Mientras el Polo es campo de confrontación entre los precandidatos para las presidenciales del 2009 la historia avanza sin pedirle permiso a ese partido.
Petro mostró una inoportuna impaciencia cuando no pudo esperar mejores días para dejarse “postular” a la candidatura del Polo de la mano de quienes él considera varones electorales, creando recelo y desconfianza en los grupos con experiencia partidista al interior del Polo.
Lucho, con el síndrome de Alcalde de Bogotá, se considera la mejor y más experimentada opción, reflexión que lo llevó a usar las elecciones regionales y locales a favor de su candidatura, y no consideró la unidad del partido y no le importo el impacto de su actitud en los resultados electorales. Ahora, con toda la difusión de los medios, se deja utilizar dando declaraciones destempladas donde ataca las instancias y mecanismos estatutarios del partido y anuncia que, si considera el caso, postulará su nombre por fuera del Polo.
Angelino supone que puede enarbolar la bandera de la izquierda democrática y a la vez hacer gestiones en el exterior por encargo del gobierno, actuando como fiel de balanza. Ni con dios ni con el diablo.
Fajardo, a quien algunos soñadores lo consideran en la orilla de la izquierda, está subyugado por los encantos de Lina Moreno y la posibilidad de ser candidato de tirios y troyanos, utilizando la tribuna de Caracol, que estrenará el 1 de enero y que será su mejor plataforma de campaña.
El maestro Gaviria, desprotegido de asesores de imagen, responde camorras estudiadas, de los “asistentes” y hasta de empleados de servicios generales de Palacio, jugando con el capital político del Polo sin la responsabilidad que debe exhibir el mejor candidato de la oposición.
Y otros más que con la miopía de los irreemplazables ven pasar coyunturas políticas, como la del frustrado intercambio humanitario de Chávez, sin pronunciarse oportunamente, sin fijar posiciones claras ni proponer movilizaciones y protestas a través de las estructuras orgánicas del partido. Como manifestación de su divorcio con el País, algunos de ellos, consideran que la página Web del Polo es un medio de difusión masiva, sin tener en cuenta el reducido acceso a ese canal de comunicación.
Las situaciones descritas hacen perder posición a los precandidatos del Polo mientras la figura valiente y mesurada de Piedad Córdova muestra condiciones especiales para lograr una unidad sólida y confiable entre los liberales y el Polo para enfrentar la segunda reelección de Uribe o la candidatura de quien él escoja como su sucesor. El fenómeno Piedad Córdova no pasa desapercibido para Uribe y sus “genios” del manejo mediático y como buen ventrílocuo el Presidente lanza a sus ministros precandidatos al ataque contra la negra grandísima del Chocó.
El Polo gana, con la candidatura de Piedad, porque la tormenta, que deja vislumbrar la contienda interna por la candidatura presidencial, desaparece y con serenidad puede desarrollar las campañas de Cámara y Senado sin preocupaciones de fisuras irreparables. También puede confiar que Piedad articulará su mandato con el Ideario de Unidad y que en su gobierno se pulirá para el manejo del poder cuando, sobre todo, su militancia madure hasta lograr el sentido de pertenencia que exige la historia a los partidos con decisión y vocación de poder.
El Partido Liberal mostrará que sigue vigente después de las liquidaciones de las “tiendas” electorales y que la estocada de Uribe no logró reducirlo porque codo a codo con el Polo saldrá a todos los escenarios a recuperar la presentación nacional del País después de los escándalos parapolíticos y los bandazos de Uribe y sus asistentes.
El País ganará porque Piedad mostró a la guerrilla y al mundo entero que la paz es posible. Estemos seguros que Piedad antes de su posesión como Presidente habrá suscrito, junto con los delegados de la guerrilla, el documento del fin de la guerra y fijará los términos de una verdadera seguridad al País y a los inversionistas. Uribe identificó de inmediato a Piedad como su mayor rival mientras los liberales y el Polo necesitan muchas convenciones y negociaciones para proponer a la negra grandísima como el candidato de toda la oposición democrática. Ojalá mi candidata se pueda cuidar de los “doce apóstoles”, quienes colgaron la estrategia paramilitar pero no cancelaron su sed de poder por encima de cualquier consideración.
DIEGO CORTAZAR
Lérida, diciembre de 2007