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II Congreso Nacional del Polo

La unidad del Polo es estratégica para la democracia
Viernes 10 de octubre de 2008

EL LIDERAZGO DE LA IZQUIERDA DEMOCRATICA

Desde el Polo al Sur nos planteamos el dilema sobre qué era más conveniente para la elección de delegados al congreso nacional del partido, si ir con lista propia o en un bloque de izquierda democrática. No fue una decisión fácil, pero finalmente adoptamos la última opción.

Asumimos esa posición cuando el PDA atravesaba tal vez por el momento más difícil de su proceso de unidad. Cuando estaba en su apogeo el propósito, por fortuna frustrado, de algunos sectores del partido para conformar, con espíritu excluyente, lo que se denominó la “tracto lista”. No nos quedaba ninguna duda de que por el camino de la polarización entre esa lista y los sectores de la izquierda tradicional (PCC y MOIR) seria inevitable la división del partido en el congreso de febrero.

No es el mejor método para un debate de fondo, extrapolar frases que se emiten dentro de un contexto más amplio, pero intentamos al máximo destacar contenidos que forman parte de los énfasis ideológicos y políticos del pensamiento de los autores. De todas maneras, en los créditos señalamos las fuentes para una eventual consulta.

A vía de ejemplo, citemos dos frases que pueden resumir el espíritu pugnaz de un sector del partido contra Carlos Gaviria Díaz y lo que ellos llaman la izquierda radical.

“¿Esos acercamientos son lejos de Carlos Gaviria?

Así es.

¿O sea lejos?

Lejos”.1

“No creo que el camino del polo sea el camino del Partido Comunista y del MOIR, respeto sus ideologías, pero me parece que el sectarismo y el dogmatismo, simplemente, son una tesis de reflejo como en un espejo del mismo sectarismo y dogmatismo que hoy vemos desde el poder…”.2

“….Por eso tanto el sectarismo como el dogmatismo, no van en nuestra lista y si ganamos no irán dentro del Polo Democrático…”.3

Para nosotros, la unidad de PDA ha sido y seguirá siendo en esta coyuntura, un elemento esencial de la estrategia de la izquierda en su camino hacia el gobierno y el poder. Unidad para enfrentar el sectarismo y para resistir la ofensiva divisionista orquestada desde afuera, por un régimen que ve en el Polo la amenaza fundamental para mantener su hegemonía política.

Somos muy variados y hasta bien diferentes, los matices de democracia que convivimos en la pluralidad del polo. Tenemos claro que al interior todos nos necesitamos, pero sobretodo, que en este momento tan importante para la democracia, la unidad del `polo la necesitan y reclaman los interés estratégicos de nuestro pueblo.

El Polo no solo es la única esperanza de cambio, sino que además, se maduran las condiciones favorables para que el Polo acceda al gobierno ante el desgaste de Uribe, como efecto de la crisis de la parapolítica y sus consecuencias internas e internacionales, de la “yidispolítica”, del incremento de la pobreza y la miseria, de las implicaciones de la crisis económica, de las diferencias al interior del bloque de poder, de las diferencias al interior de las corrientes Uribistas y del desgaste político de los republicanos en los EEUU.

Decidimos por ello promover la integración de un bloque de izquierda democrática, cuyo primer paso se concretara en la integración de una lista nacional conjunta para la elección de los delegados al congreso del Polo, pero que avanzara y se fortaleciera hacia el congreso y se proyectara más allá en la vida del partido, incorporando otros sectores afines, sobre la base de unos claros acuerdos políticos. Creemos que ese es el mejor camino para preservar la unidad del partido y para avanzar consecuentemente en la construcción de la democracia.

Un bloque de izquierda democrática que neutralice la polarización entre las concepciones de centro- derecha y la izquierda tradicional y que por esa vía garantice la unidad del partido e incida en el direccionamiento ético, ideológico y político del pensamiento de izquierda democrática en las decisiones del congreso y en la vida del partido.

Aun más, mientras esta polarización siga, la unidad del partido será muy inestable y será muy difícil avanzar en la transformación ética y en la redefinición del Polo como un proyecto de izquierda democratizado.

