Si hoy alguien puede sacar pecho en el Congreso es el senador del Polo Democrático Gustavo Petro, un economista de 46 años, ex militante del M-19, que tiene en su hoja de vida un par de maestrías y doctorados y quien fue el primer parlamentario en alzar la voz para demostrar las relaciones de algunos políticos con el paramilitarismo y la forma como éste infiltró las esferas más altas del Estado.
Nacido un 19 de abril, su vida parece estar signada por la rebeldía. Hoy se ha convertido en la piedra del zapato del Gobierno al que le ha hecho oposición sin tregua. Y aunque inicialmente se hizo notar por los debates sobre temas económicos, con el paso del tiempo fue ganando terreno por sus denuncias sobre la infiltración paramilitar en la política -sobre todo en Sucre- y en la Fiscalía de Luis Camilo Osorio, a quien señaló de haber permitido la infiltración de paramilitares y de combatir a los fiscales defensores de los derechos humanos.
Estudioso y disciplinado, Gustavo Petro es, sin duda, el congresista del año. Así lo ratifican amigos y contradictores políticos, como el veterano senador conservador Roberto Gerlein, quien asegura: "Petro es impresionante porque siempre habla con fundamento".