Por: Diana P. Rincón T.
Ejecutivo Municipal PDA Medellín
Jóvenes del PDA
Comité Ejecutivo Regional PTC
Hoy uno ve en las carteleras y en ciertas voces de la dirigencia del Polo Democrático Alternativo en Antioquia, eslóganes como congelados en la historia, como si fueran inspirados en aquella época soviética, tiempos en que la exaltación de lo oficial era la verdad que debía salir a la luz, tiempos en que cualquier otro pronunciamiento estaba proscrito, ¿y sus autores? ¡Para Siberia!
En ese sentido están proscritas varias discusiones, fenómenos y verdades que plantean varias sectores políticos que conforman el Polo Antioquia, tales como:
La autonomía regional a la que se le aplica la dictadura de Bogotá por medio del centralismo democrático.
El análisis sobre las elecciones de la CUT y la FECODE del 30 de mayo, a sabiendas que las organizaciones que las disputan están en el POLO. Es claro que al interior del POLO esas fuerzas reclaman, exigen y hacen culto a la unidad, pero al interior de las organizaciones sindicales el sectarismo es la práctica por excelencia.
La base social y militancia del partido en las subregiones antioqueñas, a las que ya se sacó el “jugo electoral” en las elecciones del 28 de octubre de 2007, hoy están al garete, dejadas a su suerte. Esa realidad es palpable también en los municipios del Área Metropolitana.
Cada día se constata que los debates escenificados en toda Antioquia acerca del Plan de Desarrollo Departamental y los respectivos de cada municipio, no son tema de interés del Ejecutivo departamental. Se olvida que los Planes de Desarrollo son los instrumentos con que se define el direccionamiento de los recursos del Estado durante los próximos cuatro años. Se olvida eso, y más.
Lo claro es que en el Comité Ejecutivo Departamental los intereses están afincados en la definición de las candidaturas a la Presidencia y al Congreso de la República. Así se deja claro que lo regional no es más que un trompo de poner sólo en tiempos de lucha electoral.
El POLO en llamas
En ese contexto, resulta que ahora la consigna es que una vez tomada la Casa de Nariño se harán todas las reformas profundas que requiere el país. Y eso suena como a aquella mentira de ojos azules que nos dijeron los partidos de izquierda cuando estábamos en las organizaciones juveniles o en el movimiento estudiantil: “cuando nos tomemos el poder con las armas haremos las profundas transformaciones que requiere el país”. Según cuentan viejos militantes, cuando decían esas cosas, es que estábamos a media cuadra de la Casa de Nariño. Y ahí siguen, insistiendo en lo mismo, una y otra vez, y cada vez más lejos.
Ya ha corrido mucha tinta que ha escrito las mentiras de la derecha, pero debe llegar pronto el día en que decididamente se empiece a escribir con autocrítica las de la izquierda, que no son pocas, y que es necesario reconocer para salir del círculo vicioso de décadas enteras de militancia infructuosa.
Mientras tanto, el que se autoproclama “SECTOR POLÍTICAMENTE CORRECTO” del Polo Antioquia canta la sinfonía de la satisfacción y el deber cumplido. Pero el rancho arde profusamente. Veamos las llamas:
Antioquia ya está metida en el debate de la parapolítica que abrió Gustavo Petro hace dos años; pero como Petro es un “Converso”, “Pro-Uribista”, “Derechoso”… el crucial debate que él abrió solo, se interpretó como lanzamiento de su campaña para atravesársele a Gaviria. La realidad es otra. La estamos viendo a diario en los medios, la fiscalía y las cárceles.
Lo claro y concreto es que el Comité Ejecutivo Departamental no quiere asumir el debate de la parapolítica en Antioquia, y eso que tiene varios representantes en los cuerpos colegiados: Cámara de Representantes, Asamblea Departamental y Concejo de Medellín, para solo citar algunos. ¿Dónde están los debates en esos legislativos? Eso parece demostrar que puede más la investigadora Claudia López que un Partido Político.
Pero bueno, como los carteles gritan que “¡este POLO Antioquia es Maravilloso y que estamos cumpliendo!”, las y los afiliados deben enterarse de la otra verdad, la que demuestra que los proyectos estratégicos no se desarrollan, que los Comités de Base están en veremos, que la gestión para sumar sectores sociales connaturales no se hace, porque no se les ha convocado. Y la lista podría seguir.
Fenómenos como el parlamentarismo y el sindicalismo dentro del POLO, son generadoras de dinámicas internistas, constructoras de instancias premodernas. Se trata de prácticas que impiden que el resto de sectores sociales se organicen porque de organizarse inclinarían la balanza y cambiarían radicalmente la tradicional correlación de fuerzas en los organismos de dirección y darían garantía de “pluralidad ideológica” que el POLO debe convocar, en tanto partido amplio y democrático. Y así tiene que ser !
