Sábado 19 de febrero de 2005
Bogotá.- Eso revela un sondeo realizado por EL TIEMPO en esas células legislativas sobre la suerte del proyecto de justicia y paz.
Así, si la votación del proyecto que define el piso jurídico para la desmovilización de las autodefensas se hiciera hoy, sería favorecida la iniciativa presentada por el ministro del Interior, Sabas Pretelt de la Vega.
A ese proyecto le seguiría en votos el de los congresistas Rafael Pardo, Gina Parody, Wilson Borja y Luis Fernando Velasco, en el cual se basó Pretelt para presentar su propuesta a la comunidad internacional en Cartagena.
En ambas comisiones las fuerzas se dividieron entre los proyectos presentados por el ministro Pretelt a nombre del Gobierno, el de Pardo-Parody-Borja-Velasco. Y el radicado por Armando Benedetti, atribuido al alto Comisionado Luis Carlos Restrepo.
Las otras iniciativas (Piedad Córdoba, Carlos Moreno de Caro, Ricardo Español, Leonor Serrano y la del Partido Liberal) no llaman la atención de los congresistas.
Aunque la bancada uribista y los conservadores (que apoyan al Gobierno) expresaron su desconcierto con la actuación del Ejecutivo al respaldar, primero a Pretelt de la Vega, y luego al Alto Comisionado de Paz, -al no aceptar su renuncia- la mayoría coincidió en que sin importar los resultados de la cumbre de la Casa de Nariño del viernes, respaldarían la propuesta que el presidente Uribe les indicara.
Para ellos lo importante es que "el Gobierno imponga orden", dijeron.
El senador conservador Roberto Gerleín tiene su propia versión sobre la confusión en que cayó la bancada uribista. "Soy uribista. Lo que tiene sentido es que apoyemos los programas del presidente (Uribe). Lo que pasa es aquí muchos se declaran amigos, pero a la hora de decidir no resultan los amigos".
En el sondeo, en la Comisión primera del Senado (19 congresistas) se impuso el proyecto de Pardo-Parody con 9 votos, contra 8 de Pretelt. En su similar de la Cámara (35 representantes), Pretelt gana de lejos. Allí obtuvo 18 votos contra 5 de Pardo-Parody, 7 de Benedetti-Restrepo.
Pero en la sumatoria de las dos comisiones, el proyecto de Pretelt de la Vega obtiene una amplia mayoría al sumar 26 votos.
En términos generales los congresistas recuerdan que todos los proyectos sufren metamorfosis en su trámite, e insisten en que "hay que mirar cuál recoge mejor la realidad del contexto nacional de lo que se requiere para que haya justicia y paz".
El presidente Álvaro Uribe plasmó el contenido de los temas tratados en seis frases que escribió en 15 minutos.
Para ellos, a las 11:40 de la noche del viernes, y cuando la mayoría de los asistentes a la cumbre salieron de Palacio, Uribe tomó el computador.
Sin dejarse interrumpir por nadie -permanecían allí muy atentos el ministro del Interior, Sabas Pretelt, y el comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, entre otros-, el mandatario dejó plasmadas seis frases que a manera de comunicado leyó Pretelt a los periodistas hacia las 12 de la noche.
De la reunión se esperaba que saliera una posición única del Gobierno sobre el proyecto de ley que busca darle un piso jurídico a la desmovilización de los paramilitares. Sobre todo, después de días agitados en los que dos de sus más altos funcionarios cuestionaron el proyecto oficial.
Sin embargo, y tras seis horas de debate -la reunión comenzó a las 5:30 de la tarde- quedó claro que se trataba solo del principio de lo que será una minuciosa discusión entre Gobierno y congresistas, liderada por Uribe, para intentar lograr un documento unificado.
"Se hizo un debate conceptual amplio donde se aclararon muchos puntos de vista y se llegó al acuerdo de que la bancada uribista acompañe al Gobierno en lo que sea útil. Es importante que quedara claro que no es el Gobierno por un lado y el Congreso por otro", contó el representante conservador Roberto Camacho.
"Todos intervenían. No hubo concreciones", añadió.
El comunicado escrito por Uribe no parecía tener muchas sorpresas, sin embargo, deja entrever, por ejemplo, que decidieron dejar en pie la Ley 782, que es la que ha permitido la desmovilización de cerca de 7.000 paramilitares en el Gobierno de Uribe. Ahí habría una primera diferencia. El proyecto impulsado por los uribistas Rafael Pardo y Gina Parody propone modificar dicha norma añadiéndole la confesión y sus efectos.
