Sábado 4 de junio de 2005
Con la designación del senador Antonio Navarro Wolff como primer candidato presidencial del Polo Democrático Independiente, surge el primer desafío político de la izquierda colombiana de cara a confrontar las aspiración reeleccionista del presidente Álvaro Uribe Vélez: cómo llegar unida a las elecciones de 2006 para forzar una segunda vuelta electoral y aglutinar las fuerzas que se oponen al Jefe del Estado.
Bogotá-. La opción es clara y además única. Quizás por eso, en el discurso de aceptación de su tercera campaña presidencial, Navarro Wolff fue enfático en señalar: “Estamos unidos y vamos a seguir firmemente unidos. ¡No nos dividiremos jamás!”. Una alternativa tan razonable, que ya tiene escenario a la vista para fusionar sus electores con los de la otra vertiente de la izquierda democrática: el Frente Social y Político.
La propuesta provino del representante a la Cámara del PDI, Gustavo Petro Urrego: “Vamos a concretar alianzas con el candidato del Frente social y Político, Carlos Gaviria Díaz, a fin de que en una consulta popular abierta, que podría adelantarse en marzo del año entrante, el mismo día de las elecciones parlamentarias, se defina el candidato único de la izquierda colombiana a los comicios presidenciales de mayo de 2006”.
Una fórmula que deberá ser examinada por las dos vertientes de la izquierda, sin que ello excluya la posibilidad de conformar listas únicas al Senado y la Cámara de Representantes. Una visión tan lógica que así lo definió el vicepresidente del PDI, Daniel García-Peña: “Si bien la primera coalición con los sectores de izquierda no asegura la victoria electoral, estar separados sí restaría las posibilidades de éxito”.
¿Y cuál es la posición del Frente Social y Político sobre esta opción de alianza? El Espectador consultó al también candidato presidencial Carlos Gaviria Díaz, y estas fueron sus reflexiones: “El triunfo de Navarro fue muy merecido, pero ahora debemos unirnos para sacar un solo candidato presidencial que represente a ambos sectores. Esta unidad de la izquierda depende del compromiso para acatar las reglas de juego escogidas”.
Están, pues, dadas la condiciones para el futuro que se le avecina a la izquierda democrática: unión de fuerzas o fracaso seguro. A una semana del Congreso del Partido Liberal, es claro que esta colectividad busca también un candidato de credibilidad ciudadana para forzar una segunda vuelta. La incógnita empezará a despejarse cuando la preferencia electoral determine quién tiene opciones reales para enfrentar al presidente-candidato.
Obviamente estas cábalas parten de la base de que la Corte Constitucional declare exequible el acto legislativo que hace posible la reelección inmediata. Sin embargo, cualquiera sea la decisión del alto tribunal, el senador Navarro Wolff ya anunció uno de los pilares de su propuesta política: presentar al Congreso, el 7 de agosto de 2006, un proyecto de reforma constitucional para prohibir de nuevo la reelección inmediata.
La Carta de 1991
Un objetivo que también vaticina otro de los asuntos primordiales del debate electoral de 2006: la vigencia o la necesidad de reforma de la Constitución de 1991. De hecho, ayer mismo el candidato Navarro Wolff lo anunció: “La primera tarea del Polo es defender la Constitución de 1991 y enfrentar un proyecto autoritario, caudillista y mesiánico que es peligroso para el régimen de derechos que consagra nuestra Carta Política”.
Sin duda ese será el as político del PDI y seguramente del Frente Social y Político. De paso, en su discurso de aceptación de la candidatura presidencial, Navarro Wolff ya dejó entrever cuáles serán los elementos esenciales de su campaña: constituir unas Fuerzas Armadas para la paz y no para la guerra y, en consecuencia, crear las condiciones o para una exitosa negociación política o para una “asfixia” democrática del conflicto.
Asimismo, el debate del PDI estará centrado en la política social, y ya hay propuestas: cambiar el esquema de las ARS que manejan los dineros del Sisbén, modificar las leyes en materia de servicios públicos, impulsar la “renta básica” para subsidiar familias pobres y promover un referendo para que los electores decidan si se aplican o no los acuerdos del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Empieza entonces la tercera campaña presidencial de Antonio Navarro y el nuevo desafío electoral para el PDI que, según su actual presidente, Samuel Moreno Rojas, “ya adquirió su mayoría de edad”. ¿Será esta una realidad política? Por lo pronto es un reto que el representante Gustavo Petro resumió así: “Por dos décadas la izquierda resistió la muerte, pero después ha tenido opciones de gobernar y lo ha hecho bien. Ahora está madura para la Presidencia”.
El candidato
Antonio Navarro Wolff nació en Pasto hace 56 años. Es ingeniero sanitario de la Universidad del Valle y adelantó estudios de posgrado en Inglaterra. Fue varios años profesor de la misma entidad educativa y en 1978 decano de la facultad de ingenería sanitaria.
Sin embargo, ese mismo año ingresó a la dirección nacional de la entonces guerrilla del M-19, fue comandante del Frente Sur en el Caquetá y el Cauca, y tras su captura durante el gobierno de Julio César Turbay, condenado por el cargo de rebelión durante un consejo verbal de guerra.
Durante el gobierno de Belisario Betancur fue integrante de la comisión de diálogo, y en esta condición objeto de un atentado en 1985, que le dejó graves lesiones en una pierna y en la garganta. En 1989 entró a secundar los diálogos de paz con el gobierno de Virgilio Barco y en 1990 firmó la paz.
Ese mismo año ejerció como ministro de Salud del gobierno de César Gaviria. En 1991, junto a Horacio Serpa y Álvaro Gómez, presidió la Constituyente. En 1990 y 1994 fue candidato presidencial y entre 1995-1997 ejerció como alcalde de Pasto. Desde entonces ha sido legislador y ahora aspira por tercera vez a la Presidencia de la República.