Un total respaldo al ex-gobernador del Tolima, Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, ante las calumnias y persecuciones de que ha sido objeto brindó el Polo Democrático del Tolima.
Este es el texto de la declaraciòn suscrita por el Comité Ejecutivo del PDA en este departamento junto a otros destacados dirigentes de la actividad política en el Tolima. Un defensor de la convivencia y de la reconciliación de los colombianos
DECLARACION POLÍTICA
“No podemos tolerar más las indignidades, ni las falsedades existentes o planeadas, ni las manipulaciones mediáticas de la llamada “seguridad democrática”, política fallida que ha hecho agua sin ofrecer salidas adecuadas para nuestra castigada sociedad. Esa no es la Colom- bia que queremos, y nuestro actual esfuerzo como Partido de oposición deberá dirigirse contra el monopolio de las mafias dominantes, así abajo como arriba en la escala social”.
ORLANDO FALS BORDA.
Dirigentes del Polo Democrático Alternativo del Tolima y miembros de la nueva directiva de esta colectividad en nuestra región, elegida el pasado sábado 24 de febrero, ante los últimos sucesos y difusiones, nos permitimos declarar:
1. Somos militantes de una colectividad política que ha manifestado por todos los medios su vocación pacifista y ha rechazado la utilización de medios diferentes a los de la controversia y la confrontación democrática, para dirimir los conflictos en el seno de la sociedad.
2. En consecuencia, somos no violentos, ajenos a los movimientos armados y a la utilización de las armas como medios para transformar la sociedad y construir la justicia. Por ello, no profesamos la teoría de la “utilización de todas las formas de lucha” para alcanzar los objetivos de la política. Ha expresado, recientemente el presidente nacional de nuestro partido, Carlos Gaviria Díaz: “Descreemos de la fuerza de las armas, cualquiera sea el actor que las esgrima, y ponemos toda nuestra fe en el vigor de los argumentos y en la energía incontenible del pueblo desarmado y convencido de que la razón y la justicia están de su parte”.
3. En consecuencia, no compartimos la política de seguridad democrática impulsada por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Consideramos que su aplicación ha traído consecuencias nefastas como la criminalización de la protesta. En el Tolima esta situación ha venido plasmándose en constantes violaciones a los derechos humanos, las cuales han dejado, en distintas regiones del departamento, un amplio número de homicidios y algunas masacres, como las de Cajamarca e Icononzo; desapariciones de líderes campesinos e indígenas en el sur del departamento; detenciones masivas y arbitrarias de dirigentes sociales y políticos en municipios como Chaparral, Planadas, Prado y Dolores. En oposición a esta política de guerra, los miembros del PDA sostenemos que “la solución del conflicto armado interno en Colombia debe ser política”. Todo esto nos lleva a reafirmar que “nuestra principal política de paz serán las profundas reformas democráticas de las estructuras de exclusión social, política y económica”.
4. Somos integrantes de una colectividad que lucha por la justicia y por la equidad; por la organización democrática de la vida económica, social, política y cultural; por el derecho a la libre determinación de los pueblos; por la dignidad de las mujeres y los hombres que habitan el planeta; por la igualdad de todas y todos, no solo ante la Ley, sino ante la vida. Por tanto pretendemos construir un partido ajeno al caudillismo, al gamonalismo, al clientelismo, al amiguismo, al burocratismo, al culto a la personalidad de los dirigentes, al incumplimiento, a la manipulación, a la dependencia, al ventajismo; una colectividad política con vocación igualitaria y con relaciones de respeto mutuo y horizontalidad en sus procedimientos y debates.
5. Conocemos la hoja de vida y las actuaciones del ex gobernador, dirigente y militante del PDA, Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, y en tal virtud podemos afirmar que es un ciudadano recto; una persona honorable y de bien; un destacado profesional y reconocido hombre público que ha dedicado gran parte de su existencia a los principios que orientan a nuestra colectividad. Ha sido un defensor de la convivencia y de la reconciliación de los colombianos, un convencido de la necesidad de propiciar el acuerdo humanitario y buscar una salida negociada al conflicto armado que vive el país, un limpio adversario de la inicua e inocua doctrina de la seguridad democrática, un gobernante progresista. Por tanto, los señalamientos que pretenden hacerse en su contra en el momento actual, tratando de vincular su nombre con actividades subversivas, son tendenciosos e inexactos; y corresponden a la tentativa interesada y oscura de tender cortinas de humo alrededor de la crisis originada por la existencia de la parapolítica, incrustada en las altas esferas del sistema. Se procura, desde los sectores vinculados a dicha parapolitica, convertir a personalidades democráticas, como Jaramillo, en verdaderos chivos expiatorios a fin de equilibrar las cargas y las cuentas pendientes mediante espectaculares golpes de astucia ajenos al estado real de las investigaciones. De esta manera, quienes han defraudado la confianza del país tratan de ocultar el trasfondo de la realidad monstruosa que parlamentarios del PDA han venido denunciando y las investigaciones empiezan a evidenciar. Por todo ello somos solidarios con Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez y aún sabiendo que “no delinquen los partidos sino las personas” y que la responsabilidad penal es estrictamente personal, estamos convencidos de su inocencia.
6. Consideramos, como demócratas, que la separación de los poderes garantiza el equilibrio de la vida pública. Por tanto afirmamos que pretender judicializar la política o politizar la justicia constituye un expediente infame que nos podría retrotraer a épocas nefandas y oscuras de persecución y arbitrariedad que hemos creído superadas. Estamos por ello, contra todos los excesos de autoridad y contra la intromisión de los voceros de las diversas ramas del poder público en esferas que no son de su competencia institucional.
7. Convocamos a las ciudadanas y ciudadanos del Tolima a una cruzada por la defensa de la democracia, hoy amenazada por múltiples acechanzas, por la corrupción y por el ascenso del autoritarismo, a permanecer alertas y vigilantes frente a la incrustación de las mafias en los asuntos de la vida pública, a oponer el pluralismo frente al sectarismo; la tolerancia frente al fanatismo; la solidaridad edificante frente al odio destructor a trabajar por la construcción de una sociedad incluyente, justa, no violenta y libre. Evocamos, una vez mas, al Maestro Carlos Gaviria: “A estas alturas hemos aprendido a evadir la trampa dilemática: o la seudo democracia o la lucha armada. La primera ha servido para mantener al pueblo feliz en su situación miserable, convencido de que su infortunio es el producto de sus propias decisiones, y la segunda, para generar la ilusión de una victoria imposible, que mientras llega, y no puede llegar, suministra al régimen los mejores argumentos justificativos de su acción proditoria y devastadora. Nuestra lucha ha de ser hermosa y eficazmente inerme, delatora, ella si, de las consecuencias monstruosas que emanan del ejercicio de la fuerza irregular, oficial o privada. He visto en las marchas de las comunidades indígenas nuestro modelo. Unidos por un propósito y acompañados solamente por el símbolo de la fuerza que da la autoridad: el bastón de mando. Que nadie pueda achacarnos las ignominias que nosotros si podemos imputar a organizaciones criminales, con muchas de las cuales es connivente el régimen por buscar con él, el propósito común de preservar y ahondar las iniquidades cuya erradicación justifica nuestro empeño”.
Ibagué, Marzo 14 de 2007