Petro propone
En entrevista con Yamid Amat, el senador Gustavo Petro advierte que el ’paraestado’ podría atentar contra las vidas del Presidente Uribe, de los miembros de la Corte y la suya.
"Hay un cronómetro andando en el Estado mafioso y cuanto más se demore la Corte en actuar, más tiempo estará expuesta", dijo.
El Acuerdo por la Verdad es "para impedir que la mafia se tome el poder y para reconstruir las instituciones".
El senador Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo, llegó a la entrevista, con más escoltas de lo habitual. Parecía, además, mucho más robusto, rollizo o como si ocultara algo así como un gran estómago bajo la gran chaqueta que lo cubría. No sé por qué recordé entonces El principito de Saint Exupery. Dice el niño: "Logré trazar con un lápiz de color mi primer dibujo. Era así:
"Mostré mi obra maestra a las personas grandes. Les pregunté si mi dibujo les asustaba. Me contestaron: ¿Por qué habrá de asustar un sombrero? Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces, el interior de la serpiente boa, a fin de que las personas grandes pudiesen comprender. Siempre necesitan explicaciones. Mi dibujo era así:
"Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones".
A pesar de recordar éstas palabras, actúe como "persona grande que necesita una explicación" y le pregunté al senador Petro:
¿Esconde algo?
Es un chaleco antibalas.
¿Por qué lo está usando?
Hay un momento de extrema vulnerabilidad en el país. Los amos del paramilitarismo, los ’patrones’, una serie de gente cuyos nombres van a aparecer el año entrante - narcotraficantes, generales, oficiales del Ejército y la Policía, políticos, empresarios- están temiendo que la verdad aparezca e intentarán impedir que eso ocurra. En mi opinión, algunos núcleos de ese tipo de dueños del régimen mafioso en Colombia van a intentar desestabilizar el país y producir una especie de caos ciego que afecte no solamente a la oposición, al Polo, a mí, a las familias de los paras que desean confesar, sino con el mismísimo presidente Uribe.
¿Teme usted que por la seguridad del Presidente?
Sí, sí. Temo por el Presidente, temo por los magistrados y temo por mí. Ya Colombia sintió lo que es ese tipo de violencia cuando mataron candidatos presidenciales y miles de militantes de la oposición.
¿A qué llama usted el "régimen mafioso"?
Es un ’paraestado’ que funciona por fuera del Estado.
¿Y qué lo conduce a temer un atentado contra el presidente Uribe?
Me han llegado informaciones que he trasmitido a organismos de inteligencia. Peligran el Presidente, la Corte, gente de la oposición...
¿Y qué medidas ha tomado?
Avisarle al Presidente. Lo hice a través del director del Director del DAS, Andrés Peñate. Le hemos transmitido la información que tenemos.
¿El director del Das tenía la misma información, por otras vías?
No lo sé. Pero, por el conocimiento que tengo de mis fuentes informativas, que es mejor mantener reservadas, les doy mucha credibilidad.
¿Y quiénes hacen parte de lo que llama "el régimen mafioso"?
Eso es lo que se va a destapar el año entrante. Por eso, como partido, nos estamos preparando para ese hecho. En febrero lanzaremos por toda Colombia marchas por la verdad y la justicia.
¿Por qué no hablan con el Presidente?
El Presidente está simplemente insultándonos y perdiendo el tiempo en una estrategia equivocada de intentar equiparar la carga que le produce que sus amigos vayan a la cárcel por paramilitares, con insultos a la oposición. Y ya no es el momento para eso. El momento es para que nos sentemos con tranquilidad, gobierno y oposición, a diseñar las estrategias para reconstruir las instituciones.
¿Qué pasaría en Colombia si hay un atentado contra el Presidente?
Que cambiaríamos de rumbo y ya no nos centraríamos en lo que nos tenemos que centrar, que es la develación por parte de la justicia del régimen mafioso.
¿Ha hablado con magistrados de la Corte sobre el tema?
No. Con el Fiscal he hablado sobre eso. Hay un cronómetro andando en el Estado mafioso y cuanto más se demore la Corte en actuar, más tiempo estará expuesta.
¿Por qué dirigentes paramilitares detenidos en Itagüí recurren ahora a ustedes?
Los paramilitares simplemente han sido unos empleados de este reino mafioso. Son sus sicarios, pero no podemos equivocarnos: no eran ni son los jefes.
¿Pero por qué están recurriendo a ustedes?
Porque, como pasa en cualquier tipo de mafia, cuando anuncian que van a hablar, son amenazados. El que nos llamó fue Mancuso, porque él entendió que estaba amenazada su familia. Nosotros lo que hicimos fue decir eso. Lo hubiéramos hecho con cualquier otra persona independientemente de lo que sea.
¿No le parece irónico: gente que era de la guerrilla ayudando a paramilitares?
No. No porque nosotros somos defensores de la vida y la vida no es de la gente de izquierda solamente. La vida es de todos los colombianos incluso de los criminales. Cuando se habla de derechos humanos, no se habla sólo de los pobres o de la gente de la izquierda. Hablamos de los derechos humanos de todos los colombianos.
