Bogotá, octubre 10 de 2008: En un momento de máximo nerviosismo dentro de los mercados financieros internacionales y dentro del mundo de los inversionistas extranjeros, la declaratoria de conmoción interior, determinada por el presidente Álvaro Uribe, representa un verdadero Boomerang contra la economía colombiana.
Si lo que se buscaba era mantener el flujo de dineros internacionales en la economía nacional, la enorme desconfianza que existe en los inversionistas extranjeros se va ha agudizar cuando es el mismo gobierno el que determina que en Colombia existe una conmoción interior.
El mensaje del presidente Uribe no es tranquilizador en los mercados internacionales y puede determinar la entrada en recesión inmediata de la economía Colombiana.
Operaciones tan sensibles y mucho más baratas como la de haber subsidiado a los deudores de vivienda en los Estados Unidos, o aceptar cumplir la ley y nivelar salarialmente a los trabajadores de la rama judicial en Colombia, por el fundamentalismo y el espíritu autoritario pueden ser costosísimos, tanto para las ciudades de los Estados Unidos como para la sociedad colombiana que innecesariamente puede ser llevada a sufrir la crisis económica más rápido de lo que podría suceder si el gobierno simplemente tuviese un ánimo más dialogante.
Gustavo Petro Urrego
Senador