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Fundar el nuevo partido para refundación de la nación y la democracia
Miércoles 29 de noviembre de 2006

El Primer Congreso de Unidad del PDA se celebra en una coyuntura histórica de Colombia: las élites dominantes desde la primera independencia parecen haber agotado su proyecto político con la reelección de ALVARO URIBE VELEZ, como si estuvieran quemando sus últimos cartuchos. Los mitos fundadores y de la historia de este bloque histórico dominante transita de la crisis de hegemonía a la crisis de dominación: la legitimidad de su Estado de Derecho es ahora una caricatura sangrienta.

Contrastando con este naufragio del Estado se convocan lo mas avanzado de los intelectuales y artistas, de los trabajadores y pobladores, de antiguos militantes de la izquierda y nuevos lideres auténticamente democráticos, jóvenes y viejos, mujeres y hombres , nuestros hermanos mayores y compatriotas emigrantes y asilados, es decir, todas las fuerzas nuevas de la sociedad que han quedado en pie después del genocidio continuado del Régimen, que aún no termina, para tratar de sepultarlo, impedir que resucite como en tantas otras oportunidades, o cambie de piel para retocar su cadáver como es costumbre.

La tarea no es, sin embargo, fácil: Corrupción y clientelismo alimentan la politiquería hastiante, narco-paramilitarismo y dependencia del Imperio imponen una violencia sin limites a nombre de la “seguridad democrática” para legitimar el terrorismo antiterrorista, y como resultado doloroso, la miseria del pueblo contrasta con la opulencia de un puñado de multimillonarios, que han decidido renunciar a su propio mercado - la cabeza del ratón- para unirse como la cola del León Imperial con el Tratado de Libre Comercio con EE.UU.

De esta debacle ha quedado victimizada la Democracia, pues en su nombre se han alimentado esas cinco plagas, y se han destruido los cimientos del Estado de Derecho y de la Nación.

Por eso, ante la pregunta: “Cuales son las condiciones básicas que permitirán al PDA constituirse en verdadera alternativa política”, ante la complejidad del QUE HACER que nos reta, debemos encontrar el hilo de la madeja para saber por donde empezar.

La respuesta es esencialmente clara:

FUNDAR EL NUEVO PARTIDO PARA LA REFUNDACION DE LA NACION Y EL RENACIMIENTO DE LA DEMOCRACIA.

Esta histórica tarea a su vez requiere, en nuestra modesta opinión:

PRIMERO: NACER.

Es decir, partir desde rehacer el concepto y la práctica de la POLITICA, MAS COMO ACCCION QUE COMO PALABRA, para superar el escepticismo del Pueblo con todo lo que sea la asqueante “Política”, la llamada “clase Política”, identificados como mentirosos, ladrones , vividores y corruptos.

Para eso necesitamos un NUEVA POLITICA que confronte y extirpe la Politiquería tradicional, tanto de la derecha como de la izquierda y del mismo “centro”, una NUEVA PALABRA-ACCION que se nutra de nuestro retorno a las raíces indígenas y de la sabiduría popular.

Política es una palabra que tiene que tener un nuevo contenido ético: conductas de sacrificio desinteresado, servicio al Pueblo, grandeza, honestidad, sinceridad y VERDAD.

SEGUNDO: RENACER.

Para que esa nueva palabra-acción germinada se reproduzca y enriquezca necesitamos arrancar por desatar un poderoso movimiento cultural como eslabón clave que permita EL TRIUNFO DE LA RAZON SOBRE LA FUERZA de unos y otros. Para ello debemos probar de que lado esta la Inteligencia del País. Intelectuales y artistas, juventud pensante y actuante, de corazón y conciencia, deben ser el NUCLEO DEL NUEVO PENSAMIENTO que devele los sofismas de la filosofía gobernante y extienda el proceso creativo de la NUEVA CULTURA como semillas de la Refundación de la Nación y la Democracia, y por que no decirlo, de la reinvención de nuestro propio Socialismo.

Esos son los nuevos paradigmas que necesitamos, con el único fin de servir de guías al verdadero sentido de nuestra causa: librar al Pueblo de la miseria material e intelectual.

TERCERO: UNIR.

Ese Renacimiento de la conciencia y la cultura unida a la fuerza de las Trabajadoras y Trabajadores, de los pobladores humildes, es la garantía de la UNIDAD DEL PARTIDO.

