Germán Reyes
Martes 25 de marzo de 2008
Este artículo está orientado a demostrar cómo los medios de comunicación ocultan los hechos y crean un halo de triunfo alrededor de Uribe y así logran que siga subiendo en las encuestas. Se hace énfasis, además, en la necesidad de solicitar a la Procuraduría de oficio inicie investigación penal o disciplinaria; de lo contrario, será una advertencia pública para el Procurador.
“Hay que tener cuidado para que no le metan a uno los dedos en la boca”.
Enrique Santos, Director del Diario El Tiempo
Caracol Radio. Lo más oído…, 19 de marzo de 2008
Terminada la cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo el pasado 6 de marzo –6M-, con las conclusiones que pusieron fin a la llamada crisis colombo-ecuatoriana, en donde, como dijo un comentarista i, se demostró que dependemos más del humor de los mandatarios que de la diplomacia y el derecho internacional, los cancilleres volaron con sus maletas y sus apuntes a Washington para enfrentar el 17 del mimos mes -17M- la reunión de la OEA con la presencia de 19 cancilleres de los 34 miembros, cargados de menos expectativas por el aire conciliatorio logrado en la Cumbre de Río.
Si nos atenemos a la información de los grandes medios de comunicación, difícilmente entenderíamos lo que allí aconteció (el 17M). Volvieron y jugaron mis referencias o mis comentarios inmediatamente anteriores (“Cómo convertir el malo en el bueno del paseo“). La versión virtual de la Revista Semana dice: “Ecuador tuvo que ceder y no consiguió una condena contra Colombia, y ésta también accedió a que no se nombrara un observador de las fronteras para vigilar el terrorismo” ii (empate técnico); “Aunque no se condenó a Colombia, resolución de la OEA dejó más satisfecho a Ecuador” iii, anotó el periódico El Tiempo, y en otro titular dijo: “OEA logró un consenso para superar crisis diplomática entre Colombia y Ecuador”; “Resolución de la OEA acogió razones de Colombia y Ecuador” iv (empate), en esta ocasión con una postura dijéramos neutra del periódico El Colombiano contraria a la asumida respecto a la Cumbre de Río; en los subtítulos reafirmó el alcance de su noticia: se “Rechazó la incursión militar a ese país por violar la norma de soberanía nacional […]. Reiteró que es urgente combatir a todos los grupos armados” y no faltó el piropo “Cancillería de Colombia dijo que se logró el objetivo trazado por el país”; el titular del periódico virtual Nova Colombia: “OEA: Recomienda crear comisión de seguimiento de los acuerdos en la frontera” v (empate, como para no caer a favor de ninguno).
El tire y afloje frente a hechos evidentes, como la irrupción de tropas colombianas en territorio ecuatoriano, fue el común denominador, tanto en la cumbre de presidentes (6M) como en la de cancilleres (17M), pero con diferentes interpretaciones o manipulaciones o, como dijo el presidente Correa del Ecuador, “Ojalá ese informe de la OEA sea contundente y no como siempre la OEA trate de contentar a los dos lados (...). Acá ha habido una agresión al suelo ecuatoriano y eso es irrefutable” vi. El embajador colombiano ante la OEA Camilo Ospina, en rechazo a las posiciones del Secretario General de dicho organismo, dijo que éste “quería cosas que a los colombianos no nos servían, como tratar de incluir frases ofreciendo excusas siete veces en el documento” vii. Como quien dice, es cierto que la embarramos, tal como fue consignado en el informe de dicha comisión, pero por eso no nos debemos disculpar. Colombia llevó el punto reexigir a los países americanos “respetar sus compromisos adquiridos en la lucha contra el terrorismo”, diría yo en obedecimiento al mandato Bush y al derecho de lo supuesto de legítima defensa, tesis reafirmada por el representante de Estados Unidos, tal como lo consignó en sus objeciones al punto cuatro; lo que, al decir de muchos, fue una posición más envalentonada que la mostrada en la reunión del Consejo Permanente del 4 de marzo –4M- y en la cumbre de Río –6M-, es decir, Colombia pretendió pasar de la defensiva en aquellas dos reuniones al contra ataque, pero esta vez “combinando todas las formas de lucha en el lenguaje de las FARC”. Con una ingenua y calculada jugada fabricada por la Policía Colombiana, puso a circular entre los asistentes al Consejo una fotografía como prueba reina de las “íntimas relaciones” entre “Raúl Reyes” y el Ministro del Interior del Ecuador Larrea. Con esta “prueba reina”, quizás soplada por la CÍA, o, incluso, como lo denunció el Secretario de la OEA José Miguel Insulza, con la “tozudez” del embajador colombiano de amenazar “con hacer fracasar el Consejo de Ministros”, Colombia quiso hacerse al trofeo del bueno y del ofendido; menos mal que hasta allá no llegaron los brazos de los paramilitares, parapolíticos o “águilas negras”, porque otro hubiese sido el resultado.
