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Opinión

La marcha y la vida de los secuestrados
Miércoles 6 de febrero de 2008


- "El anhelo general de derrotar a las Farc no puede hacernos olvidar de la necesidad imperiosa de salvar la vida de los miles de secuestrados. Por eso era preferible una marcha por la libertad y contra el secuestro a una marcha solo contra las Farc".

- Artículo de Mauricio Cabrera, consultor privado. Tomado de Portafolio.

Quien no apoyó la marcha de ayer 4 de Febrero es amigo de las Farc. Quienes promovieron otras marchas para protestar también contra los paramilitares, las ejecuciones extrajudiciales y otras formas de terrorismo son idiotas útiles de la guerrilla. A tales afirmaciones extremistas se ha llegado en medio de la nociva polarización política que ha generado en nuestro país el estilo excluyente del Gobierno y sus amigos. Pero, aún con el riesgo de ser encasillado así, es necesario insistir en los argumentos que llevaron a muchos colombianos a no estar de acuerdo con la convocatoria oficial para salir a las calles.

Tal vez la oposición más significativa a esta marcha fue la de las familias de los secuestrados. Si alguien ha sido víctima directa de las atrocidades de las Farc, si alguien ha sufrido en carne propia la barbarie del secuestro, si a alguien no se le puede acusar de ser amigos de las Farc, es a los familiares que llevan 5, 6, 10 años luchando por la liberación de sus seres queridos. Y sin embargo, no salieron a la marcha oficial porque, como lo han dicho, temen que esta manifestación fuera perjudicial para lograr que los secuestrados vuelvan vivos a sus hogares.

Aquí hay una cruel paradoja. La chispa que detonó la reacción ciudadana contra el secuestro fue la publicación y divulgación masiva de las ’pruebas de supervivencia’ de los secuestrados: las fotos y cartas que mostraban las condiciones infrahumanas del cautiverio a que están sometidos, literalmente pudriéndose en la selva, suscitaron un clamor popular exigiendo su liberación, que encontró en el Internet un novedoso y eficaz canal de convocatoria. Pero muy pronto la vida y la libertad de los secuestrados pasó a un segundo plano y los intereses políticos y militares se apropiaron de la reacción popular.

Lo que han dicho los voceros de los familiares es que una cosa es marchar contra las Farc y otra muy distinta marchar contra el secuestro y para exigir la libertad de todos los secuestrados. No porque alguien dude que las Farc son los únicos responsables del secuestro (a pesar de que algunos insensatos hayan dicho que Ingrid se lo buscó), sino porque el impacto de la multitudinaria manifestación pública puede determinar el método que se vaya a seguir para lograr la liberación.

La marcha no va a tener ningún impacto sobre las Farc ni va a motivarlos a que liberen a los plagiados. Las manifestaciones populares son propias de la posibilidad de disentir en un sistema democrático en el cual no creen las Farc. Su desconexión con la realidad social y política del país es tan asombrosa que no les importa que salgan a la calle 2, 5 ó 10 millones de colombianos a protestar contra ellos. En el mundo irreal en que vive esa guerrilla van a seguir pensando que ellos son los verdaderos voceros del pueblo y en su discurso delirante dirán que las multitudes que los critican son manipuladas por el imperialismo.

Por el contrario, una manifestación masiva sí tiene gran impacto sobre un gobierno en busca de votos. Si es en contra lo debe llevar a revisar sus políticas y si es a favor lo fortalece y reafirma en sus acciones. En este caso es bien conocido que la preferencia del Presidente es el rescate militar de los secuestrados para no tener que negociar con la guerrilla ni hacerle ninguna concesión, y ver a multitudes en la calle protestando contra las Farc puede reforzar esta decisión. La orden de estrechar el cerco militar en las zonas donde están los secuestrados puede haber sido alentada por la respuesta masiva a la convocatoria a la marcha.

El anhelo general de derrotar a las Farc no puede hacernos olvidar de la necesidad imperiosa de salvar la vida de los miles de secuestrados. Por eso era preferible una marcha por la libertad y contra el secuestro a una marcha solo contra las Farc.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado


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