Pereira, ciudad vital, que al decir de muchos se ha convertido en un territorio pujante y en progreso permanente, también se ve afectada por fenómenos que la sociedad en su conjunto afronta como el rápido desarrollo de la tecnología, el debilitamiento progresivo del Estado, la desregulación de una economía de mercado avasallante con su consecuente precarización del empleo, la creciente urbanización de la ciudad, el avance indolente de la pobreza, la exclusión social y la violencia. A pesar de ser considerada la ciudad que ofrece las mejores oportunidades para los negocios, de registrar en el 2007 un crecimiento económico del 7,4%, presenta hoy un 33% de sus habitantes que no tienen ingresos suficientes para atender sus necesidades básicas, lo que equivale a 150.000 personas que sufren el flagelo de la pobreza, sin contar el creciente número de habitantes en situación de indigencia. Este paradójico escenario exige del gobierno municipal y del conjunto de sus instituciones, un dinámico ejercicio de Gerencia Pública apoyado en la aplicación de herramientas de planificación capaces de abordar la complejidad existente, reduciendo de algún modo la incertidumbre y contribuyendo a la construcción de un mejor futuro para todos. Así mismo, el esfuerzo planificador que se ha venido realizando y que debe materializarse con la adopción del Plan de Desarrollo 2008-2011, no puede reducirse a un mero ejercicio tecnócrata, realizado por unos pocos, pues la construcción de una visión colectiva de desarrollo implica el reconocimiento de la diversidad y pluralidad presente en la sociedad y la facilitación y promoción de espacios donde las diferentes voces e intereses de todos los sectores sociales, puedan ser puestas en escena, debatidas y consensuadas en un ambiente democrático de respeto y amplia participación ciudadana. Todo ello deberá confluir en las grandes directrices que orienten el Plan de Desarrollo y sobre las cuales deberá actuar la gestión gubernamental, buscando con ello impactar positivamente el presente, pero manteniendo siempre una mirada estratégica puesta en el futuro de la ciudad y en el bienestar de sus gentes, tanto de la zona urbana como rural.
Para todos los diversos sectores y actores del municipio tanto públicos como privados, se constituye en una exigencia perentoria construir consensos que expresen una visión colectiva de desarrollo futuro del municipio. Para todos es claro que ello requiere de esfuerzos planificadores profundos y rigurosos a través de los cuales se analicen de manera critica las diferentes dimensiones que involucran la vida del municipio y que tienen que ver con el ordenamiento de su territorio y con su desarrollo económico, político, social, cultural y ambiental, de tal forma que se evalúen sus fortalezas y debilidades en orden a un horizonte futuro deseado y posible para las personas. Esto permite de algún modo, superar las acciones e intervenciones descoordinadas y cortoplacistas de la administración pública y proyectar desde su plan de desarrollo la bitácora de gobierno que orientará la gestión y acción pública durante los próximos cuatro años.
En este orden de ideas, el Concejo Municipal tiene la misión constitucional y legal de discutir y aprobar el nuevo Plan de Desarrollo para el periodo 2008-2011, teniendo en cuenta que esté basado tanto en el programa de gobierno “Más oportunidades para Progresar ” propuesto por el candidato, ahora Alcalde Dr. Israel Londoño, como en la realidad situacional de la ciudad y sus gentes y las visiones y propuestas que emerjan de la participación de los diferentes actores de la sociedad. Este ejercicio planificador del desarrollo de carácter democrático e incluyente, constituye el proceso más relevante y decisivo de la acción pública para los próximos cuatro años, pues representa no sólo la carta de navegación y orientación para toda la acción gubernamental en todas las esferas del desarrollo, sino también la forma como se invertirán los recursos a través de las diferentes políticas, programas y proyectos con el fin de contribuir a mejorar la calidad de vida y el desarrollo humano de toda la población pereirana.
Por ello, llevar a cabo con un alto sentido de compromiso social y político la discusión y aprobación del Plan, resulta ser mucho más que una obligación legal y constituye un imperativo, una necesidad que el momento histórico le impone al Concejo Municipal para encauzar todos los esfuerzos públicos y sinergias sociales hacia el logro de un propósito común, mediante la adopción de unas estrategias y programas para el desarrollo integral, equitativo, humano y sostenible de Pereira, buscando prepararla para afrontar cada vez mejor los retos que impone el futuro.
Entiendo y asumo que es a la Política a la que corresponde regular el ejercicio del poder y generar condiciones para favorecer el bienestar de la población y su acceso pleno a los beneficios del desarrollo. Igualmente, considero este momento como una oportunidad para contribuir a recuperar la confianza ciudadana, a través del ejercicio real de la Ética en lo Público, con la transparencia y coherencia necesarias en los actos que reivindiquen nuestro papel como representantes políticos y coadministradores de la ciudad.
Tenemos un complejo camino por recorrer y en este sentido, le mejor opción para legitimar políticamente el Plan de Desarrollo lo constituye la Participación Democrática, pues a partir de dicho procedimiento los ciudadanos y ciudadanas se ejercitan como sujetos políticos que aportan y deciden con plena autonomía. Por ello es necesario que el Concejo Municipal propicie un escenario de afirmación de la ciudadanía, vigorizando la expresión pluralista de los diferentes sectores de la sociedad y dignificando el ejercicio político como un deber y un derecho de todos, a través de su participación en la construcción del desarrollo de nuestro municipio. Por lo anterior, en la semana venidera estaremos realizando con los representantes de las diversas organizaciones sociales conversatorios por cada una de las cuatro líneas estratégicas que contiene el Proyecto de Plan de Desarrollo, a los cuales invitamos para que se vinculen de manera abierta y propositiva. Este ejercicio participativo debe incluir la elaboración consensuada de mecanismos o herramientas metodológicas que le permitan a todos los actores en la adopción del plan de Desarrollo, realizar el seguimiento en su ejecución haciendo efectivo el control social y político.
Construir utopías le ha permitido al ser humano, sobrevivir y superar la barbarie, y es justamente a través de ellas como construimos nuevas realidades que convertidas en acciones efectivas de desarrollo, den mejores respuestas a las búsquedas de justicia y bienestar social para todos y todas. Gracias.
FERNANDO ARIAS CARDONA
Presidente Comisión primera
Concejo de Pereira