El POLO debería adelantar un serio debate al sindicalismo en Antioquia, que arroje la posibilidad de una amplia propuesta dirigida una inscripción masiva de trabajadoras y trabajadores al sindicalismo. ! Eso pondría las cuentas de otra manera !
Ahora el POLO no dispone de los análisis frente al mundo del trabajo, sus transformaciones, el concepto de clase, los debates sobre clase obrera y sindicalismo, sus intermediaciones y la importancia de la contradicción capital-trabajo. En resumidas cuentas: no sabemos, frente a la clase trabajadora, cuáles son los argumentos sobre los que se ampara el concepto de que estamos cumpliendo. Nada más mentiroso que hacer tal afirmación.
Asumamos sin temor…
Hoy es absolutamente necesario asumir que los resultados electorales en Antioquia son negativos, que fuimos derrotados electoralmente, que seguimos siendo minoría y en descenso porque hemos descuidado las bases sociales por estar más preocupados por el aparato partidista, por el burocratismo. Y en esa práctica sinfín, el concepto de oposición a secas resulta precario y es la mejor disculpa para estar de espaldas a los debates de la región y a la tarea inteligente de hacer contrapropuestas viables, sostenibles y que respondan a las reales expectativas de la ciudadanía.
Por un mínimo respeto, es indispensable decirle a las y los afiliados que las posibilidades de establecer una Bancada del POLO en Antioquia que integre a Concejales, Ediles, Diputado y Representante a la Cámara elegidos en Antioquia no es más que una mera fantasía infantil. La realidad ha demostrado que no existe voluntad política para hacerlo porque dicha bancada no estaría manejada por una sola fuerza política. Y así la propuesta no suena interesante, dirán.
Pero si hablamos de plata, de finanzas del POLO, como consecuencia de la inercia que lo ronda, el balance es más que deficitario. Las sumas adeudadas por las 15 fuerzas o tendencias del Partido ascienden a los 11 millones de pesos.
A eso agregue que la apertura de cuentas bancarias para recibir donaciones voluntarias de parte de las y los afiliados no se ha difundido adecuadamente, aunque dicha propuesta abriría un camino distinto a la Comisión de Finanzas y a la estabilidad de la Administración del POLO Antioquia.
Y bueno, ahora resulta que viene el Presidente del Partido el 10 de mayo. Y desde ya nos envió instrucciones para que le reunamos la Coordinación Departamental, para que hagamos la municipalización, afiliemos a todo el mundo y organicemos las elecciones del 24 de agosto y, por ahí derecho, hablemos de la Constituyente…
Operación propuestas
Con todo y a pesar de todo, las propuestas deben seguir haciéndose, insistiendo como un sirirí. Qué bueno que la agenda que nos ocupe prioritariamente fuera la siguiente:
No discutir ningún proceso electoral con la presidencia del POLO. Cada tendencia es autónoma para construir su propia estrategia y organizarse como quiera para las elecciones del 24 de agosto. Históricamente ha sido así.
A estas alturas del partido, es inaceptable de que volvamos otra vez a hablar de municipalización cuando se avecina otro proceso electoral. Eso suena a manoseo de nuestros municipios y las bases sociales que aún tiene el partido en ellos y donde, insistimos, no se mantiene una línea de trabajo para consolidar lo que sí se arma presurosamente a la hora de aceitar la maquinaria electoral, al mejor estilo de los partidos que tanto criticamos.
En la tierra del Presidente del POLO seguimos a la espera de que se definan y acuerden las instrucciones claras para dar el debate en Antioquia sobre la parapolítica y las implicaciones que tiene sobre el gobernador, el resto de la bancada uribista antioqueña en Asamblea Departamental y Concejo de Medellín, para no hacer la cosa más complicada.
Estamos en mora de definir conceptos profundos y sin ambigüedades sobre una certera política de alianzas que abra las posibilidades de ver más allá de la izquierda y construir una gran alianza política. Ya tenemos la lección de las pasadas elecciones: las cifras nos demostraron que solos no llegamos a la Casa de Nariño, y a la Alpujarra, ni siquiera en Metro.
Una propuesta como la de una Asamblea Constituyente sólo es posible con una amplísima política de alianzas y en Antioquia sí que más. No se olviden lo difícil de la tarea en Antioquia que también es la tierrita del otro Presidente, de Uribe. ¡Amén!
Este es el POLO y…… ¿estamos cumpliendo?
POLO Ciudadano
Ciudadanía con Partido