Sábado 12 de noviembre de 2005
País Vasco-. La comisión de inmigración elaboró un documento en donde resume las principales razones por la cuales se emigra a países principalmente desarrollados, también realizó una propuesta de trabajo político de la inmigración colombiana.
A continuación el texto:
Definición del objeto del proyecto o planteo del problema
Circunscribimos el objeto del presente análisis a la inmigración colombiana en Europa. Su problemática debe abordarse: desde el inveterado abandono del Estado colombiano a su población por el desmonte y despojo de sus derechos socio-económicos, y la desatención de los nacionales asentados en el exterior, hasta la utilización que hacen de ella las autoridades de los países receptores. Junto a la del resto del mundo, constituye más de un 10 % de la población nacional, y lejos de constituir un fenómeno demográfico natural, tan alta proporción tiene un origen inequívoco en políticas sistemáticas de exclusión por los respectivos gobiernos, en sucesivas oleadas desde 1960. Sólo en 5 años (de 1998 al 2003) alcanzó la masiva cifra de 700.000 personas, que contrasta con la baja proporción de colombianos solicitantes de asilo (ejm. 760 en 2004) de por sí escasa como ocurre con la de los latinos en general.
Aunque persiste mucha falta de claridad conceptual al respecto, para fines prácticos consideraremos 3 categorías dentro de ese conjunto total que se llama diáspora, entendiendo en principio por tal, el grueso de la población en el exterior; pero para intentar una definición mas concreta y precisa, deberíamos valernos de un criterio válido o universal como podría ser un tiempo, mínimo de empadronamiento en el país receptor, y máximo en el que no hayan desaparecido los vínculos con el de origen. Independiente de motivaciones urgentes de carácter socioeconómico o político, siempre se ha producido una migración llamada sistémica o de libre desplazamiento, que simplemente busca mejorar sus condiciones en el exterior (estudiantes, profesores, trabajadores de temporadas, incluso para desplegar actividades al margen de la ley), la cual no se ve sometida a fuertes presiones para salir del país.
Pero la gran mayoría y que continúa en aumento cada día, está conformada por quienes se ven forzados a hacerlo por un apremio económico, que si no fuera tan imperioso, no se atreverían a aventurar; ésta categoría tiende a permanecer mayor tiempo que la anterior; y un tercer grupo por razones mucho más contrarias a su voluntad, está constituido por los asilados o refugiados políticos, cuya baja tasa de reconocimiento de ésta condición, en teoría, no está en concordancia con el escaso número de inmigrantes que en la práctica la solicitan, aunque se vean urgidos a salir del país por razones de violencia; pensamos que podría deberse a falta de información, insuficientes documentos probatorios, o por desconocimiento de ésta figura por el estado receptor.
En primer lugar se configura un perfil del colombiano común, producto de la alienación ideológica o analfabetismo político, que les hace proyectar pobres versiones sobre la realidad del país, hasta de respaldo inconciente para con sus gobernantes verdugos, que al perpetuar las condiciones estructurales de miseria en su país de origen, determinan los rasgos problemáticos más característicos y que reproducen en su condición de nuevos habitantes del país receptor. El inmigrante colombiano llega con mayor o menor grado de prevención respecto de sus coterráneos por el clima de desconfianza que dejaron atrás; ésto y su individualismo de intentar salir solos adelante, explica su aversión a asociarse sobre todo con otros colombianos; refrenado por las carencias previas de satisfacer necesidades ficticias condicionadas por el consumismo, es víctima fácil de éste cuando dispone de recursos que emplea en gastos superfluos y destina muy poco en giros para fines productivos, surgiendo un sector inflacionario más para el país. La baja escolaridad le dificulta el acceso a cursos de formación, que unida a falta de ofertas, lo obligan a subsistir con trabajos precarios.
Los traumas previos, machismo o alcoholismo determinan un comportamiento conflictivo al no asimilar las nuevas normas de conducta; el choque cultural y moral, produce más sentimiento de desarraigo y mayor desestructuración familiar por conflicto de parejas, entre padres e hijos, y apatía en los jóvenes, más vulnerables a la pérdida de valores; producto de todo esto, no es infrecuente observar cuadros de compatriotas desadaptados deambulando por las calles, en situación de irregulares o indocumentados, con merma en su dignidad y autoestima al verse compelidos a recurrir a prácticas ilícitas: robo, prostitución, drogadicción o pertenencia a guetos y bandas delincuenciales.
