La izquierda colombiana de manera histórica ha configurado su identidad política tomando como referencia temas o coyunturas nacionales. Sin querer entrar demasiado en el tema histórico de la izquierda se podría decir que hoy día los esfuerzos se han centrado en la defensa del Estado Social de Derecho (tomando como referencia la constitución del 91), en la crítica al modelo neoliberal de la economía, en la oposición al TLC y otros temas que son bien sabidos y compartidos.
Todos esos esfuerzos por tomar posiciones frente a temas nacionales han delimitado de manera positiva el pensamiento político del partido. Pero ahora, existe un reto mayor para el P.D.A., cual es el de comenzar a representarse como un partido capaz de gobernar localmente. Y es que en definitiva las bases sociales del partido se construyen desde lo micro. Lo primero que se debe tener para lograr esto es un programa de gobierno. Todo esfuerzo por gobernar que no este acompañado de una propuesta programática es vano y además irresponsable.
El programa de gobierno debe ser diseñado tomando en cuenta los principios y filosofía del partido, así como haciendo un diagnóstico de los problemas del sitio inmediato sobre el que se va a gobernar. Siendo el P.D.A. un partido de izquierda lo más urgente en este sentido es definir de que manera se construye un plan de gobierno con una visión de izquierda que apunte hacia lo local, hacia el municipio, hacia el barrio, hacia la vereda, hacia la comuna. El plan de gobierno debe tener una identidad propia que le permita a la gente entender por que una propuesta de izquierda es diferente a una de derecha, sin lo anterior, las diferencias ideológicas terminarían siendo solo un comodín, pero sin verdadera oportunidad de realizarse. Es urgente entonces que primero que todo desde el nivel nacional se piense el partido de manera local, y se proyecten temas y propuestas de política pública local, y así mismo que los lideres locales del partido comiencen a construir una agenda programática, que delimite temas, que permita que el partido se muestre como una alternativa, de lo contrario cualquier esfuerzo por diferenciar al P.D.A. de otros partidos en lo local será vano e inútil.
Es el momento de dar el paso, por años hemos estado sobre todo del lado de la oposición política, llegó el momento de sentarnos a pensar en gobernar, de sentarnos a discutir las ciudades que queremos, por que definitivamente, el país comienza a construirse desde la ciudad, desde los microespacios. La credibilidad de un partido al que los opositores le achacan cargas que no le corresponden solo se recupera en escenarios como el que proponemos, donde se piense lo local con criterio global, pero donde también seamos capaces de solucionar los problemas de pequeñas, medianas y grandes urbes, con políticos honestos y con credibilidad que sepan asumir tales retos. Invito entonces a que tomemos esta reflexión y la convirtamos en un plan de acción.