“Mujer, espiga abierta entre pañales Cadena de eslabones ancestrales Ovario fuerte Dí, dí lo que lo vales La vida empieza Donde todos son iguales”. Gloria Martín
Por: Teresa Castro*
Es alentadora la manera como hemos venido empoderandonos las mujeres y cómo hemos venido asumiendo, con la responsabilidad y la energía que nos caracteriza, los asuntos y destinos de la sociedad y la humanidad.
Sin duda la relación con el poder y la política nos plantean retos en cuanto a la deconstrucción del modelo patriarcal, que aún en la izquierda, replica la subordinación, la invisibilización, la suplantación y la dominación.
Nosotras no estamos exentas de los vicios y prácticas indeseables cuando abordamos lo público y lo privado, de las rivalidades sociales que subyacen entre las mujeres. Somos también producto de esta cultura patriarcal que hoy estamos dispuestas a transformar y lo hacemos validas de la convicción, del esfuerzo por cualificarnos, por participar de manera transparente y creyendo en la importancia de plantearnos relaciones de poder con, desde y para, que sean realmente incluyentes y democráticas.
Creemos en las transformaciones estructurales de la sociedad porque las razones que nos comprometen a participar en política están fundadas en la indignación que nos atraviesa el cuerpo y la mente, el pensamiento y el sentimiento al presenciar la miseria humana y material a la que nos están sometiendo los detentadores del poder en este país y en el mundo.
Pero ligados a estos cambios sociales, están sin lugar a dudas, las subversiones en el campo subjetivo. Interpelar al ser permanentemente para que se acerque a la coherencia entre el pensar, el sentir y el hacer debe ser una tarea cotidiana de cada uno y cada una de nosotras, los y las que estamos a ciencia cierta tratando de edificar sociedades realmente humanas y relacionadas respetuosamente con lo otro, el otro que es también el planeta, y con lo diverso y lo diferente.
La consolidación de estos proyectos políticos de izquierda que pasa por los acuerdos, por la construcción de unos procedimientos y reglas de juego en las que se garantice con equidad e igualdad la participación territorial y sectorial deben ser en esencia humanos, éticos y estéticos, porque el embelesamiento con el poder político y económico nos pueden desestabilizar ideológicamente y poner en movimientos pendulares que colocan en riesgo la utopia, el sueño de tejer colectivamente en pro de la humanización, la equidad y la justicia y porque la belleza y la sensibilidad social y artística nos permiten comprender ampliamente la dimensión universal de la vida.
Es un imperativo superar la concepción de la política en la cual la división social del trabajo sigue imperando especializando a los piensan y suplantando a quienes hacen. A buena hora la historia política esta desbordando esta práctica porque como dice Isabel Rauber: “el desafío es construir una dirección política colectiva, que lejos de ahondar la fractura entre lo social, lo político y sus actores, los integre, articule y cohesione”
Las jerarquías entre lo social y lo político, entre los hombres y las mujeres, entre los parlamentarios y militantes, entre la dirigencia y las y los activistas, entre los históricamente reconocidos con los históricamente marginados (mujeres, indígenas, afrodescendientes, L.G.B.T, ROM, artistas) generan serios obstáculos para la participación y la democracia interna del PDA.
Se trata de construir relaciones entre iguales, con equidad e inclusión, reconociendo el papel y lugar de cada persona, su función y tarea específica pero entendiendo que todas y todos somos igual de importantes y necesarios en la construcción de este proyecto político.
Como mujeres del PDA estamos en la disposición de vigorizar y proyectar el POLO, porque como POLAS nos vestiremos de propuestas y alegría, de sororidad y solidaridad, de hermandad y fraternidad para que sea el debate de los argumentos, la fuerza de las ideas las que predominen por encima de los dogmatismos e intereses particulares, sin sectarismos y ambigüedades como bien lo expresaba el lema de Carlos Gaviria Díaz.
Nota: Esta reflexión es producto del acumulado obtenido en el movimiento sindical y político, en la academia y en la formación de género y hoy resalto la importante y vivificante experiencia en la Coordinación en Antioquia de la Campaña “Carlos Gaviria Díaz Presidente”. Para mi fue un motivo de orgullo esta designación porque a él le debo admiración y respeto por su amplitud en el pensamiento, porque ha sido un artífice fundamental en este proceso de unidad de la izquierda en Colombia y por su actitud y compromiso con las demandas de todos los sectores sociales.
En esta campaña hubo la magia del trabajo colectivo, de hombres y mujeres que hacían parte del Polo Democrático Independiente y de Alternativa Democrática en Antioquia reunidos en el PDA, de sentir la romería de diversos sectores sociales y políticos y de personas independientes que voluntariamente colocaron sus esfuerzos para llevar a cabo este hermoso y honroso propósito: Posicionar el POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO en la región y el país como una opción de izquierda y oposición en Colombia.
* Coordinadora de campaña presidencial de Carlos Gaviria Díaz en Antioquia.