La defensa de la unidad del polo, el ejercicio ético de la política, la reafirmación y el mejoramiento del ideario de unidad, la construcción vigorosa y desde la base de un partido de tendencias, la decisión de participar con candidato propio, escogido por consulta, en las elecciones del 2010 y el reconocimiento y respaldo a la gestión de Carlos Gaviria Díaz en la presidencia del partido, fueron los ejes del acuerdo político para integrar la lista nacional No 23, encabezada por el periodista Alfredo Molano, con el segundo renglón del senador Alexander López y de la cual participan las tendencias Polo al Sur, Democracia Real, a la cual pertenece el Representante Germán Reyes,

Humanismo Democrático, con la vocería del Representante Germán Navas, Apuesta por la Ciudad, representada por el concejal Carlos Vicente de Roux , quien encabeza la lista No. 105 del bloque en Bogotá, Fenavip, de la cual forman parte el concejal Fernando Rojas y Germán Ávila, espacios muy representativos de dinámicas sociales ambientalistas, de la salud y la vivienda y un significativo grupo de académicos, encabezados por Saúl Franco y Rodolfo Arango.

Consideramos que estas listas interpretan el sentimiento de la absoluta mayoría de los y las militantes y simpatizantes del Polo que anhelan la unidad, la acción trasparente, el partido de izquierda democrática, el partido de tendencias y el partido organizado desde las bases y los territorios

EL CROQUIS INTERNO DEL POLO

Hay dirigentes del partido que vienen diciendo a través de los medios y en los eventos de la campaña para el congreso de febrero, que en el Polo hay dos corrientes, una radical, que se opone a las alianzas y cuyo liderazgo atribuyen a Carlos Gaviria, con el claro propósito de desgastar su imagen y otra, moderada que defiende las alianzas y que ellos dicen liderar. Esta grosera caricatura de la realidad interna del partido pugna abiertamente con la objetividad y sirve al interés político de las derechas que buscan desgastar y dividir el partido o en último término oxigenar las posiciones internas que más convienen a sus intereses estratégicos. No sobra advertir que nadie en el Comité Ejecutivo Nacional se ha opuesto a las alianzas, lo que ha habido son posiciones diferentes frente al tipo, el momento y el carácter de las alianzas.

El mapa interno del polo resulta muy complejo por las circunstancias y el momento en que las condiciones políticas nacionales e internacionales presionaron la unidad de la izquierda en Colombia. Alguien ha reseñado la existencia de más de 50 grupos al interior del polo, movidos por diferentes intereses, algunos de tipo ideológico y político (los que podrían tener una verdadera connotación tendencial) pero, otros, atados a móviles personales, electorales y hasta burocráticos.

Aunque las listas de candidatos y candidatas al congreso del Polo no expresan necesariamente comportamientos tendenciales, pues en ellas se mueve en alto grado la conveniencia electoral, sin embargo, en algunas, particularmente en las más fuertes, tienden a expresarse identidades o intereses mas permanentes, comunes a la mayoría de sus respectivos integrantes.

Podríamos afirmar que, en esos grandes agrupamientos se expresan posiciones divergentes sobre tres temas que se prevé centrarán la atención de las deliberaciones y decisiones del partido en el congreso de febrero y de cuyo manejo y definición estará dependiendo la unidad misma del partido: el carácter ideológico del partido (si es de izquierda democrática o de centro- derecha), su configuración orgánica (si es un partido de tendencias o un frente de partidos), y la forma como el PDA hará presencia en las elecciones presidenciales del 2010 ( si presenta candidato propio o se suma a una consulta multipartidista).