El Pueblo y solo el Pueblo debe ser el Protagonista de esta tarea histórica de la REFUNDACION DE LA NACION. El Partido es solo su instrumento.

La Unidad de los grupos y Partidos Políticos que en buena hora dieron el primer paso al nacimiento al PDA ha cumplido ya su tarea histórica: esa larga y dolorosa formación de los círculos y grupos pioneros no puede prolongarse en el grupismo ni empantanarse en el sectarismo, pues seria negar el importante papel de cimentadores de esta nueva etapa que han cumplido y dar dos pasos atrás, sin perjuicio de su propio derecho a seguir existiendo como tendencias en la vida democrática del Partido.

UN PARTIDO DE MASAS es lo que ahora se necesita, con una columna vertebral de dirigentes y cuadros al servicio del Pueblo. Ese Nuevo Partido, como una nueva familia de todos, tejerá la trama de la inteligencia con la honestidad y la verdad de los trabajadores.

A otro nivel debemos hacer ALIANZAS con otros movimientos sociales, políticos, religiosos, incluso con algunos partidos de la vieja política con quienes tengamos coincidencias que sirvan a los objetivos centrales, sin pasar la raya que nos separa y confunda al Pueblo. NO a la Unidad de Montoneras, como proclamó el Presidente del PDA Carlos Gaviria Díaz, no al sectarismo, pero también rechazo a la ambigüedad.

CUARTO: RE-CREAR.

Es un hecho histórico que nuestra Democracia NO ES EMBRIONARIA, es AGONIZANTE. La Vieja Democracia de las élites oligárquicas debe dar paso a la Nueva Democracia del Pueblo, en su sentido primigenio, no solo como expresión de la voluntad mayoritaria o simple mecanismo electoral representativo , sino como vehiculo del PODER DEL PUEBLO, no únicamente con formas electivas de representación como medio, sino como ejercicio directo de la Democracia, del Pueblo convocado para las decisiones trascendentales, del pueblo vigilante para las ejecuciones de sus propios Mandatos en la construcción de una verdadera economía a su servicio y no de la ganancia monopólica de la oligarquía. Solo así superaremos la ambigüedad de la Constitución del 91 y forjaremos un verdadero Estado Social de Derecho.

QUINTO: ARTICULAR.

Para no medrar en el parlamentarismo, para no servir como amorfa carne de urna de los últimos salvadores, para que los nuevos electores no sean el pírrico resultado de la promesa de puesto, de la teja, del tamal o el trago, para que los elegidos no tengan que devolver favores con la corrupta contratación estatal y por el contrario, estén siempre sujetos a la voluntad popular, tal como se ejerce la democracia en nuestra primeras naciones indígenas, necesitamos replantear el papel de la dirección política, atar los protagonismos personales al liderazgo colectivo del Partido, articular esta dirección política a los movimientos y organizaciones sociales sin confundirnos con ellas.

El Sindicalismo en especial, debe ser profundamente reestructurado y ampliado, los trabajadores informales deben volver su lucha hacia el estado como su verdadero patrón, los desempleados deben constituirse mas que en un ejercito de reserva del capital, en una avanzada de la lucha por el trabajo digno y el poder popular., las mujeres, los campesinos, los indígenas y los demás sectores sociales o de género, a través de sus propias organizaciones, deben articular su lucha en un solo caudal del movimiento político de masas que el Partido debe esforzarse por encabezar y conducir a nuevas etapas y conquistas .

SEXTO: RESOLVER.

Mas que “mediar” el conflicto armado como árbitros ajenos a la confrontación de las minorías armadas situadas en los extremos, nuestro papel es el de contribuir a RESOLVER ESE CONFLICTO ARMADO POR LA VIA DE LA SOLUCION POLITICA DE MASAS y la invención de mecanismos transaccionales de justicia que respondan a nuestra propia realidad y permitan la reinserción de la insurgencia a la vida política y social.

Tenemos que ser capaces de IMPONER LA PAZ POLITICA CON LA MOVILIZACION POPULAR, desarmar las tropas de uno y otro bando sin legitimar la deslegitimada fuerza estatal, partiendo de hacer una clara, radical e inconfundible definición del TERRORISMO, de sus límites con el delito político y la barrera infranqueable al delito común, levantando la bandera de la LIBERTAD POLITICA AUTENTICA, que tiene ahora en los DERECHOS HUMANOS un componente esencial.