En el comunicado también queda claro que el debate apenas comienza, pues se convocó nuevamente para el lunes a las 5 de la tarde.
Se ratifica entonces que el Presidente, tras la confusión creada por altos funcionarios de su Gobierno, decide tomar definitivamente las riendas del debate del proyecto de ley. No solamente zanjaría así las diferencias entre el ministro Pretelt, de un lado, y el comisionado Restrepo y el vicepresidente Francisco Santos, del otro, sino que también atendería las quejas hechas por los congresistas de su bancada.
Cerca de 30 de ellos se reunieron con Pretelt el lunes pasado y casi en coro le expresaron la molestia porque consideraban que la Casa de Nariño les estaba dejando a ellos el ’trabajo sucio’ de aprobar una ley que no era del agrado de la comunidad internacional.
Así entonces, y con la reunión de mañana, parece que el debate se dará primero en la Casa de Nariño, con la activa participación de los parlamentarios aliados del Gobierno, para luego llevarlo, ya unificado, al Congreso.
A la convocatoria de Uribe respondieron cerca de 20 congresistas, todos de las comisiones primeras donde comenzará la discusión formal de los proyectos. Cabe anotar que ya han corrido una semana de las sesiones extras y solo quedan tres para lograr la aprobación del texto.
Precisamente, para tratar de agilizar el trámite, en la cumbre decidieron excluir los artículos que hacen referencia a la creación de un tribunal especial que aplique las penas a los paramilitares responsables de delitos atroces.
Este tribunal, por modificar la estructura de la justicia, en criterio de algunos le daría a la ley el carácter de estatutaria y por tal razón no podría se debatida en sesiones extraordinarias.
Aunque conocedores consideraron que la exclusión del tribunal esta sustentada en dicho problema de trámite y luego saldría adelante en otra ley, también advierten que su aprobación posterior podría complicarse. En particular, si se discute en conjunto con la reforma a la justicia que ha provocado polémica.
Pero ese no fue el único tema de fondo que trataron. También -según el senador Ciro Ramírez- "se habló del tiempo de la pena y si eso tendría beneficios por plena confesión", de "la participación en política de los alzados en armas. Cuándo pueden y cuándo no. Unos dicen que apenas cumpla la condena, otros que un plazo después de la condena" y el de la confesión.
"Ese es uno de los temas álgidos -explicó Ramírez- y le vamos a dedicar más tiempo el próximo lunes. Se citó para una reunión de 5 a 12 de la noche. Y se arranca la discusión sobre si es confesión plena, o a medias o hay perdón".
Incluso, durante la cumbre -en la que les ofrecieron consomé, sanduches y deditos de queso-, hablaron de hacer consultas con organismos multilaterales para ver si ciertas decisiones se ajustan a las normas internacionales.
Con todas estas modificaciones, y a pesar de que el Presidente dijo en la reunión que el proyecto radicado por Pretelt será la base de la discusión, queda la sensación de que de los encuentros de Palacio saldrá un proyecto de ley para desmovilizar a los paramilitares distinto a los ya presentados en el Congreso.
"Lo único que haremos es adicionar al proyecto que presentó el Gobierno algunas sugerencias de los diferentes partidos. En el caso de Benedetti, la conciliación", explicó el senador conservador Ciro Ramírez.
En la reunión brillaron por su ausencia el senador Rafael Pardo y la representante Gina Parody, los dos uribistas que tal vez le han dedicado más tiempo y estudio al tema. Tanto así que en el texto de su propuesta se inspiró el proyecto de Pretelt.
Aunque su ausencia puede tener que ver con que ambos -Pardo y Parody- han tenido serias discrepancias con el comisionado Restrepo por el trato que les ha dado, el senador argumentó que no asistía porque no veía necesaria su presencia toda vez que se sentía identificado con el proyecto del Gobierno.
A la salida de la cumbre los congresistas -que mantenían sus corbatas bien puestas- repitieron uno tras otro que el presidente Uribe había asumido el liderazgo del proceso de construcción del proyecto de ley y por ende se consolidaba la unidad de la bancada alrededor del mismo.
Con sus palabras mostraban optimismo y disposición de apoyar al mandatario. Queda esperar el desarrollo de las discusiones de esta semana y que actitud asume el comisionado Restrepo quien renunció el pasado miércoles con el argumento de que con el proyecto de Pretelt no se podía conseguir la paz con los paramilitares.
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