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Orsinia Polanco Jusayú

Mi actividad política
Martes 13 de mayo de 2008

Para las elecciones de Senado y Cámara de Representantes del año 2006, fui postulada para ser representante por los pueblos indígenas en el Parlamento Colombiano. La batalla electoral de ese año era particularmente difícil. Después de la reforma constitucional del año 1991, que abrió la participación política a todas las fuerzas vivas del Nación, algunos líderes indígenas habían logrado posicionarse muy bien en el escenario político, contaban con experiencia en las actividades parlamentarias y poseían influyentes vínculos, razón por la cual no teníamos muchas esperanzas.

Busqué el apoyo de los demás pueblos indígenas como me lo aconsejaron integrantes de mi comunidad. Casi sin recursos y con el respaldo de amigos cercanos, recorrí el país visitando los distintos territorios donde residen las minorías indígenas. Pero vendrían a ser los jóvenes universitarios interesados en los asuntos de las poblaciones indígenas, los que completarían una cantidad abrumadora de votos que dejó desconcertados a los más rigurosos analistas políticos.

Perspectiva política:

Hago parte de una generación de políticos indígenas jóvenes, latinoamericanos, caracterizada por la atención a los problemas sociales, a partir de una relación muy estrecha con la academia y la investigación. Inicié mi actividad parlamentaria en el Congreso de la República, defendiendo la integridad de los territorios indígenas, la protección de la riqueza natural, del patrimonio nacional y el cumplimiento de las leyes sobre el respeto por los derechos humanos.

Colombia es un país donde las explotaciones petroleras, mineras y los trayectos de los oleoductos y gasoductos, coinciden territorialmente con los parques naturales, reservas ecológicas y territorios indígenas. También, entre los temas prioritarios en mi ejercicio como parlamentaria encuentro necesario prestar atención al desplazamiento forzado de las comunidades indígenas causados por la presión de actores armados y de grupos interesados en la apropiación forzada de sus territorios.

He denunciado el desvío de las regalías del petróleo, de las minas de sal, carbón, y el abandono del que han sido objeto los pueblos indígenas, lo cual ha diezmado su población a través de los años, por tanto he tratado de poner en evidencia la indolencia hacia nuestros pueblos, a pesar de que su presencia en los territorios nacionales es de carácter primordial para alcanzar la paz y el desarrollo económico del país.

La población indígena en Colombia concentra múltiples culturas que cuentan con sistemas de organización social, política y económica diversos, que regulan la relación de los individuos dentro de la comunidad y de la comunidad con el medio, lo que les ha permitido explotar económicamente territorios de la nación sin causar daños ecológicos.

En Colombia las relaciones interculturales han sido de carácter violento – de forma física y psicológica – Durante la conquista española, el proyecto imperial consistió en aniquilar a los pueblos conocidos como Caribes1, la colonización supuso la explotación de los territorios americanos mediante el uso de la mano de obra indígena. Después de la independencia, durante el siglo XIX y XX las políticas oficiales dirigidas a la “integración” de los pueblos indígenas a la nación propiciaron su discriminación y la única ocupación de estos individuos era en actividades conocidas como “campesinas”.

Es sorprendente que las culturas propias de estos pueblos no hayan desaparecido a pesar de la violencia física y simbólica – como las iniciativas de aculturación, invisibilización y discriminación – de las que han sido objeto. Es claro que las sociedades indígenas se han transformado adaptando novedosas estrategias culturales que les permitieron seguir existiendo en el territorio nacional.

El reconocimiento de la diversidad cultural en la constitución de 1991 implicó también el reconocimiento de la autonomía de los pueblos indígenas. La experiencia multicultural colombiana durante los últimos 17 años nos ha mostrado la necesidad de respetar y de reconocer la diferencia entre los pueblos, lo que se logra mediante la comunicación intercultural.

Por consiguiente he demostrado en el parlamento Colombiano, que la comunicación intercultural basada en el respeto a la autonomía y a los sistemas culturales tiene resultados benéficos para las culturas que entran en dialogo. De este dialogo la población colombiana mayoritaria ha conocido practicas innovadoras que presentan soluciones alternativas viables a los problemas nacionales, un ejemplo de esto son las modernas técnicas de explotación ambiental que no representan daños en el medio, y permiten la producción agrícola libre de contaminación, de una diversa gama de productos que van desde alimentos nativos ricos en nutrientes, hasta las más útiles plantas medicinales.

Temas trabajados en el campo político:

En el transcurso de nuestro trabajo político hemos intervenido en asuntos relacionados con los territorios y productos de explotación agrícola y minera colombianos.

Nuestra intervención en relación con las reformas al sistema agrícola nacional y la creación de subsidios se han caracterizado por una crítica propositiva para llegar a los sectores menos favorecidos del país. En la creación del Estatuto de Desarrollo Rural dejamos claro que apoyamos la idea de tener una política seria y efectiva para el sector agrario, pero sin poner en riesgo los derechos a la tierra de la poblaciones indígenas y las negritudes, así mismo, rechazamos que por este instrumento se facilite la legalización de las escrituras de la tierras producto del desplazamiento forzado.

Con seriedad hemos dejado nuestra posición sobre el futuro de Ecopetrol, de las electrificadotas regionales y de la creación de nuevas fuentes de energía, promoviendo la defensa del patrimonio Nacional antes que su entrega a la inversión privada internacional.

En materia de Derechos Humanos acompañamos las reivindicaciones de los millones de familias desplazadas y gestionamos la atención a los problemas de salud y alimentación de la población indígena que entre otras cosas ha dejado claro, que en solo la Guajira la muerte de niños menores de 5 años por causas asociadas a la desnutrición es 36 veces mayor al promedio Nacional.

Desde otros frentes de acción hemos llamado la atención al gobierno nacional sobre el conflicto educativo de las universidades públicas, y así mismo hemos promovido el llamado de atención sobre los fenómenos del Cambio Climático y la producción alimentaria con destino a la movilización del comercio de los Biocombustibles.

Hemos llamado a movilizarnos en el tema del agua y el derecho a la Consultas previas que sobre los pueblos Afrocolombianos e indígenas deben de observar las políticas de gobierno y la inversión privada. Respetando el mandato de los pueblos indígenas nos hemos opuesto al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y promovemos una reforma política verdadera e integral para que los fenómenos como el paramilitarismo desaparezcan de la agenda Nacional, en ese mismo sentido hemos defendido sistemáticamente la liberación de los secuestrados de la guerrilla y la necesidad de establecer un acuerdo humanitario que permita la solución negociada del conflicto interno.


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