Por supuesto que también deben ser temas centrales de la agenda del congreso, de un lado, el análisis de la excepcional coyuntura nacional e internacional en la que se remueven los viejos modelos y estructuras del poder y la definición de los ejes de la acción política a corto y mediano plazo; por otra parte, el compromiso concreto para pasar de la actual cultura electoral, caudillista y parlamentarista que predomina en las instancias del partido hacia la consolidación de un partido comprometido además de la acción electoral con la movilización y las luchas populares, con la formación política de sus dirigentes y consolidado orgánicamente en comités de base desde los territorios y comprometido con las dinámicas y conflictos sociales ; y en tercer lugar, la necesidad de una práctica política basada en la transparencia, condición indispensable para que una opción alternativa pueda ganar la credibilidad de los ciudadanos.

En el campo ético, un profundo abismo nos separa de las corrientes “pragmáticas” que reproducen al interior del polo la cultura de corrupción y clientelismo de la vieja política. El cambio de estos comportamientos, mas que del debate, depende de una transformación interna de las relaciones de fuerza.

EL CARÁCTER IDEOLOGICO DEL POLO.

Hay quienes, desde el partido, consideran que el ideario de unidad adoptado por primer congreso del PDA y en particular, la caracterización del polo como un partido de izquierda democrática, en él contenida, resultan demasiado radicales, como para permitir la incorporación al proyecto alternativo de sectores políticos que no forman parte de la izquierda.

Hay que dejar bien claro que lo que los defensores de esta tesis pretenden es la creación de un nuevo proyecto de centro derecha como el instrumento para enfrentar el régimen en el poder.

Contenidos como los que se resumen en las siguientes frases, escritas por dirigentes reconocidos del PDA, muestran de manera inobjetable que su propuesta no es de “centro-izquierda”, como ellos la autodenominan, sino de “centro- derecha”.

“Cree en un gran acuerdo para superarla? (en referencia a la crisis política).

Es imprescindible. Se necesitan acuerdos sobre mínimos fundamentales y eso involucra a toda la sociedad y al Gobierno.”4

“…Y por la izquierda, hay dos miradas: la reformista, que la represento entre otros, yo, y Carlos Gaviria, que esta nítidamente en el tema de la revolución.” 5

“Creo que el polo le ha dado prioridad a la lucha contra Uribe, a mi juicio de manera equivocada. En esa medida, la lucha política contra las Farc pierde espacio. Por lo que el Polo tiene que luchar es por la profundización de la democracia y no contra Uribe, que es un ciudadano pasajero…..” 6

“Entonces, el Polo se acaba como partido de izquierda?

El futuro del Polo va a ser muy importante porque ha sido la mejor experiencia de la izquierda en toda su historia. Su buen futuro va a depender muchísimo de saber si es capaz de lograr una convergencia con más sectores, no alrededor del polo, sino siendo el Polo, uno mas de una gran convergencia”7

“…De otra parte, estoy gratamente sorprendido por la receptividad y entusiasmo con el que se recibieron nuestras propuestas. Estamos adportas de construir una alianza estratégica entre el partido demócrata de los Estados Unidos, mayoritario en el congreso, y el Polo Democrático Alternativo minoritario en el Congreso de Colombia. Prácticamente coincidimos en los temas fundamentales que ligan a nuestras sociedades, congresos y a nuestros dos gobiernos.”8

“Sus diferencias con el Polo Democrático están superadas?

Creo que ellos están en la tónica de “Lucho con indiferencia”. El Polo debe entender que hoy tiene la posibilidad real de convertirse en algo mas grande y tiene que actuar con mas audacia política…..” 9

“Y si el Partido Liberal acepta la consulta y el Polo la desautoriza?

Voy a esa, con o sin el Polo. Y me someto a lo que sea. Lo que propongo es que el Partido Liberal nos preste la casa” 10

“La oposición suya a una nueva reelección de Uribe supone también oposición a la política de seguridad democrática?

No. La seguridad es algo inherente a todo gobernante…”11

“Tal es el talante del acuerdo nacional que me he atrevido proponer y que se aleja un tanto de la alianza simplemente antiuribista que propone Lucho, jalonada por el Partido Liberal y con él a su interior o de la candidatura solitaria del Polo propuesta por Robledo Y Carlos Gaviria a los que les atemoriza un poco juntarse con los diferentes a ellos mismos.”12

“ ….Veo la Constituyente como una posibilidad del acuerdo nacional.

