La forma como la Empresa de Acueducto de Bogotá dio por terminado, el 31 de marzo de 2006, el contrato para la construcción de la Presa de Cantarrana celebrado el 29 de diciembre de 2004 con el Consorcio Obras Tunjuelo, ha dado lugar a muchos interrogantes. Sobre ellos versará un debate de control político que se realizará mañana en el Cabildo Distrital.
La presa se contrató originalmente por 47.500 millones de pesos pero ha terminado costándole a la ciudad 72.500 millones, sin tener en cuenta las futuras condenas de que podría ser objeto el Distrito.
El concejal Carlos Vicente de Roux, del Polo, señaló que “el Acueducto ha pretendido contestar, una por una, las preguntas que se le han hecho sobre Cantarrana, pero cuando se toma el conjunto de los interrogantes sobre la contratación y se lo compara con el de las respuestas de la empresa, la sensación qué se tiene es que casi todo está por aclarar”.
De Roux precisó que hay por lo menos cinco asuntos sobre los cuales el Acueducto le debe explicaciones a la ciudadanía:
En caso de ser cierto que la firma Consorcio Obras Tunjuelo, como lo sostiene la Empresa de Acueducto, no tenía la capacidad técnica y administrativa para realizar la presa, ¿por qué no descubrió esa incapacidad en el proceso de selección del contratista y por qué se contrató a esa firma?
¿Por qué la Empresa de Acueducto le entregó la finalización de la presa, mediante contratación directa y arguyendo urgencia manifiesta, a otra firma, Mincivil S. A., que había sido declarada no hábil, por falta de la experiencia requerida, en el proceso inicial de selección del contratista? ¿Es cierto o no que el Acueducto presionó al Consorcio Obras Tunjuelo para que terminara las obras en asocio con Mincivil S. A? De hecho, el Consorcio Obras Tunjuelo obtuvo un puntaje de 100 en el proceso de selección, mientras que el de Mincivil S. A. fue de cero.
¿Por qué no se le entregó la terminación de las obras a la compañía de seguros que garantizó el cumplimiento de las obligaciones del Consorcio Obras Tunjuelo, como lo dispone el Código de Comercio, o a la firma constructora que obtuvo el segundo puntaje en el proceso de selección del contratista? Dicha firma fue Construcciones Civiles S. A. – Conciviles y su puntaje fue de 60.
Al sustentar la terminación del contrato con el Consorcio Obras Tunjuelo, la Empresa de Acueducto se apoyó en el hecho de que ese contratista no alcanzaría a terminar antes del inicio del invierno, el 30 de abril del 2006, la ataguía y la contra ataguía –unas obras necesarias para contener, mientras se terminaba la presa, las eventuales crecientes del río–. ¿Cómo se explica tanta urgencia frente a ese Consorcio, si la negociación con el nuevo contratista, Mincivil S. A., apenas se perfeccionó el 11 de agosto de 2006?
¿Cómo se explica que el contrato con Mincivil S. A. para la terminación de la presa valiera 49.400 millones de pesos, 2.000 millones más que el originalmente celebrado con Consorcio Obras Tunjuelo, cuando en este segundo contrato ya se habían invertido 15.300 millones y se había ejecutado casi el 35% de las obras?
De Roux precisó que estas son preguntas que se desprenden del curso objetivo de los hechos, pero que no se agotan allí los interrogantes frente a la contratación y la construcción de la Presa de Cantarrana.