Haciendo un balance de los encuentros verbales de la semana pasada entre el senador Jorge Robledo y varios de los ministros del gobierno, Ramiro Bejarano afirma que estos funcionarios "no convencieron a nadie, ni siquiera a sus amigos, principalmente porque creyeron que gritando se les escuchaba más, empero, sí lograron el milagro de que ese parlamentario (refiriéndose a Robledo) que pretendieron aniquilar para siempre, hoy tiene más futuro que todos ellos". Tomado del elespectador.com
Sábado 3 de marzo de 2007
Primero fue el presidente Uribe, quien en vez de pedir ayuda a sus subalternos en un consejo de ministros, se quejó en los medios amigos de la soledad del poder y de que nadie lo defiende de sus críticos y opositores.
¡Quién dijo miedo!, se alborotaron todos y cada quien se dio a la tarea de que lo identificaran como el verdugo de los “irrespetuosos” del primer mandatario –como denominan a todo aquel que no se arrodille delante del mesías–, no importa que tuviesen que calumniar o injuriar.
Era obvio que ante ese guiño presidencial iban a saltar como liebres, numerosos aduladores y defensores de oficio, más para no caer en desgracia y perder sus privilegios, que por convicción.
Otro presidente, el de la ANDI, Luis Carlos Villegas, consciente de que este Gobierno es de, por y para los industriales y empresarios, pidió a los ministros que se “pellizcaran”, y éstos obedecieron con fiereza digna de mejor causa, porque efectivamente hicieron del pellizco moral una poderosa arma. Jaime Manzur, jefe del Partido Conservador, también vociferó, aunque cuando su colectividad suspendió a varios de los firmantes del Pacto de Ralito, sí guardó estratégico silencio. Hasta al nuevo Poncio Pilatos del establecimiento, el inefable Pachito Santos, le dio por autoerigirse en Sancho Panza, aunque no se atrevió a calificar de Quijote, a quien sabemos.
Revuelto el avispero presidencial vimos a los ministros del Interior y de Justicia, de Protección Social y de Agricultura, entregados a la innoble labor de ultrajar al senador Jorge Enrique Robledo, quien en tono siempre apacible se batió como un caballero, no sólo precisando sus válidos cuestionamientos, sino defendiéndose de los aleves ataques.
Deplorable la actitud del joven Ministro de Agricultura, quien blandiendo un periódico, pretendió enlodar al senador Robledo y al Polo Democrático con el cuento de la detención del ex gobernador del Tolima, Guillermo Alfonso Jaramillo, que resultó una monstruosa mentira. Además insolente su airada pregunta ¿Usted quién es?, con la que intentó sin éxito restarle credibilidad a Robledo, uno de los parlamentarios más brillantes. Insólitas las bravuconadas del Ministro de la Protección Social, para defender a Jorge Enrique Botero, de la acusación de trabajar ahora para quienes antes eran sus interlocutores en la discusión del TLC, que el ex ministro controvirtió a medias. Y carentes de imaginación los dicterios del Ministro del Interior, al denigrar del MOIR, eso sí dejando a salvo a quien considera “gente bien”, como al hijo de Belisario, y al llamar infame a Robledo, sólo por ejercer su función de control político.
Qué falta de grandeza, definitivamente no hay con quién. Hasta razón tiene Uribe al sentirse solo en su empeño de tratar de convencernos de que su gobierno es perfecto, que nada tiene que ver con los paramilitares o con las violaciones a los derechos humanos, ni con los graves cargos por los que hoy está guardado su ex director del DAS.
Cuando el huracán de Uribe sea cosa del pasado, muy pocos recordarán la altanería de unos ministros que convirtieron casi en candidato presidencial al valioso y aguerrido senador Robledo. Sí, ese es el balance, los ministros no convencieron a nadie, ni siquiera a sus amigos, principalmente porque creyeron que gritando se les escuchaba más, empero, sí lograron el milagro de que ese parlamentario que pretendieron aniquilar para siempre, hoy tiene más futuro que todos ellos.
Adenda N° 1.- Que el presidente Uribe es un mal perdedor, lo volvió a demostrar ahora cuando el jefe de la FIFA, con sobrada razón, le dijo no a esa otra cortina de humo del mundial en Colombia. Si él cree que la FIFA y el fútbol están “infeccionados” (sic) de mafias, entonces ¿por qué diablos estaba empeñado en traernos más mafiosos? ¿Será que no son suficientes los del balompié criollo?
Adenda N° 2.- Salud Hernández en el programa Hablando Claro, de Caracol Televisión, menospreció mi comentario sobre sus vínculos como asesora del estafador banquero español Mario Conde. Aunque su arrogancia no es nueva, sí es bueno que la opinión sepa que el propio juez Baltasar Garzón, en su reciente visita a Bogotá, expresó a uno de los directores de El Tiempo, su sorpresa porque en las páginas de ese diario escribiera esa “señora impresentable”, después de su asesoría al tristemente célebre bandido Mario Conde.
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