Es una invitación a Uribe a que salvemos la crisis profundizando la democracia….”13

“Adelanto una propuesta de acuerdo nacional con otros sectores políticos distintos a la izquierda…”

“Existen valiosos matices y opciones políticas que, sin provenir de o ser de izquierdas, se resisten, como nosotros, a ser avasallados por el pensamiento único. Antiguos Uribistas, “Uribistas urbanos”, Liberales, Conservadores…”14

“Ha tenido muchas cosas positivas y le dio autoestima al país (refiriéndose al presidente Uribe). Tiene un gran liderazgo y ha hecho cosas como combatir el paramilitarismo y desenmascararlo, como nunca imagine…”15

Pero además, cuando se mencionan por dichos dirigentes las personas o espacios con quienes, según ellos, habría que avanzar en le acuerdo político, entre otros, Cesar Gaviria Trujillo, Rafael Pardo, Francisco Santos, Lina Moreno, Sergio Fajardo y Antanas Mockus y cuyo espectro se extendería hasta al llamado “uribismo urbano”, resulta evidente que el contenido de un acuerdo con ellos estaría muy lejos de una propuesta de “centro-izquierda” y mas distante aún de un proyecto de izquierda democrática que pueda avanzar en la solución democrática de la profunda crisis económica, social y política a la que algunos de ellos condujeron al país.

Por esta vía se estaría asistiendo más bien a la racionalización, a la recomposición maquillada de la globalización neoliberal, modelo responsable de la crisis estructural que viven con mucha fuerza el país y el conjunto de América Latina.

Por ese camino no se avanza a las reformas profundas que se requieren para superar la crisis, sino que se apuntala el asistencialismo para atenuar la crisis irreversible de la economía de mercado en su fase de globalización neoliberal.

Tras de estas tesis no está en juego, como equivocadamente se le quiere hacer creer a la gente, el tema de la política de alianzas de un partido de izquierda, que mantenga su identidad y perfil propios, sino un nuevo proyecto político cuya naturaleza ideológica y política no sería de izquierda.

Un partido puede, aún más, esta obligado a practicar en cada coyuntura o momento, la más amplia política de alianzas que permita la acumulación de fuerzas de la democracia, sin sacrificar la autonomía o la esencia de sus postulados.

Hay que señalar que estas tesis no son nuevas dentro del polo. Ya desde marzo de 2005, publicamos bajo el titulo HABLEMOS DE UINIDAD Y DE ELECCIONES, un documento para responder a planteamientos del mismo perfil, agenciados por algunos de los que hoy insisten en dichos postulados.

Se persiste en dichos planteamientos a pesar de sus fracasos y de las enseñanzas internacionales que vive actualmente la izquierda en América Latina.

El ex alcalde de Bogotá tuvo la oportunidad de facilitar la construcción del partido y de liderar un proyecto de izquierda democrática, no solo en Colombia sino en Latinoamérica. Perdió el cuarto de hora. De haberlo hecho otras serian hoy las condiciones de la democracia en Colombia. Muy probablemente no se hubiera reelegido Uribe y por el contrario se hubiera abierto paso un gobierno de izquierda en el país.

Es además pertinente aclarar que el ideario del PDA es apenas, y con algunas limitaciones, la filosofía de democracia radical que debe inspirar la programática de un gobierno que permita al pueblo, en el marco del capitalismo, resistir e ir construyendo la relación de fuerzas para avanzar hacia el inevitable destino de un nuevo orden social basado en la democracia política y la equidad social.

En la actual etapa en que ha entrado en crisis el modelo de la globalización neoliberal y se produce en todo el mundo y particularmente en América Latina, un avance de la democracia, el camino mas acertado en la búsqueda del poder en Colombia, es el de consolidar políticamente y organizar el polo (que sigue siendo el referente alternativo para la opinión ) como un proyecto de izquierda democrática, dotándolo para cada momento y cada coyuntura de la lucha política y social, de una amplia y flexible política de alianzas, sustentada en un programa democrático, que permita ir debilitando al régimen neoliberal autoritario y mafioso y simultáneamente ir transformando la relación de las fuerzas en favor de un proyecto no para maquillar el neoliberalismo, sino para realizar los cambios profundos que reclama la construcción democrática del país.