En segundo lugar reseñaremos las trabas o abusos procedentes del nivel institucional. Al estado colombiano, igual que sucede con otros temas como el narcotráfico, le conviene perpetuar la inmigración pues se beneficia de ella, al mantener la situación anómala en que los colombianos no pueden establecerse con sus familias y continúan enviando ingresos al país que se estiman en unos 4’5 a 5.000 millones de U$, obteniendo divisas que son las mismas con las que importa los artículos suntuarios que consumen sus familiares. A cambio de este aumento de sus recursos fiscales, siquiera se toma la molestia de intervenir para exigir la regularización de sus nacionales en los países de destino, ya que los consulados y embajadas se limitan sólo a efectuar las mínimas gestiones burocráticas de documentación y papeleo, lo cual no sería injusto si se invirtiera en desarrollo productivo o en el fomento social de éste determinante segmento de país en el exterior. Sin pasar por alto a la banca privada que acapara gran parte de tales recursos, también se han denunciado recientemente manejos inadecuados de recursos por el Banco de la República en relación con el tema.
Por parte de las Instituciones Oficiales de los países receptores que responden con simples medidas de tipo sintomático: Carentes igualmente de políticas estatales coherentes para los inmigrantes, se descuelgan de ellas (por lo menos en España), a expensas de organismos que ofrecen soluciones importantes pero restringidas como el Cear, o dádivas asistencialistas como la Cruz Roja, Conferencia Episcopal o de otras ONGs. Este tratamiento paliativo de los estados desarrollados de la UE, no se corresponde en nada con el fenómeno migratorio del que expresan tanta preocupación, pues se erigen en corresponsables con el gobierno colombiano de la expoliación de nuestro país por parte de algunos monopolios, que al acentuar nuestra dependencia, están implicados también de lleno en la génesis del agudo conflicto colombiano, pues éste, es extensión del marginamiento socio-económico de amplios sectores de la población.
Está clara la mentalidad utilitarista en este caso del estado español, que saca provecho al máximo de sus empresas cuando deja colar las contrataciones irregulares o sin seguridad social de la mano de obra de inmigrantes (la colombiana es bien calificada), pues de ese modo no sólo resulta barata y de buen rendimiento, sino dinamizadora de su economía y garantía del sostenimiento de su sistema prestacional y pensional, beneficiado también con el rejuvenecimiento demográfico; como contraprestación responde con falta de apoyos o alternativas para la integración social, mas bien con desestímulos para acceder a los permisos de empleo o residencia entre otras trabas sistemáticas para la regularización. En el país receptor también se pretende poner cortapisas a los envíos, fijando límites en la cantidad de las remesas (p. ejm a 300 E ) por encima de la cual obliga a justificarla; por otro lado encontramos marginación lingüística según el país o nación en que nos encontremos; vemos casos de actitudes xenofóbicas desde la edad preescolar, alimentadas por los padres y en las entradas selectivas a las aulas de las escuelas; por otra parte, existen prejuicios infundados de desplazamiento laboral en trabajos que los nacionales normalmente no toman.
Propuesta de trabajo político de la inmigración colombiana
Contrario a la imagen de bienestar y realización que proyectan a sus familiares en Colombia, muchos sufren una doble frustración entre las expectativas que traían de alcanzar una existencia digna y lo que se encuentran, pues tampoco aquí adquieren una condición efectiva de ciudadanos. Por éstas razones, el Polo y Alternativa Democrática, presenta una visión sobre las causas, formación y abordaje del fenómeno de la Diáspora Colombiana y, ante la necesidad de ocupar el espacio dejado por el mencionado vacío institucional del Estado colombiano, o ante la restrictiva política de extranjería del estado español, aspira hasta donde lo permita su radio de acción política, encarnar las problemáticas que le son inherentes a ella, sin prestarnos para ayudarle al estado de frenar la avalancha migratoria, y al mismo tiempo diferenciarnos claramente del fín de algunas ONGs, de tranquilizar conciencias y de lavado de imagen al estado, que evade de éste modo las soluciones de fondo.
Igual que con las propias del territorio nacional, como movimiento político que se reclama esencialmente democrático y lejos de las viciadas prácticas tradicionales, se propone asumir la de la inmigración de colombianos, basado en sus aspiraciones más importantes, dando a conocer su situación de abandono institucional, y con una dinámica participativa de construcción de partido, desde lo local hasta el conjunto de Europa, desde lo cotidiano y empírico hasta lo académico, y desde lo inmediato hasta las metas de largo alcance.
Para constituirnos en dinamizadores de éste proyecto político, nos proponemos conformar a largo plazo un tejido social de colombianos en el exterior (nosotros en la UE), alrededor de los vínculos establecidos por una RED ya existente, de comunicación y trabajo conjunto, la cual representa el sustrato social para el empoderamiento político. Esto a través de organizaciones que promuevan la dignificación social con actividades culturales, e impulsen tareas de presión social contra las medidas de desatención y de freno represivo a la inmigración, frente a ambas autoridades (de procedencia y destino), hasta desmontar las actuales políticas de relaciones exteriores y extranjería, perpetuadoras de las desigualdades estructurales entre los países desarrollados y dependientes y al interior de éstos últimos.
