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Germán Enrique Reyes

Las llagas de las Cooperativas de Trabajo Asociado
Lunes 19 de noviembre de 2007

“… Se está contratando a Cooperativas de Trabajo Asociado para la realización de sus procesos internos, lo que implica que empresas con ánimo de lucro están utilizando a empresas sin ánimo de lucro para reducir sus costos, generando con ello un contrasentido en la medida en que éstas se convierten en instrumentos de las empresas comerciales”. Carlos Gustavo Palacino, Revista Dinero.com, Noviembre 9 de 2007

Se han tejido muchos rumores sobre las COOPERATIVAS DE TRABAJO ASOCIADO –CTA-, hasta convertirlas en algo parecido a lo del para-militarismo y lo de la para-política. Estas alarmas o rumores llegaron al XV Encuentro Nacional de CTA, celebrado el pasado 6 y 7 de noviembre del presente año, porque “tienen que estar ocurriendo cosas que desvirtuaron el modelo cooperativo”, según el presidente de Confecoop y Saludcoop Carlos Gustavo Palacino. Los escritorios del director de Dansocial Rosemberg Pabón, del superintendente de Economía Solidaria Enrique Valderrama, del superintendente de Salud José Renán Trujillo y del propio ministro de la Protección Social Diego Palacio Betancur, deben estar atiborrados de quejas sobre este tipo de pseudos cooperativas, como lo anotó el mismo Dansocial.

Los juzgados laborales y de tutela, y las altas Cortes, se están llenando de procesos en contra de las CTA y el rumor seguirá creciendo; como sucedió con el para-militarismo, se llenaron los juzgados de denuncias y siempre fue negado el fenómeno; a las ONG se les tildó de mentirosas y siempre se les reclamaron las pruebas. Hoy ya es una realidad que ha obligado a pedir perdón y que, además, ha develado el manto de colaboración oficial en su implementación por parte de políticos, gobernantes y militares. Lo de la para-política fueron simples rumores; hoy el escándalo crece, por el significativo número de comprometidos o procesados; nadie creyó lo del significativo número de congresistas comprometidos. Gustavo Petro era un irresponsable por sus debates, dijeron algunos, o eran simples calumnias o inventos de la oposición.

Solo falta, para el caso de las CTA, un computador de un “don Antonio” o “un García” que nos diga por qué las altas autoridades se hacen las de la “vista gorda” o que difundan las sentencias que las han venido demostrando como simples intermediarias laborales, violadoras incluso de derechos fundamentales como lo son el trabajo y la vida digna. O, ¿será que a las autoridades encargadas de estos asuntos les irá a pasar lo del ex fiscal Luis Camilo Osorio, quien no hizo más que prodigar dudosas absoluciones de los hechos que hoy conocemos y que han escandalizado a la opinión nacional e internacional?

Los siguientes casos podrán ser, por el momento, hipotéticos, pero son parte de la oleada de rumores que, tarde o temprano, documentaremos formalmente:

Caso 1: Biosigno es una Institución Prestadora, controlada por COMFENALCO ANTIOQUIA, que de la noche a la mañana acabó con varias CTA, Coopesalud, entre ellas, cuyos dueños no tuvieron otra alternativa que convertir sus instalaciones en centros de estética, mientras sus asociados migraron, silenciosamente, en las mismas condiciones a Biosigno.

Caso 2: Una CTA “A” se gana el contrato de atender los afiliados de la EPS COOMEVA, pero con la condición de enganchar al personal de salud de la CTA “B” que prestaba los servicios, debido a que sus trabajadores habían asimilado claramente la misión empresarial de la EPS y era pertinente volver imperceptible el cambio. A los asociados de “A”, tan sólo les quedó cambiar por la bata blanca de “B”. Es decir, pasar de simples mercenarios.

Caso 3: A los médicos de una CTA, de una EPS en Medellín, les obligan periódicamente a firmar convenios de desempeño, entre ellos a atender cuatro pacientes por hora, no sobrepasar los topes de un determinado monto de formulación de medicamentos del POS e, incluso, de rebajarlos en determinado porcentaje; limitar el número de exámenes de laboratorio y de remisiones a especialistas; incluso de firmar una constancia de no conformar sindicatos; parte del “sueldo” lo pagan con un “bono” de compras, las “vacaciones o descansos” van a cargo de un ahorro programado y extrañamente la jornada de trabajo está limitada a seis horas.

