Estudio para la Contraloría cuestiona nuevamente las cifras del GobiernoBogotá-. El señalamiento que hace el estudio es grave y el diagnóstico desolador: el Departamento Nacional de Planeación (DNP) utiliza políticamente las cifras sobre la pobreza en Colombia, la cual este Gobierno no ha logrado reducir ni podrá hacerlo mientras deje todo el esfuerzo en manos del crecimiento económico, sin incorporar políticas redistributivas.
La afirmación es del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, contenida en ’Bienestar y macroeconomía 2002-2006: el crecimiento inequitativo no es sostenible’, realizado para la Contraloría General de la República y presentado ayer por el titular de este despacho.
El estudio del CID cuestiona particularmente dos aspectos de la metodología adoptada por el DNP para medir la pobreza: una “novísima” canasta de productos de consumo y la técnica de imputación de ingresos, que llevan a una reducción significativa estadística del número de pobres.
Para hacerse a la novísima canasta se requieren menos ingresos frente a la llamada canasta nueva. Se considera pobre a la persona que recibe un máximo de 2 dólares diarios, e indigente a la que tiene ingresos inferiores a 1 dólar diario.
Aún así y en el mejor de los casos, según la investigación, el nivel de pobreza del 2005 (49,2 por ciento), es comparable con el que se obtuvo en 1995 (49,5 por ciento), cuando el PIB creció al 5,2 por ciento.
La diferencia entre una y otra forma de medir la pobreza es de 8 millones de personas: mientras para el Gobierno son alrededor de 22,5 millones de pobres, el CID los ubica ligeramente por encima de 30 millones.
La recuperación económica después del hundimiento de 1999, “lo único que ha logrado es recomponer algunas de las pérdidas dejadas por la recesión, retomar algunos empleos, mejorar ciertas condiciones de la informalidad y volver a dar confianza para la reactivación de los negocios familiares y de micro empresas”, afirma el estudio citado.
Para el CID, los esfuerzos de “contabilidad creativa” del DNP magnifican los resultados del Gobierno. “El DNP evalúa la pertinencia del resultado en función de intereses complejos. Entre ellos, la defensa política de los éxitos de la presente administración... Sus estimaciones son censurables porque los criterios de valoración no son los mismos en todos los años. Hay un sesgo favorable a la administración Uribe. El rigor metodológico exige consistencia intertemporal. Y este principio fundamental no se está cumpliendo”, según el estudio del CID para la Contraloría.
Al ser consultado el pasado viernes, el director del DNP, Santiago Montenegro, dijo que desconocía la investigación aludida, pero aún así la calificó como un “reciclado” de cosas que la misma Universidad Nacional ya ha dicho en varias ocasiones.
No obstante, comentó que (el CID) asegura que “no estamos creciendo lo suficiente, que la pobreza no ha bajado lo suficiente, que el ingreso no ha mejorado... y claro todo pudo haber sido mejor. A mí también me hubiera gustado crecer al 9 por ciento y no al 5 por ciento y haber reducido la pobreza no en 9 puntos, como se consiguió, sino en 20, pero esos fueron los resultados”, y agregó que cuando pueda leer el estudio completo dará opiniones más concretas.
Según el CID, respecto a 1991, los índices de pobreza e indigencia, medidos por ingresos sin subsidios, mejoraron levemente en el 2005 en 1,2 y 3,4 puntos, respectivamente, pero que esto no significa que hoy haya menos pobres e indigentes que hace 14 años, porque por el crecimiento de la población hay 5 millones de pobres más y 547.000 más indigentes.
En términos reales, el 48,5 por ciento de la nueva población nació pobre y el 5,3 por ciento indigente, sin que la acción pública y el aparato productivo hayan hecho algo para sacarlos de esa situación.
La economía es para servir a las personas
"La pobreza no se superará mientras que no se afecte de manera radical la desigual distribución de la riqueza”, afirma la investigación del CID.
‘La menor inflación beneficia a todos’
El Banco de la República, que es la entidad encargada de mantener el control de la inflación, respondió a las críticas del informe del CID con respecto a que los efectos del menor costo de vida no han sido sentidos por igual por todos los colombianos.
El Emisor acepta que efectivamente la inflación ha bajado más lento para los ingresos bajos, que para los altos, pero que cada vez es más estrecha la diferencia entre el nivel de precios que manejan los ricos y los pobres.
Explica que esa diferencia se ha producido porque la inflación de alimentos y de servicios públicos ha estado entre las que ha tenido un descenso menos pronunciado y son justamente esos dos rubros en los que más gasta la población de estratos bajos “pero esto no significa que los ingresos de esta población se hayan reducido”, sostiene el Banco y agrega que al contrario, la disminución de la inflación ha contribuido a que el salario mínimo haya aumentado en términos reales y debido a que simultáneamente ha bajado el desempleo y ha aumentado el empleo, ahora los trabajadores cuentan con mayores ingresos y por ende con un mayor consumo de bienes distintos a alimentos y servicios públicos, mejorando con ello su calida de vida.
Esta explicación se refiere explícitamente a la aseveración de los investigadores de la Nacional, quienes aseguran que la reducción de la inflación “claramente ha tenido un impacto negativo en la calidad de vida de los hogares pobres” y lo sustenta con un estudio que realizó en Bogotá, en donde los hogares de estrato uno pasaron de gastar 4 por ciento de sus ingresos en servicios públicos en 1997 a 11 por ciento en el 2004.
Sin embargo, en el Banco insisten en que una inflación baja, como la actual, evita que los ingresos de los pobres se deterioren, pues este grupo de la población tiene menos mecanismos para protegerse de una erosión inflacionaria, tales como ahorros o propiedades inmuebles, y si el nivel de precios es alto, es casi como si se realizara una expropiación de los ingresos de la población más pobre.
En el Emisor agregan que el ejemplo más contundente de los beneficios sociales de una baja inflación es el hecho de que hoy se puedan ofrecer créditos hipotecarios con tasas de interés fijas y a plazos mayores a diez años. “Esto era impensable hace unos años en Colombia y hoy es una realidad por la inflación baja y estable”.