Preparados para gobernarEl Congreso de Unidad del Polo Democrático Alternativo realizado el pasado fin de semana constituye el puerto de llegada de un esquivo proceso unitario de la izquierda democrática colombiana.
Fraguado al calor de las luchas sociales más recientes, recogiendo las enseñanzas de las experiencias unitarias de las izquierdas de las últimas dos décadas, y alimentado por las aproximaciones tejidas en las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2002 bajo la conducción de Lucho Garzón, Antonio Navarro y Carlos Gaviria, el Polo logró en diciembre del 2005 el milagro histórico de reunir bajo un mismo nombre toda una amalgama de fuerzas, tradiciones y liderazgos.
Desde su nacimiento, desde dentro y desde fuera, algunos apostaban muy poco por la unidad y prosperidad del Polo. Hubo quienes pensaron que volaría en mil pedazos una vez se definiera la hegemonía de los sectores que representan una izquierda más dura y doctrinaria, o de quienes defienden una perspectiva de centroizquierda. Pero el resultado del Congreso fue más allá de estos vaticinios y la unidad interna se garantizó, por lo menos a mediano plazo, a partir de una suerte de equilibrio relativo de las distintas corrientes políticas, expresado en la composición de los delegados elegidos por 550.000 afiliados y por su nueva dirección nacional.
La composición de la nueva dirección nacional del Polo elegida por los delegados del Congreso así lo indica: el 40 por ciento de la dirección representa a la tendencia democrática, que agrupa las fuerzas que respaldan la gestión de los gobiernos de Lucho en Bogotá, Angelino en el Valle y Zúñiga en Nariño; la denominada tendencia ’socialismo siglo XXI’, liderada por Gustavo Petro, Alexánder López, Guillermo A. Jaramillo y algunos sectores sociales y de ONG, obtuvo el 28 por ciento; el 13 por ciento representa al Partido Comunista y sectores del antiguo Frente Social y Político; el 11 por ciento está en manos del Moir; el 5 por ciento, de Unidad Democrática, y el 2 por ciento restante, de sectores regionales y minorías poblacionales.
Pero estos resultados evidencian la fragmentación de las tres vertientes que dieron origen al PDA (PDI, AD e independientes) y dan paso a una nueva configuración de coaliciones y corrientes de opinión. Ello da cuenta de un terreno rico en alianzas alrededor de temas específicos de la agenda política. La movilidad y los acuerdos puntuales entre las distintas tendencias serán el nuevo rasgo de la vida política interna del Polo y el primer blindaje de la unidad, si se tiene en cuenta que, por mandato del Congreso, las decisiones trascendentales deberán contar con una mayoría calificada del 80 por ciento de sus integrantes.
Un segundo blindaje de la unidad es el acuerdo en materia de contenidos aprobado en el Congreso: un contundente rechazo a la guerra y al terrorismo como instrumento de acción política, un compromiso con los derechos humanos, la solución política del conflicto armado y el acuerdo humanitario; la oposición al gobierno del presidente Uribe en temas como el paramilitarismo, el recorte de las transferencias territoriales y la reforma tributaria, entre otros; una agenda de inclusión social y superación de la pobreza; el respaldo a los gobiernos territoriales, como el de Bogotá, en poder del Polo; la defensa de la soberanía nacional y la construcción de una auténtica democracia.
Lo más importante es la vocación de poder del PDA hacia las elecciones del 2007 y las presidenciales del 2010. Para ello, ha decidido una táctica que combina candidaturas propias elegidas mediante consultas abiertas y la búsqueda de amplias coaliciones sobre acuerdos programáticos. Esta hoja de ruta convierte el congreso de unidad en un nuevo punto de partida, que deberá ser garantizado con una conducción equilibrada y alimentada por la unidad de sus distintas vertientes y dirigentes. Solo así hará honor al eslogan de su congreso: ’Preparados para gobernar’.
* Tomado de eltiempo.com