Estados Unidos siempre pujó por la inclusión de la palabra “terroristas” que permitiera la validación de sus “novedosas teorías”, la misma que, para perseguir a éstos, le permitió hacer caer lluvias de proyectiles sobre Irak y el desembarco de militares que han provocado la muerte de más de 90.000 personas y todos los desastres inimaginables a un precio de 3 billones de dólares o, mejor, a la no bobadita de 14 millones de dólares diarios, durante estos cinco años de invasión porque, como lo retomó el editorial del periódico El Tiempo viii, citando a un prestigioso académico, los gobiernos de Estados Unidos “saben cómo destruir pero no cómo construir […]. Expandir el “gen de la libertad” a punto de fúsil ha sido un fracaso”. El resultado de estos foros que comento (6M y 17M), ha sido el aislamiento del imperio, con la tristeza que le cabe al gobierno de Uribe, su único acólito en el concierto latinoamericano. Las tácticas o justificaciones de nada sirvieron y, en su lugar, ha quedado la lección de la forma como los medios rinden pleitesía al “amo de la seguridad democrática”, tal como lo advierte en El Tiempo Óscar Collazos: “Sorprende la ligereza con que la prensa escrita, la radio y la televisión aceptan las versiones ofrecidas por el Gobierno, pero sorprende más el frenesí patriótico que algunos de esos medios adoptan al difundir versiones oficiales que podrían venir contaminadas por la propaganda, extensión de la guerra que se libra en otros frentes” ix.
El informe de la comisión de la OEA se limitó a recoger las versiones de los gobiernos de Colombia y Ecuador, las que, por contradictorias, le impidieron emitir juicios sobre ellas; no obstante, una reunión de 17 horas de alta tensión terminó no aceptando el argumento de la legítima defensa esgrimido por Colombia y en su lugar RECHAZO en vez de CONDENAR la incursión colombiana en el vecino país, por lo que fue necesario advertir a Colombia la necesidad de respetar la soberanía y el principio de no injerencia en el Ecuador, respeto al principio de la soberanía territorial, contraria a la peregrina tesis de Uribe de la “soberanía popular” (transfronteriza), la aceptación de las disculpas ofrecidas por el gobierno de Uribe al Ecuador.
No creo que haya lugar a otra interpretación respecto a que quien cometió la falta fue Colombia. Esta reunión del 17M acogió lo decidido por la Cumbre de Río e instruyó a la OEA a crear mecanismos de observación, tomó nota del informe de su comisión e instó a mantener abierta este tipo de consultas. Se repitió lo del 6M, a favor de Colombia, se llamó a los demás países al “compromiso de los Estados de combatir grupos irregulares”. Esto, porque me tomé la tarea de leer el informe x, antes que confiarme de lo que dicen los grandes medios. En dicho informe ha quedado claro el alcance de la diplomacia en el papel. El presidente Correa, según el informe respecto a sus relaciones con Uribe, dijo “en lo personal le resultaría muy difícil tener nuevamente confianza en su interlocutor […], es imprescindible conocer toda la verdad sobre el hecho, tanto en lo que se refiere a todos los aspectos de la incursión militar colombiana, así como averiguar si se respetó el derecho internacional humanitario”; porque allí se encontraron cuerpos con heridas de bala en la espalda y a distancia corta, y no sólo los muertos por el bombardeo.
No obstante, quedan varios interrogantes que traslado al señor Procurador General de la Nación, quien, supongo, de oficio puede iniciar la averiguación en búsqueda de violaciones a nuestra normatividad penal o disciplinaria por parte del presidente Uribe, puesto que es necesario probar su postura cuando de investigar a funcionarios públicos se trata. Porque, por ejemplo, cuando alguno de los activistas del Polo ha participado en supuestas tareas partidistas, la Procuraduría ha sido implacable. ¿La conducción de las relaciones internacionales y las Fuerzas Militares de Colombia en estos hechos estuvo dentro de la legalidad? ¿Las 3 computadoras, las 3 USB y los 3 discos duros encontrados en el campamento de las FARC, como elementos del delito, fueron sometidos a la llamada cadena de custodia o ésta ha sido violentada o manipulada por personal ajeno a las autoridades periciales competentes? ¿Se respetaron los parámetros del derecho internacional humanitario respecto a prisioneros o sobrevivientes?
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