Por María Jimena Duzán
Érase un emperador que gustaba de finos ropajes. Un día, dos estafadores llegaron al reino y, haciéndose pasar por tejedores, convencieron al emperador de que le fabricarían un traje hecho de una tela que solo la podían ver aquellos que no fueran tontos y estuvieran a la altura de su puesto. Inicialmente fue a investigar el primer ministro, quien al llegar al taller se sorprendió al no poder ver la tela. Como no quería parecer estúpido, decidió alabar la calidad del tejido ante su jefe. Cuando le llegó el turno al emperador, el primer sorprendido fue él: no podía ver la tela. Sin embargo, ya para entonces, los cortesanos alababan la calidad de los colores y con cuidado le alcanzaban cada prenda. En el reino, todos aplaudían la hermosura del traje. Nadie quería pasar por tonto, hasta que un niño le gritó al emperador que estaba desnudo. Él lo miró y siguió con su corte como si el nuevo traje del emperador fuera tan real como su imperio.
Al Presidente no le gustan las prendas finas, lo sé, pero en cambio -como le sucede al emperador del cuento- su gobierno sí está cada vez más empeñado en negar lo evidente. Primero negó que él estuviera impulsando la reelección. Después negó que se estuvieran comprando conciencias en el Congreso con tantos almuerzos en Palacio y visitas de algunos ministros a las oficinas de congresistas retrecheros -’remember’ Yidis y Teodolindo-. Y ahora, en el colmo del cinismo, nos quieren convencer de que los 300 mil millones de pesos que se aprobaron en la adición presupuestal de manera sorpresiva hace pocos días son un acto de repentino desprendimiento presidencial y no una acción desesperada por parte de un gobierno que no ha tenido mayor empacho en revivir los auxilios parlamentarios con tal de remolcar a buen puerto la reelección inmediata.
Obviamente, el Presidente no puede aceptar que está reviviendo los auxilios parlamentarios. Primero, porque están prohibidos desde hace un tiempo, y segundo, porque el propio Uribe, en plena campaña presidencial, decidió demandarlos ante la Corte Constitucional en las postrimerías del gobierno Pastrana, con el argumento de que, a pesar de ser ilegales, estos se seguían dando bajo otros ropajes. Ahí fue cuando prometió que, si llegaba a ser Presidente, su gobierno no reviviría los auxilios parlamentarios.
Después de este show, a Uribe no le queda más que hacer lo mismo que el emperador de marras: salir por todo el reino a negar la desnudez de los auxilios, a pesar de las evidencias y a sabiendas de que pocos son los tontos que lo van a contradecir, al menos hasta que siga teniendo un buen margen de popularidad en las encuestas.
Pero la verdad es que la adición presupuestal tiene toda la cara de ser un ardid para revivir los auxilios parlamentarios. Corre el rumor en el Congreso de que entre sus eventuales benefactores estarían varios miembros de las comisiones tercera y cuarta del Senado y la Cámara, quienes estarían atentos a mover los proyectos a través de sus tinglados políticos, sin dejar rastro de nada. Las cosas se darían así: teniendo en cuenta que la adición fue aprobada para realizar proyectos en la red terciaria de vías -cerca de 45 mil millones de pesos están apropiados en este rubro-, en educación y en vivienda, el Gobierno tendría que firmar los convenios con los gobernadores y alcaldes -en su mayoría afines a los congresistas interesados- al término de este año.
Estos funcionarios contratarían las obras con contratistas que habrían contribuido en alguna ocasión a las campañas políticas de los congresistas inspiradores de los proyectos. Y así, sin que nadie hable de auxilios parlamentarios, se cierra el círculo de la corrupción, mientras desde la cúspide del poder, el presidente Uribe, su ministro Sabas, Carrasquilla en Hacienda y hasta su jefe de Planeación siguen alabando la transparencia con que este gobierno sigue ejecutando el presupuesto. Aunque muchos ’tontos’, haciendo cuentas, acepten que nos está costando más la reelección de Uribe que el "aquí estoy y aquí me quedo" de Samper". ¡Que viva el nuevo traje del emperador!