Tal RED de asociaciones es al mismo tiempo la herramienta del principal objetivo estratégico del Polo Alternativo, cual es, la organización de la Diáspora Colombiana con una perspectiva de poder, que privilegie tales alcances, independientemente de las tareas políticas del corto plazo, marcado entre otras por la coyuntura electoral, para la cual es necesario confeccionar una Plataforma Política lo antes posible, mediante un instrumento de Investigación-Sondeo preliminar, poniendo en marcha un ágil método de comunicación e información que afecte el ámbito local de las comunidades conocidas hasta el momento.
Un eje central del proyecto estratégico del PAD es el Proceso de Investigación. Con respecto al I encuentro de Bruselas en que se hace una primera aproximación a partir de los trabajos existentes, se ha dado un paso adelante en éste II encuentro de Barcelona en cuanto a la conceptualización colectiva, presentando en una ronda participativa algunos resultados de estudios sistematizados existentes, complementados con diversas visiones empíricas del fenómeno migratorio colombiano. El presente informe es un intento de organizar los resultados de ésta comisión, con una perspectiva más descriptiva que técnica. Por el momento, pues, queda el compromiso de clarificar conceptos y generar un conocimiento no especulativo del fenómeno para hacer un diagnóstico serio, y más completo por localidades a unos 2 años.
Como propuestas concretas a impulsar por el Polo Alternativo tenemos:
Crear espacios de apoyo o solidaridad efectiva en sus necesidades más urgentes de vivienda, salud o educación y de asesoría directa en aspectos jurídicos, laborales u otros temas formativos desde las mismas asociaciones locales, organizadas en talleres con la finalidad una de socializar aspectos de interés general de las comunidades, y otra lúdico terapéutica de compartir vivencias. A propósito de esto último, deben habilitarse instancias permanentes de apoyo sicológico para enfrentar los efectos del llamado Síndrome de Ulises.
Que el estado colombiano se comprometa con una política de inmigración consecuente que recaiga en el Ministerio de Relaciones Exteriores y contemple estímulos a estudiantes y profesionales por el incremento que representan de capital científico, intelectual y cultural a ser revertido en nuestro país; también a los trabajadores en el exterior como generadores de importantes recursos; que encare las problemáticas sociales que tienen su origen en el lado sombrío de nuestro país (colombianos en cárceles extranjeras, venta de drogas, tráfico sexual o política de adopciones).
Que los estados europeos en general se comprometan en la aplicación de una política efectiva de integración de colombianos y de otros inmigrantes acorde con los beneficios que reciben, y el estado español en particular, dé reconocimiento pleno de su condición política a los refugiados, para estimular sus capacidades de liderazgo asignándoles funciones de interlocución o de protagonismo social a favor de sus connacionales; así mismo que reconozca su idoneidad para ser cooperantes a aquellos que acrediten experiencia en el campo del desarrollo, o los derechos humanos.
Que el Polo-Alternativo se revista de los instrumentos jurídico-políticos apropiados para que las distintas reivindicaciones planteadas, se expresen en la Campaña Política bajo la forma de un Proyecto de Ley impulsado por candidato(s) que puedan ser elegidos al parlamento mediante una circunscripción especial. Se acceda o no al poder, hay que impulsar el perfeccionamiento de dicha Ley, con los insumos que surjan de los estudios realizados sobre condiciones laborales, el acceso a estudios formativos, reencuentro familiar además de otras implícitas en este informe y contemple la financiación de foros y debates pertinentes.
Por último, aunque plantear un Plan de Retorno en los momentos actuales podría parecer un tanto retórico, sería el horizonte a perseguir para hacer posible mas adelante, la creación de las condiciones políticas de construcción o recuperación de un Estado de Bienestar en nuestro país agotando todas las etapas que sean necesarias. No por complejos de incapacidad interna en Colombia para resolver nuestro propio conflicto, inevitablemente transnacionalizado, sino por la confluencia de poderosos intereses en la zona, es que tan ambiciosas metas, pasan por los cambios políticos que podamos forzar en escenarios, en nuestro caso como el europeo. Ahí radica la trascendencia del gran impacto estratégico que representaría una Diáspora organizada alrededor de los fines planteados, incluso con fuerzas no abarcadas por el P A D. Con tal mayoría representada en aquella, se coincidiría en la nada modesta aspiración de democratizar al país; se ejercerían mecanismos de presión para poner al descubierto la responsabilidad que le cabe a Europa, y así obligue a la vez a sus estados, a no encubrir la ilegitimidad del modelo de seguridad “democrática” de Uribe, cuyas consecuencias migratorias se les devuelven como un boomerang.
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