar con ellos y con ellas. Las mujeres saben que aquí tienen un espacio, porque tal y como lo dijo Florence Thomas, es un espacio para ellas de empoderamiento: no se los dimos nosotros; ellas se lo ganaron hace rato. Los afrodescendientes ya pusieron la primera cuota: Piedad Córdoba; igualmente todos los que consideren que deben ayudar desde lo multiétnico, desde lo pluriétnico, desde lo cultural, o incluso desde lo turístico, aquí están.

Este fue un trabajo de todos. Lo asumí yo como vocero, y se ha reproducido en el país gracias al éxito que ha tenido hoy Angelino Garzón, a quien le mando un gran abrazo. Y me siento pleno porque voy a poder coincidir con amigos en Cali -Apolinar-, en Medellín - Sergio-, en Barranca -el compañero Corzo-, y en Bucaramanga, en Pasto, en Cartagena... tantos compañeros y compañeras que hemos emergido en esta etapa.

Pero ¡ojo con la frustración! Yo les digo una cosa: esta expectativa no puede ser directamente proporcional a una frustración. ¡Somos la esperanza! Este pueblo de Bogotá nos dio la posibilidad y no vamos a ser inferiores a ese reto.

A mis amigos y amigas les digo: gracias por creer. Y quiero hacer un reconocimiento a quienes han tenido paciencia conmigo: Marcela, mis hijos, mi mamá, Candelaria... A todos, a todas, les agradezco: gracias militancia llena de ternura y afecto. Aquí veo unas caras que me recuerdan momentos difíciles, momentos complejos, momentos complicados, pero me recuerdan también la militancia afectiva del mundo sindical, de las ONG"s, de los movimientos de paz, de los movimientos de cultura, de mujeres... Aquí me he encontrado con gente hermosa y esa gente me tiene que acompañar hoy.

Quiero reivindicar eso que dije en la campaña presidencial que nadie me creyó, de que iba para la tercera vuelta... Y aspiro a que lleguemos a la tercera: a la reconciliación de este país. Este país no puede seguir siendo uno que se desangre como se está desangrando. Y hemos encontrado un espacio para el afecto, para el amor, para la política, para la gestión, para gerencia, para la ejecución, sobre la base de que no reivindicamos la guerra desde la derecha ni desde la izquierda.

Por eso, un abrazo: aquí está la militancia de los afectos; y los que nos oyen allá afuera, estén tranquilos y tranquilas; aquí no se ha subido nadie para hacer gobiernos excluyentes, para tener actitudes excluyentes. Eso no está en nuestro lenguaje. Vamos a mostrar que nosotros reconocemos a todos los actores políticos y sociales. Vamos a mostrar lo bueno que ha tenido Bogotá y la necesidad de complementarlo con lo que no ha tenido.

Y vamos a mostrarle al país y al mundo que somos un proyecto de largo plazo y no el producto de las circunstancias.

¡Gracias Bogotá! ¡Gracias amigos! ¡Gracias amigas!



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