Cuando el dilema sobre el ideario de unidad se plantea en términos de un contenido de izquierda democrática o de uno de “centro izquierda” (como suelen denominarlo los autores de las citas referenciadas) estamos frente a dos concepciones de democracia sustancialmente diferentes: uno de Izquierda Democrática y otro de centro-derecha. Hablamos de un proyecto de centro-derecha y no de un proyecto que se acerca desde la izquierda hacia la derecha, a pesar de que resulta inasible a la razón, la existencia de posiciones o comportamientos políticamente “neutros”, que no sirvan objetivamente a ningún interés.

En consecuencia con estas reflexiones consideramos imperativo, como se señala en el acuerdo político de la lista 23, “reafirmar la vigencia del Ideario de Unidad del partido y trabajar por su permanente enriquecimiento y su concreción en propuestas programáticas”.

LA TACTICA PARA LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2010

En estrecha correspondencia con las tesis ideológicas de centro-derecha, se plantea hacia el congreso, como un tema de aguda divergencia, la propuesta de ir a las elecciones presidenciales de 2010, con un candidato de convergencia escogido en una consulta multipartidista, en la cual, además de los aspirantes por el polo, participen figuras como Cesar Gaviria Trujillo, Sergio Fajardo, Rafael Pardo, Francisco Santos, Antanas Mockus y algunos aspirantes del partido conservador.

Tesis que resulta inaceptable por varias razones. Primero, porque desde la simple mecánica electoral, ir con más de un precandidato del polo supone fraguar por anticipado la derrota del partido; segunda, porque se desconoce que en la actual polarización política entre derecha e izquierda que viven el país y América Latina, el polo aparece ante la opinión pública como el referente político alternativo frente al desgaste de las derechas en el poder; y tercero, porque plantear una consulta de tales características, induce inevitablemente a estimular la recuperación de fracasadas opciones del bipartidismo y a disolver en un nuevo proyecto, la identidad, el perfil propio y la organización del PDA, con lamentables consecuencias para el proceso democrático en Colombia y en América Latina.

Consideramos en consecuencia, que para las elecciones presidenciales de 2010, el polo debe adoptar un programa democrático de gobierno y presentarse con un candidato propio, escogido mediante el procedimiento de la consulta y buscar con ese candidato los más amplios acuerdos políticos para enfrentar y derrotar el candidato que represente al uribismo.

EL PARTIDO DE TENDENCIAS

Las condiciones en que se produjo la unidad de la izquierda en torno al PDA, hacen que este sea un partido pluralista, al cual confluyeron la casi totalidad de las experiencias acumuladas por la izquierda colombiana en varias décadas de luchas por la democracia.

Sin embargo, el proceso de unidad en un partido de tendencias, como lo señalan los estatutos del PDA, ha avanzado poco. Hoy siguen primando los intereses individuales o de grupo.

En contra de lo que definió el congreso de unidad, el PDA actúa con una estructura orgánica de grupos que excluye la participación de quienes no pertenecen, ni quieren hacerlo, a uno de ellos. Esas personas, que constituyen la absoluta mayoría de los simpatizantes del partido, no tienen en él un espacio para expresarse.

Desde la Mesa Nacional de Unidad, previa al primer congreso nacional del PDA, un aspecto central del debate fue el carácter organizativo que debía asumir el proceso de organización del PDA. Hubo quienes como el PCC y el MOIR defendieron la tesis de hacer del PDA un frente de organizaciones políticas y quienes defendimos el punto de vista de construir un partido de tendencias, organizado en un único sistema de organización y con acatamiento de las decisiones adoptadas democráticamente por sus instancias. Esta última fue la tesis adoptada en los estatutos por el congreso fundacional del PDA. Sin embargo, desde entonces, en el terreno practico, el polo ha funcionado más como un frente político, lo cual explica, en parte, la lentitud, dificultad e inestabilidad de las decisiones políticas del polo. El congreso debe ratificar el carácter de partido de tendencias del PDA y reglamentar de manera inequívoca el proceso de transición.

