Especial para EL TIEMPO
Por Andrés Hurtado
De la misma manera que pedimos que les caiga todo el peso de la ley a los depredadores del medio ambiente; o que criticamos tanto foro inútil y pedimos más acción en el campo, en las montañas, en los ríos, en los páramos; o que fustigamos a esos avivatos que aprovechan el tema para hacerse nombrar en cuanto foro y organización existan y en realidad solo son oportunistas; de la misma manera, digo, debemos agradecer a personas y entidades que ponen su grano de tierra por el Medio Ambiente.
La lista es larga y duele no poder nombrar a maestros, curas, líderes comunales, campesinos que trabajan callados por los bosques, las cuencas, los animalitos. Hay que agradecerles sus aportes a la solución de los problemas ambientales.
Juan D. Restrepo Ángel nos alerta en su libro sobre la cuasiagonía del río Magdalena. Andrés Etter y su grupo de investigadores nos hacen valorar la riqueza natural de la Reserva Puinawai. Gracias a los buenos oficios de Parques Nacionales, Julia Miranda y Sandra Bessudo, entre otros, Malpelo obtuvo la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad. Margarita Marino de Botero ha luchado muchos años desde el Colegio Verde de Villa de Leyva. El Instituto von Humboldt, Minambiente y varias entidades y muchos investigadores nos ofrecieron los Libros Rojos sobre la fauna amenazada de extinción. Ecofondo y muchas organizaciones y personas velan por la conservación del agua.
Rafael Vergara es un épico luchador que defiende manglares y el medio natural de Cartagena contra una administración destructora.
Felicitaciones a las familias campesinas de Quinchana (San Agustín) por el cuidado y el cariño que están demostrando por los bosques de la Cordillera Central en el Huila, en el trayecto hacia el nacimiento del río Magdalena. Una emoción me recorría el cuerpo cuando ellos me contaban que ya estaban apareciendo de nuevo los venados, que de vez en cuando una danta se asomaba por el camino, que las águilas ahora son numerosas. Álvaro Gaviria y Carlos Alfonso Avellaneda llevan adelante la bella revista Retorno, sobre temas de ecología, ecoturismo, aventura y fotografía de la naturaleza.
Gracias a Dios existió, cuando existía la FEN, el fondo José Celestino Mutis, dedicado a financiar proyectos sobre el Medio Ambiente. Fue una de las organizaciones más serias que sobre el tema hubo en el país. Desgraciadamente, los nuevos vientos que soplan sobre este antiguo virreinato no son los más propicios para defender ni la selva del Chocó, ni los bosques de cordillera, ni los páramos, y borraron del mapa el Fondo, que dejó valiosas publicaciones sobre el tema ambiental. Gracias a los callados funcionarios de los Parques Nacionales, que allá, lejos de todo y de las comodidades citadinas, velan por el casi único patrimonio con el que podemos apostar para el futuro: el agua, los páramos, la fauna y la flora.
Gracias al ’Mono Hernández’, el sabio mayor que ya dejó estos pagos. "Quién ame apasionadamente la Tierra, ella le tomará en su brazos y le hará ver el Espíritu de Dios", sentenció Chardin.