Caso 4: Se rumora, que algunos directivos de ESE o IPS conformaron sus propias CTA para enganchar trabajadores de la salud en labores que ellos mismos dirigen. O las CTA que funcionaron en el ISS como cuotas para determinados políticos.

Caso 5: Del sector salud, en Medellín aparecen registradas 39 CTA, de 55 existentes en Antioquia, como muestra una investigación que se adelanta en torno a la calidad y fines de las mismas. Como quien dice, hay de todos los colores y sabores.

El debate está abierto. Llama la atención que, entre los años 2000 y 2006, el número de CTA se haya aumentado de 572 a 3.296, con un incremento del 576% y sus asociados de 37.048 a 451.869, con un crecimiento del 1.219%[1], y que las cifras de empleo y subempleo continúen con los ya conocidos alarmantes resultados. Que en el 2004, para citar un solo ejemplo, el empleo disminuyó en -2.3%, y el empleo en las CTA haya aumentado en el 62%, o que en el año 2006 haya descendido en -6.3% y en las CTA haya aumentado en 19.2%., es algo que inquieta. Esto sólo explica que las empresas trasladaron sus procesos internos a las CTA para reducir costos y, de paso, convertir a éstas en sus propios intereses, tal como lo denunció Palacino o como lo sostuvo el viceministro de Relaciones Laborales Néstor Herrera: “las grandes empresas tienen mecanismos muy rentables en las CTA y desmontan sus nóminas para contratar con esta”. Que 1.196 CTA no hagan pagos a la Seguridad Social de sus “asociados trabajadores” o que 3.000 no estén bajo control de las autoridades, es decir, el 91%, con cerca de un millón de “ asociados” según el Viceministro, suena como un sórdido rumor.

Al encuentro de CTA, el suplemento Portafolio[2], lo comentó ampliamente, por los fuertes señalamientos de las centrales obreras, de los investigadores académicos y aún del mismo Gobierno, por la sola razón de que han contribuido a la precarización del trabajo y de los bajos ingresos de sus miembros. Incluso, en la mira de los negociadores estadounidenses del TLC, están estos mismos cuestionamientos, porque consideran que las CTA se constituyen en una competencia desleal respecto a sus empresas, por el exagerado abaratamiento de los costos laborales, para llegar, incluso, a aparentar estar al lado de nuestros trabajadores. Afirmaciones como estas se apuntalan en la investigación del Observatorio de la Universidad Externado de Colombia. De los afiliados a las Cajas de Compensación, el 31.3% de los trabajadores de otras empresas devenga el salario mínimo, mientras el 64.2% de los asociados de las CTA viven del “mínimo”; tan sólo el 1% de los asociados devenga más de cuatro salarios mínimos ($1’734.800), mientras el 10.5% de los trabajadores o empleados de las demás empresas supera los “cuatro mínimos”. Están más “jodidos” los de las CTA.

Cabe al Gobierno la responsabilidad de lo que hoy son las CTA, como lo fueron el para-militarismo y la para-política, los que tantos años tardó en reconocer. El Gobierno las impulsó, especialmente en el sector salud, con el único propósito de abaratar costos de mano de obra y de garantizarles el atractivo del no carácter laboral del trabajo de los asociados, de reducir impuestos, de esquivar pensiones y para-fiscales, de sacar del medio a los patrones, de desaparecer la contratación individual y la “incómoda negociación” con sindicatos, de dar ventajas e impulso al “outsoursing” de moda en el modelo de mercado en beneficio de la voracidad de grandes empresarios. Es decir, las ha creado, las mantiene y las defiende.

La llaga hay que empezar a destaparla, no para hacerle curacioncitas, sino para desenmascarar sus verdaderos propósitos, por lo menos las CTA del sector salud que conozco desde mi pasado gremial o sindical. Así lo debatiremos en el Congreso de la República.

[1] Periódico El Tiempo, Falsas Cooperativas de Trabajo Asociado, Noviembre 11 de 2007

[2] www.portafolio.com.co, Noviembre 7 de 2007


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