Por un acuerdo humanitario para todas las victimas; ¡Primero la vida!
Lunes 4 de febrero de 2008
Quiero anunciar a mis lectores, que hoy 4 de Febrero no voy a marchar en contra de las FARC, ni a participar de la gran movilización convocada en Colombia y el exterior por los jóvenes a través de FACEBOOK y que ha sido respaldada por el Gobierno Nacional, los jerarcas de la Iglesia Católica ( a pesar de su papel de mediadores), los partidos uribistas, los grandes medios de comunicación, los gremios, los grandes empresarios y entre otros, los jefes paramilitares, recluidos en las cárceles de alta seguridad (y aquellos que siguen operando en todas las regiones del país). Participaré en esta gran jornada de rechazo a la violencia en Colombia, sumándome en Cali, al Acto de Sensibilización y Reflexión con la presencia de los familiares de las personas secuestradas, a realizarse a las 9:00 a.m. en las instalaciones SENA, complejo Salomia y convocado por los estudiantes y empleados del SENA. Mi decisión corresponde a que no puedo ser ajeno a la intensa discusión que se ha suscitado en el país en torno a la convocatoria de esta jornada, que sin duda obedece a un sentimiento legítimo del pueblo colombiano de rechazo profundo a la práctica del secuestro como método de la confrontación y a quienes lo utilizan abiertamente como tal, en este caso, el grupo guerrillero de las FARC. No solo respeto profundamente este sentimiento y esta decisión de rechazar estos métodos criminales sino que además comparto esta posición. Lo que no comparto y me aparta de la convocatoria de los jóvenes del Internet, es la forma en que su iniciativa se ha convertido en una gran cortina de humo unanimista y sectaria para ocultar de forma insensible a las víctimas del terrorismo en todas sus formas y en especial, a las víctimas del terrorismo de Estado y las causas estructurales del conflicto social y armado que vive nuestro país desde hace 5 décadas. De la misma forma, que tal lectura de la crisis humanitaria que nos agobia, planteada como de “rechazo a las FARC” se convierte en una postura que de forma evidente obstaculiza las iniciativas de construir un acuerdo humanitario y una salida negociada a la tragedia de los secuestrados, que es la única forma realista de lograr que las personas que se encuentran en cautiverio en poder de las FARC retornen a salvo a sus hogares. Lo cual, en mi criterio es la única consigna que trasciende a estas alturas, o por lo menos, la que más importa. De lo que se trata, en mi opinión, es de construir un gran consenso en el país y la comunidad internacional que obligue a todas las partes enfrentadas a sentarse de una vez por todas y negociar un acuerdo humanitario, cuya primera y directa consecuencia, será la liberación de todas las personas privadas de su libertad por ocasión de este conflicto y las primeras liberadas en este marco, estoy seguro, serán los secuestrados en poder de las FARC. Acuerdo humanitario que es posible; que resulta cada vez más viable en términos prácticos y sobre el cual hay que insistir de forma tenaz hasta lograr su concreción. Por eso, antes que sumarme a una marcha, que adquiere un sentido político e ideológico cada vez más incierto y excluyente mi postura es estar con las víctimas y este 4 de Febrero de lo que se trata es acompañar en Cali, a los familiares de los secuestrados en el Sena - Salomia en la búsqueda de un acuerdo humanitario que permita la liberación de sus familiares. Primero la vida, primero, la humanidad victimizada, toda la humanidad victimizada en Colombia e insisto en esto, todas las víctimas y su justa lucha por el retorno a la libertad, la verdad, su resarcimiento pleno, la justicia y la reparación de todo el daño causado por parte de todos los victimarios.