Columna de opiniónBogotá-. Tanto las entrevistas de Antonio García con los medios desde Caracas como las conversaciones entre los presidentes Uribe y Chávez en Nueva York, indican que el proceso con el Eln está listo para salir del receso pactado en el que se encuentra desde hace unos meses. La cuarta ronda ya está anunciada para octubre en La Habana y crece la expectativa de que se pueda dar el salto de la actual etapa exploratoria hacia el inicio formal de la negociación.
Son palabras mayores. El Eln llegará fresquito de culminar su cuarto congreso que durante semanas reunió a representantes de todo el país, hecho que de por sí desvirtúa la idea que algunos quieren ver de una guerrilla acorralada. Esta máxima instancia -el tercer congreso fue hace una década- afianzó la unidad de la organización y definió como lineamiento central la solución política del conflicto mediante la construcción de un “nuevo gobierno de Nación, paz y dignidad”. Lo motiva el mapa político que emerge en América Latina, en particular Venezuela y Bolivia, así como la unidad y avance de la izquierda democrática en Colombia.
Manda mensajes a las Farc con quienes el Eln tiene una relación que es el resultado de una mezcla entre su romanticismo por la unidad guerrillera y el realismo de saber que pesan más y que, sin su participación, no es posible la paz en Colombia. Eso no quiere decir que el Eln no sea autónomo o que su accionar esté ad referéndum de las Farc. Pero sí es equivocado pensar que los elenos permitan ser utilizados para dividir a la insurgencia y profundizar la guerra contra las Farc. Esto, sin duda, significa mayor complejidad, pero a la vez aumenta su potencial como escenario real de reconciliación nacional.
Un año de Casa de Paz ha dejado claro que existen fuertes demandas de la sociedad civil porque termine la guerra. El gobierno de Uribe ha sido flexible y audaz en el proceso. Ojalá el Eln entienda la inmensa oportunidad que se puede abrir.
La guerra fracasó. Uribe no logró derrotar a las guerrillas a plomo, ni tampoco éstas el triunfo revolucionario por la vía armada. El Plan Patriota, el esfuerzo militar más grande de la historia, no le dio el golpe estratégico a las Farc que se había propuesto. El Plan Colombia tampoco pudo cumplir sus metas contranarcóticas, aunque ahora están diciendo que sí logró todo lo que hace seis años decían que no iba a hacer. Para rematar, los cuerpos de seguridad colombianos parecen más empeñados en fabricar positivos y emboscarse entre sí mismos, que en capturar al Mono Jojoy.
Uribe es terco, pero bobo no es. Sabe que con este ejército, la guerra no la gana. O con cualquiera: basta con mirar a Iraq donde al ejército más poderoso de todos los tiempos lo está venciendo con cuentagotas una guerrilla irregular en un país sin árboles y sólo unas pocas montañas pequeñas. Más aún, una derrota de Bush frente a los demócratas en noviembre le quitaría aún más aire a los planes de guerras prolongadas. Ya la embajadora Paterson nos hizo saber que el chorro de recursos poco a poco empezará a reducirse.
Pero la reapertura de escenarios de negociación no puede depender sólo del ánimo de las partes del conflicto. Le corresponde al Polo Democrático Alternativo, por su naturaleza y origen, liderar la construcción de un gran consenso nacional a favor de la solución política, convocando una amplia gama de fuerzas políticas, organizaciones sociales y al propio Gobierno.
El principal aporte del Polo a la paz hoy es consolidándose como oposición, llenando un gran vacío de la democracia colombiana, y preparándose para gobernar el país en 2010. Pero debe ser consciente de que eso no excluye que en asuntos de interés nacional que hacen parte central del ideario de unidad como la paz o el acuerdo humanitario, tiene también el deber de ser protagonista de primer orden desde ya.
Muy oportuno el libro más reciente del profesor Alejo Vargas: Guerra o solución negociada. Eln: origen, evolución y procesos de paz de Intermedio Editores, que estudia desde las guerrillas liberales de Rafael Rangel en las cuales militó el padre de Gabino, así como el gran acumulado de los proceso de paz anteriores.
Se fajaron Misi y todo su equipo con la extraordinaria producción y montaje de Jesucristo Superestrella, que nada tiene que envidiarles a las mejores del mundo. ¡Felicitaciones!
Me uno a la campaña de las radios comunitarias urbanas para que el Ministerio de Comunicaciones cumpla con lo ordenado por la Corte Constitucional abriendo la convocatoria para la concesión de licencias.
www.danielgarciapena.org