"...es necesario entender la salud como un bien público, un derecho humano esencial, por su conexidad con la vida, obligación del Estado y responsabilidad social, que se realiza en interdependencia de la realización de otros derechos humanos, y en particular, de los derechos a la vida, a la asistencia sanitaria integral,...".
(Grupo interdisciplinario de salud: Ejes centrales de una política de salud pública. Documento mimeográfico-borrador, Medellín, enero de 2007, página 1).
Y nuevamente nuestro premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, dio en el clavo con su libro Crónica de una muerte anunciada, con especto a la decisión unilateral del gobierno nacional de acabar por decreto al ISS, una de las entidades públicas del orden nacional más ligada a nuestra historia y a la evolución del patrimonio público y parece inverosímil que no haya sido posible, a pesar de las alarmas existentes hace muchísimos años, que ningún gobernante haya sido capaz de encontrar los gerentes capaces de sacar adelante, con dignidad y eficiencia, a los seguros sociales.
Pero lo que todo indica es que el viejo modelo clientelista, naufragó en medio de una absoluta ineptitud y de una total incapacidad para encontrar soluciones lógicas y razonables, para salvar al Seguro Social, a pesar de que en su momento, hubo gerentes estrellas, que con bombo y platillos nos anunciaban la solución definitiva a la crisis del ISS; pero hoy, en enero de 2007, nos damos cuenta de que todo fue inútil y no pasó de ser más que una adecuada política de marketing sin fondo y sin ...alma.
Colombia sigue entonces entregando lo mejor de su patrimonio público a la empresa privada, ya que audazmente el ministro de la Protección Social, presentó la noticia ante los medios como "en dicha Sociedad, que se constituirá y organizará en los próximos meses, el Gobierno Nacional tendrá una participación del 50 por ciento menos una acción. La Previsora será la encargada de capitalizar la nueva sociedad, pero el 50 por ciento más una acción serán de las seis cajas de compensación, dijo el Ministro" (destacado nuestro) (Periódico El Colombiano 16-01-07).
En buenas matemáticas de Coquito, lo anterior se traduce en que la cajas de compensación serán la mayoría accionaria, y en toda sociedad regulada por la ley, quien tiene la mayoría accionaria (así sea en más una acción) es quien toma las decisiones en la junta directiva; esto es así de simple, razón por la cual podemos concluir, sin apresuramientos o calenturas de momento, que el Seguro Social o ISS acaba de ser privatizado sobre los hombros de uno gerentes que nunca fueron capaces de hacer bien la tarea y de una ley que, como la Ley 100 de salud, abrió las compuertas a la privatización de la salud, al mejor estilo de la post dictadura pinocheísta en Chile.
Quedaron entonces 3 millones de colombianos que deben buscar una nueva EPS, privada por supuesto, con lo cual el cierre del ISS se convierte en el primer gran negocio del año en Colombia, que fortalece la privatización y atenta contra la salud como un derecho humano esencial establecido en el derecho universal y al igual, quedan en entredicho sus 2 mil empleados, así como los 14 mil de las Empresas Sociales del Estado, que prestan sus servicios al ISS y que no pueden aparecer ahora como los culpables de su cierre.
No, los empleados nunca fueron los gerentes o altos directivos en el Seguro y jamás tomaron decisiones estratégicas en el manejo de la empresa, ni en Bogotá ni en el resto de Colombia; siempre las gerencias nacionales y regionales fueron asumidas por personas vinculadas al engranaje del Gobierno Nacional de turno, que a la final es el gran responsable de la ineptitud gerencial en el ISS, ya que siempre nombró y siempre fue el que tomó las grandes decisiones, incluyendo las deficiencias paulatinas en el servicio médico y la atención a los usuarios, que al final ayudaron, perversamente, para que ante la opinión pública aparezca hoy la medida del cierre como justa y oportuna. Es decir, se moldeó una entidad ineficiente para que, al final, fuera una necesidad su cierre: ¡Cosas de Maquiavelo, dirán algunos mal pensados...!
Total, seguimos en Colombia en deuda con la salud como un derecho humano y como un bien público, asuntos en los cuales habrá que avanzar, y mucho.