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Asamblea Nacional Constituyente

Intervención de Luis Sandoval en el Foro convocado por el PDA sobre Crisis y Constituyente
Miércoles 25 de junio de 2008

Vivimos circunstancias exigentes.

Necesitamos el pensamiento, la palabra, el diálogo, el debate político para recrear la política y superar la crisis, la crisis coyuntural y más aún la crisis estructural que vive Colombia.

Necesitamos que el PDA se afirme como polo de articulación hacia adentro y polo de atracción hacia afuera. Necesitamos propuestas e iniciativas imaginativas y audaces.

Dos complementos me parece oportuno hacer a la precisa y ordenada presentación de Guillermo Asprilla:

1.Cómo se abre camino el acuerdo para una reforma política sustantiva, en lo inmediato.

2.Cómo nos hacemos a un cuadro de reformas estructurales en la vida del país, en el mediano plazo.

Lo que hoy proponemos y buscamos no agota el proyecto político pero nos lleva a él, lo anuncia y prepara el camino para hacerlo realidad.

Primera cuestión: El acuerdo para una reforma política sustantiva. Surgen dos bloques políticos (orillas) en este proceso:

Los que quieren unas reformetas intrascendentes con 2ª reelección del Presidente y Los que quieren reformas políticas de fondo sin 2ª reelección presidencial.

A partir de estas afinidades definitorias se van identificando los temas de reforma, los actores de la reforma y las vías de la reforma.

No podemos ser ingenuos, las crisis políticas de ordinario no se resuelven arreglando lo que se desarregló, las crisis son aprovechadas por quienes tienen el poder para atornillarse en él y por quienes no lo tienen para acortar el camino hacia él.

Esta es la lógica real que está detrás de los acontecimientos en medio de la crisis trepidante que estamos viviendo.

En la orilla uribista se ve claro lo que está pasando:

Se están quitando de la reforma que ellos mismos estaban impulsando porque la oposición y grupos de ciudadanos que ejercen el derecho de participar en la formación de las leyes estaban logrando ponerle algunos dientes.

Ahora sacan de la manga el plan B y la Comisión Especial a fin de quedarse en sanciones sin eficacia inmediata para no alterar mayorías parlamentarias, solo tímidos cambios en partidos y en régimen electoral, ninguna solución al problema de la ilegitimidad del congreso y de la presidencia de la república.

Pero nada les valdrá, van hacia un callejón sin salida… sin mayorías parlamentarias, sin cohesión, pedida su disolución como partidos… los partidos uribistas aparecen usados y desechados como platos tirados a la basura después del festín…

Simultáneamente en la orilla de oposición y alternativa

se avanza, no sin dificultad, en identificar temas, en aproximar actores, en clarificar las vías de la reforma.

Quizá no estamos procediendo con la toda agilidad necesaria, pero se está viendo apertura y flexibilidad para el entendimiento.

El núcleo temático de una reforma sustantiva comienza a ser entendido y acogido.

Este debate contribuirá a ello, a clarificar la sustancia y la viabilidad de esa propuesta.

El Polo plantea acuerdo para disolver la asociación entre dinero y política, la asociación entre violencia y política, la asociación entre corrupción y política y plantea también establecer una nueva relación entre territorio y política.

Esa reforma política para ser eficaz necesita estar atada a otros asuntos claves:

Política de tierras, política de drogas, política hacia las víctimas (asegurar la verdad, justicia, reparación), política de participación ciudadana, política de comunicación…

Diálogos de aproximación sobre esta temática se han iniciado entre el Polo Democrático y el Partido Liberal, también con la CUT y otros sectores de sociedad civil.

En Fescol el grupo consenso avanza en una perspectiva similar.

Los diálogos de los últimos días entre Carlos Gaviria y Cesar Gaviria son un magnífico síntoma.

Hoy ya sabemos que Polo Democrático y Partido Liberal están de acuerdo en hacer todo lo posible para impedir a través de un gran movimiento social y político la segunda reelección de Uribe.

El proceso podría tomar una senda similar a la que se dio en relación con el Referendo que significó una estruendosa derrota para el régimen uribista y una victoria alentadora para las fuerzas de oposición y alternativas.

No está claro aún si todos los que comparten este núcleo temático, comparten también que la vía para sacarlo adelante sea la asamblea constituyente.

Metodológicamente está bien plantear primero el qué de la reforma y enseguida el cómo de la reforma.

¿Quiénes están por la vía constituyente? Por la AC como vía de una reforma de fondo se han pronunciado el PDA, sectores del Partido Liberal, la CUT, el Gobernador Horacio Serpa, el Exconstituyente Jaime Castro, el columnista Pedro Medellín, el editorial de El Espectador del 24 de abril… Algunos de ellos están aquí…

Aproximaciones y diferencias, repito, giran alrededor de los temas, los actores, los escenarios, el gran factor de deslinde la reelección…

Ahora, la segunda gran cuestión: Cómo nos hacemos a un cuadro de reformas estructurales en la vida del país, reformas de Estado, que completen los temas que quedaron pendientes de la C.91, y que se enmarquen en el propósito de la paz.

Esta cuestión, el horizonte de los cambios estructurales, en el mediano plazo, se ha acogido como una inquietud válida en la Comisión Constituyente del PDA.

Lo que hoy proponemos y buscamos no agota el proyecto político de transformación democrática pero nos lleva a él, lo anuncia y prepara el camino para hacerlo realidad. Tenemos, por tanto, el país debe saberlo, un horizonte más ambicioso.

En mi opinión esta cuestión es plenamente valida porque la población al ser convocada a un ejercicio constituyente visualiza más problemas que los de la reforma política… porque los insurgentes como ya lo ha hecho saber el ELN piensan que algo como un nuevo pacto constitucional o la ampliación del actual es necesario para la paz… el ejercicio constituyente no puede estar divorciado de la búsqueda de la paz… y porque quizá el país esté requiriendo un nuevo pacto fundante que nos permita superar el actual Estado de naturaleza y el terrible leviatán que se está incubando.

La crisis no es solo crisis política, estamos ante una profunda crisis de la política.

La prensa de hoy (El Tiempo) lo acota: Solo el 9.6 % de la población confía en los partidos. Solo el 14.7 % confía en el Congreso de la República, mientras en la Presidencia confía el 42.8 %.

De los componentes de la democracia es muy apreciada la libertad pero mucho menos la igualdad y la justicia.

Vivimos, subsistimos, en una democracia subdesarrollada, maltrecha y distorsionada.

En estas condiciones no es viable una sociedad.

Hace 157 años, se recuerda hoy en los medios, se abolió la esclavitud pero aún no son plenamente ciudadanos la inmensa mayoría de los hombres y mujeres en este país.

El reto de la política entre nosotros es salir del pantano de la corrupción y la violencia. Un nuevo ethos político es necesario…

Italia en los noventa superó su crisis con una profunda reforma no solo legal, sino también intelectual y moral de los partidos.

En USA está en curso un vigoroso movimiento de rescate y recreación de la política del cual son protagonistas los jóvenes, los negros, las mujeres, los inmigrantes… En A.L. hemos tomado la vía de lo social… y resulta…

Este debate, los que vendrán, y la iniciativa política del Polo Democrático que no se detendrá, es para eso, para revolucionar la política en Colombia. Ese es nuestro compromiso, esa nuestra determinación.


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