¿Qué opina del decreto sobre indulto para beneficiar, no a los autores de delitos de lesa humanidad, sino a los demás paramilitares por el delito de sedición?
Esta politización que propone el Gobierno convirtiendo a estas redes mafiosas en sediciosas -es decir, en delincuentes políticos- es una manera de permitir que los congresistas que van para la cárcel pueden volver al Congreso, porque la Constitución impide que un delincuente condenado llegue al Congreso, excepto por delitos políticos. Es una manera de buscar el perdón para congresistas detenidos.
¿Usted no fue indultado?
No. El delito político es un delito relativo: el delincuente político es delincuente mientras no gane. Sedición es la rebelión contra el Estado. Esa es la teoría universal del delito político. Yo pagué mi condena por ser del M-19.
Pero colegas suyos fueron indultados...
Sí, claro.
A pesar de haber participado en una masacre como la del Palacio de Justicia....
Esa versión es la que propaga el presidente Uribe y no es la realidad. Los que participaron en la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 fueron todos ejecutados, se les impuso pena de muerte. Pero decir a los demás miembros del M-19 que ellos también son culpables de la toma del Palacio de Justicia es como si yo le dijera al Presidente que es culpable de la violencia que su partido desató a mediados del siglo XX o es culpable de los recursos del narcotráfico que financiaron las campañas en la época de Samper. Eso sería una absoluta injusticia.
¿El paramilitarismo es un movimiento rebelde contra el Estado?
No. Lo que muestran todas las evidencias recogidas por la justicia es que el paramilitarismo actúo con el Estado y, por lo tanto, no hay rebeldía en ese hecho. En consecuencia, no puede haber sedición; esa calificación es simplemente un mecanismo para tapar una enorme falla del Gobierno, como fue soltar delincuentes sin entregárselos a la Fiscalía y permitir, de paso, a los amigos del Gobierno que van para la cárcel que queden libres y puedan retornar al Congreso.
¿Usted no cree que la guerrilla, con todo éstos hechos, está de fiesta?
Si todo esto termina en la reconstrucción de las instituciones democráticas en Colombia, la principal derrota caería sobre la guerrilla.
¿Por qué?
Porque una guerrilla no puede derrotar a un Estado democrático. En cambio, sí le es fácil derrotar a uno mafioso.
A propósito de la guerrilla, la decisión del presidente Uribe de fumigar el área de 10 kilómetros de la frontera con Ecuador para evitar plantaciones de coca que serían de la guerrilla, crea dificultades entre los dos países. ¿Cuál es su opinión?
Mi opinión es que estamos cerrando la puerta a una posibilidad de garantizar la seguridad energética en Colombia, y voy a explicarlo: en Colombia existe un oleoducto entre Orito en la frontera con Ecuador y Tumaco. Si nosotros construyéramos un poliducto entre Ecuador y Orito, todo el occidente del país se convertiría en una gran zona de producción petroquímica para la exportación hacia China, y sólo con los ’sobrados’ de esa exportación podríamos asegurar lo que hoy nos está faltando: energía para Colombia. Lamentablemente, por no erradicar unos cultivos de hoja de coca a mano, estamos cerrando las puertas de la construcción de una política de seguridad energética.
¿Lo que pasó en La Macarena no demuestra que la erradicación manual es imposible? Además, esa zona no está inundada de minas antipersona...
Sí, pero la fumigación tampoco ha acabado la hoja de coca. Digámoslo así: si la fumigación en Colombia, que lleva ya casi 7 años y es cada vez más intensa, nos estuviera garantizando acabar con el narcotráfico, pues habría que aplaudir la medida. Pero el narcotráfico está más vivo que nunca.
¿Es inocuo el glifosato para la vida o para otras plantaciones?
Inocuo para la guerra contra el narcotráfico. Además, cualquier frasco de glifosato es inocuo para la vida humana a determinado grado de temperatura y con cierta dosis. Pero lo que se arroja en Colombia es una dosis muy superior, con temperaturas superiores a las que establece como máxima la receta del glifosato inocuo. La fumigación sólo ha permitido eliminar la sobreoferta de cocaína y sostener así el precio de la cocaína en el mercado internacional. Es decir, en el fondo se ha convertido en una política promafiosa.
En una votación que está haciendo eltiempo.com, para que la gente escoja el hombre del año, usted está en primer lugar. ¿Qué cree que origina esa posición de la opinión pública?
Primero, que los colombianos están politizados, es decir, que la sociedad colombiana está mirando el problema político con atención, porque le voy ganado a Shakira. Eso significa que la gente está mirando el problema político con atención y con gran seriedad. En segundo lugar, tratándose de mi caso personal, eso me incentiva para ser el año entrante un constructor de un gran acuerdo nacional por la verdad, que es lo que me propongo liderar. Ese acuerdo por la verdad tiene dos ejes: una serie de medidas que impidan que la mafia se tome el poder y que nos den la oportunidad de reconstruir las instituciones democráticas, y también un acuerdo que no produzca más violencia sino más libertad. Esa consigna que me he trazado para el año entrante está potenciada por el apoyo que parezco tener de los ciudadanos y que se manifiesta en esa encuesta. Ojalá ganara...para eso.
* Tomado de eltiempo.com