Al Comité Ejecutivo Nacional presentamos, en vísperas de la última reunión de la Dirección Nacional, un proyecto de resolución reglamentaria de las tendencias. Con ella pretendíamos abrir el debate interno para precisar el carácter y comportamiento de las tendencias, condiciones indispensables para establecer un proceso de transición.

Entendemos que la disolución de las organizaciones y grupos que confluyeron en el PDA es un proceso político. No se resuelve con un acto administrativo, sino que es el resultado de un proceso de construcción y estabilización de la forma nueva y superior de organización que debe absorber las anteriores estructuras.

Este proceso reclama fundamentalmente la voluntad política de avanzar hacia la disolución de las actuales estructuras grupales.

No se trata de una disolución por decreto. La unidad como la disolución no se decretan, se construyen con voluntad política y con reglas de juego claras. Por eso resulta indispensable precisar lo que deben ser las tendencias y establecer un proceso de transición de los actuales grupos a la configuración de autenticas tendencias del partido.

Mientras no exista la voluntad política de disolución, mal podemos hablar de la construcción del partido de tendencias.

Revocar el carácter de partido de tendencias, consagrado en los estatutos, para acoger el sistema de frente político, resultaría contradictorio con el sistema de organización adoptado por los estatutos e implicaría diluir el PDA en la pesada dinámica de las autonomías grupales, que llevarían a corto plazo a la liquidación del PDA, en un momento histórico en que su existencia y consolidación se convierten en herramientas fundamentales para el avance de la democracia.

Con el PC y el MOIR, así como nos hemos confrontado en grandes diferencias, también nos unen aspectos fundamentales de la ideología y la política, pero resultaría mucho más enriquecedor para la democracia, el que el acumulado de sus experiencias y la calidad de sus cuadros avanzaran con voluntad política hacia la consolidación del PDA como partido de tendencias, que de manera inequívoca representará una forma más elevada y eficaz de aunar esfuerzos en el camino de la democracia.

La eventualidad de un predominio o copamiento del partido por la izquierda tradicional, desgastaría proporcionalmente la capacidad del Polo para convocar e incidir en la opinión pública.

Finalmente, queremos señalar que para avanzar durante este periodo previo al congreso de febrero, en la tarea de construcción del partido, resulta de particular importancia, en primer lugar, comprometer al polo con el respaldo, fortalecimiento y unificación de las luchas de resistencia que desarrollan diferentes sectores sociales en el país; y de otra parte, socializar al máximo el debate interno, como una manera de fortalecer la cohesión y la unidad del partido. En este sentido, resulta conveniente promover en todas las regiones, entre el 26 de octubre y la fecha del congreso, foros de deliberación sobre el temario del congreso, eventos que deben ser sufragados con recursos de las finanzas centrales del partido.

ALBERTO TELLEZ IREGUI

Miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PDA

- 1. L.E.GARZON. Entrevista en la W. 26 -08-08
- 2. G. PETRO. EL Nuevo Día. 19-09-08

- 3. G. PETRO. Ídem
- 4. G. PETRO. EL ESPECTADOR. Pág. 22. 11-05-08
- 5. L.E. GARZON. EL TIEMPO. Pág. 1-11. 09-12-08
- 6. G. PETRO. Revista CAMBIO. 05-10-08
- 7. L.E. GARZON. EL TIEMPO. 10-10-08
- 8. G. PETRO. Notas de viaje a Washington. 04-03-08
- 9. L.E. GARZON. EL ESPECTADOR. 25-04-08
- 10. L.E. GARZON. EL TIEMPO. 21-06-08
- 11. L.E. GARZON. Ídem
- 12. G.PETRO EL TIEMPO. 22-06-08
- 13. G.PETRO. EL TIEMPO. 25-05-08
- 14. G.PETRO. Guía de viaje No 3. 09-07-08
- 15. L.E.GARZON. EL TIEMPO. 07-09-08


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