Desde el 10 de octubre, los pueblos indígenas de nuestro país iniciaron una movilización hacia Bogotá, con el propósito de reunirse por segunda vez con el presidente Alvaro Uribe. El primer encuentro se dio el pasado 2 de noviembre en el resguardo la María de Piendamó (Cauca), donde le solicitaron al Primer Mandatario protección para sus vidas, respeto por los Derechos Humanos, la devolución de tierras a las comunidades que han sido despojadas de estas. Además protestan contra la suscripción del Tratado de Libre Comercio (TLC) , con los Estados Unidos.
Por tal motivo la Minga Nacional de Resistencia Indígena y Popular, decidió salir de sus territorios y movilizarse a Bogotá, para convertirse en su recorrido en la Minga Nacional de los violentados, criminalizados, excluídos, invisibilizados y victimizados por el Estado.
En las últimas semanas se han dado múltiples protestas en el país, por parte de los empleados públicos de la rama judicial, de los corteros de caña y ahora de los pueblos indígenas. Todas estas protestas sociales pacíficas han recibido señalamientos infames del Gobierno Nacional, otorgándole un carácter terrorista, vinculando todo tipo de reclamación con un acto criminal, poniendo en peligro a los dirigentes de estas movilizaciones políticas, vinculándolos con grupos armados ilegales, vulnerando los derechos fundamentales consagrados en la Constitución Política de 1991, a la libre expresión de las posiciones políticas y a la libre asociación.
El Gobierno debe reconocer que ha atropellado los pueblos indígenas, despojándolos de las tierras que históricamente les pertenece, condenándolos a vivir en condiciones de miseria, desnutrición y falta de futuro para las nuevas generaciones, dejándo al borde de la extinción a 18 pueblos indígenas.
Expresamos nuestro más firme respaldo a los pueblos indígenas en su justa protesta. Rechazamos categóricamente el uso de la violencia como una forma de lucha política, acción de la que han sido victimas los movimientos de oposición en las ultimas semanas. Hacemos un llamado para que la palabra venza la violencia, cese la estigmatizacion del derecho a la protesta y se reconozcan las causas que conllevan al inconformismo social.
Exigimos al gobierno cumplir los acuerdos pactados y atender sus peticiones, las comunidades indígenas no merecen ser maltratadas, irrespetadas ni violentadas.
Oficina de Prensa
Senador
Luis Carlos Avellaneda