La nueva izquierdaBogotá-. Quienes comparten un proyecto político son corresponsables por su realización. Para el caso Lucho y el Polo somos corresponsables del proyecto político de la izquierda democrática. Consiste este proyecto en ofrecerle al país una forma de conducción diferente tanto a la derecha regresiva como la izquierda insurgente.
Transformaciones democráticas por medios pacíficos, especialmente transformaciones sociales, es la oferta del proyecto político de la izquierda democrática cuya existencia hunde sus raíces en el devenir conflictivo del país de las últimas décadas. Hacer realidad la Constitución del 91 a fin de que se aproxime la utopía del Estado social de derecho es nuestro propósito central. Somos el partido de la Constitución como ningún otro.
Eso queremos para Colombia. Eso estamos tratando de hacer donde ya somos gobierno, en una veintena de administraciones territoriales, entre ellas el Distrito Capital de Bogotá. Eso procuramos hacer, todavía en condiciones de minoría, en el Congreso de la República, en Asambleas y Concejos.
Para eso organizamos un partido amplio, plural y democrático, para eso hacemos coaliciones con fuerzas de distinto origen y construimos esquemas de unidad con otros sectores de izquierda y con el centro político. No rendimos culto a la mecánica política, recorremos el camino arduo de construcción de un bloque histórico y una nueva hegemonía. Avanzamos hacia la formación de nuevas mayorías.
Pero esto que parece una hoja de ruta clara y sencilla para intervenir en el proceso político y en el transcurrir histórico de Colombia en los albores del siglo veintiuno con el sentido de darle desarrollo a la dialéctica, hoy evidente, entre autoritarismo y democracia hasta lograr que sea ésta la que predomine para bien de la nación, no está resultando nada fácil en la práctica.
¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Por qué no sigue en ascenso la izquierda colombiana como ha ascendido y triunfado la izquierda en otros países de América Latina? ¿Por qué, por momentos, las dificultades parecen mayores que las facilidades en el seno del Polo, entre el Polo y Lucho? Básicamente por cinco razones que aquí enuncio sin explicar.
Porque predomina la inercia sobre la construcción conciente y activa del proyecto. Porque hay más aspiraciones personales que proyecto de responsabilidad colectiva. Porque lo electoral y lo mediático no se articulan al pensamiento y la organización. Porque la riqueza de la pluralidad se expresa en fragmentación y no en articulación. Porque el Polo está atravesado por la conmoción general del panorama político.
Somos partido con un desarrollo nada despreciable frente a lo que han sido las experiencias de construcción de terceras fuerzas en el país, pero no hemos alcanzado la estatura y la capacidad para fungir como inspiradores permanentes del proyecto político frente a gobiernos nuestros, originados en el voto popular, que transitoriamente tiene la misión de traducir tal proyecto en realidad a través de la gestión administrativa. No estamos habituados a mantener las relaciones partido - gobierno en el plano programático.
Asumido lo anterior, opino que frente al actual panorama de dificultades, es preciso fortalecer el referente al origen común en la izquierda democrática y en su proyecto transformador, derivar de ello un agudo sentido de corresponsabilidad frente al presente y el futuro del país, y sacar las consecuencias prácticas de esta postura que no son otras que establecer canales de interlocución y desatar una dinámica real, efectiva y concreta de cooperación.
Si no es esto lo que hacemos, estaremos burlando y frustrando al país, estaremos afrontando el peligro de un menguado o aún fracasado desempeño electoral en los comicios venideros, estaremos postergando la vigencia de una importante opción política para la nación, inclusive podríamos estar bordeando el riesgo de la disolución. Tanto necesitamos una izquierda de principios como una izquierda de masas, de votos y de figuras con carisma y capacidad.