No permitir que se siga usurpando la vocería del Pueblo, ni a nombre de “la Patria” ni a nombre de una indefinida “Revolución” que nunca empieza y que no sabemos cuando acaba.

Tenemos que retomar el concepto de la eticidad de los medios para el enaltecimiento de nuestros fines políticos. Por la Refundación de la Nación y la Democracia NO TODO MEDIO VALE. Solo valen los medios democráticos legitimados por el apoyo popular.

SEPTIMO: ENSENAR Y APRENDER.

En última instancia nuestro trabajo político es una incansable labor pedagógica. NO CANSARNOS DE ENSEÑAR AL PUEBLO, NO CANSARNOS DE APRENDER DEL PUEBLO. Es el trabajo político educativo cotidiano el que nos sacará del círculo vicioso tradicional del viejo estilo de trabajo que se resume en la frase que ha identificado a la vieja izquierda: “mucho cacique y poco indio...” Planeación del trabajo político, profundo conocimiento de la historia y del movimiento práctico, articulación constante de la dirección conciente y el movimiento espontáneo de masas como hecho social, presencia permanente en la escena política y capitalización asidua de la opinión pública, son los objetivos de nuestra acción parlamentaria y extraparlamentaria.

Enseñar y Aprender siempre: he aquí el trabajo de hormiga que necesitamos de los voluntarios del Partido, mas que la rebatiña por los renglones en las listas electorales.

OCTAVO: OPONER PARA CONSTRUIR.

Es cierto, la coyuntura política nos exige ser oposición al gobierno, pero nuestro Norte nos vislumbra ser ALTERNATIVA DE PODER QUE NOS IMPONE UN LIMITE COMO OPOSICION: NO NOS DEJAREMOS COOPTAR POR EL SISTEMA.

Son muchos los dirigentes de la izquierda que han tenido este triste fin: el afán de lucro personal y el acomodamiento de aquellos han sido una de las herramientas de las élites dominantes para reducir nuestras filas. La nueva ética del Partido no nos permitirá optar por ninguna de las alternativas ofrecidas por el régimen: PLATA O PLOMO.

Sacrificio personal, primacía del interés colectivo, partidario y público son nuestras divisas aun a costa de nuestras vidas.

NOVENO: ARMAR .

Dotarnos de un programa político democrático, independentista, renovador, que sea claro, serio y realizable, sin quedarnos atascados en las tradicionales “políticas públicas” burguesas, ni repetir las chácharas del “mejoramiento” de uno u otro sector social con puro asistencialismo, con la grosera caridad del estado. Convencidos de que el “capitalismo popular” y el “estado comunitario” son falacias que encubren el autoritarismo, proclamamos que ser de izquierda, hoy por hoy, significa ser socialistas en la estrategia, y antimonopolistas en el programa democrático.

No debemos temer pisarle los callos a la oligarquía: la verdadera ALTERNATIVIDAD tiene que referirse a este radical cambio de la política económica como recuperación de nuestras riquezas, como relación de solidaridad antes que se lucro.

DECIMO: RETORNAR.

El nuevo Partido no debe olvidar que como efecto de violencia política y económica muchos colombianos nos encontramos asilados o refugiados, en fin, desplazados al exterior, como millones lo están en el interior. Es paradójico que las remesas de las víctimas del desplazamiento al exterior le sirvan al gobierno para sostener su economía como fuente de divisas. Es un contrasentido que al tiempo que se proclama el capital humano como la principal riqueza nada se haga por el retorno de tantos ”cerebros fugados” que no encuentran espacio para su labor en el país y padecen los rigores del destierro.

El Nuevo Partido debe ofrecer una verdadera alternativa al retorno de los desplazados al interior y al exterior, como parte de la recuperación de la verdadera soberanía.

UNDECIMO: SOÑAR.

Proyectar nuestra labor a nivel continental: la Unidad con los gobiernos progresistas, democráticos y populares de América Latina, debe ser el sueño Bolivariano que empieza a hacerse realidad.

La respuesta al unilateralismo tiene que darse desde la identidad latinoamericana como cultura, como civilización autónoma diferente a la Occidental, como respuesta conjunta de las naciones de nuestros ancestros y de nuestros Padres Fundadores San Martín, Bolívar, Marta, Mariategui ...para que el ALBA ILUMINE EL CAMINO DE LA SEGUNDA INDEPENDENCIA DE AMERICA LATINA.

Comité del PDA de Ottawa- Gatineau. CANADA.

Noviembre 25 de 2006.


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