Revocar o convocar
"Nadie entendería que sea esta Corporación (El Congreso) tan desprestigiada, con un manto de duda tan profundo sobre su origen y su proceder, la encargada de adelantar la reforma política que haga más transparente el sistema electoral colombiano."
Análisis de José Cuesta, a raíz de la propuesta de convocar nuevas elecciones para elegir un Congreso nuevo.
Por: José Cuesta
Ahí esta el dilema, pero en ambos casos se recoge la esencia del problema. Nadie duda que el congreso de la República padece la peor de crisis de su historia, 26 parlamentarios detenidos en la Picota así lo ratifican. La para-política, como se le conoce popularmente a la alianza criminal entre sectores de la clase política colombiana, el narcotráfico y los paramilitares, voló en mil pedazos la legitimidad del poder legislativo. De allí que resulte más que valido preguntarse por el futuro inmediato de la célula congresional.
La senadora Gina Parody planteo la revocatoria del Congreso de la República, dado su alto grado de ilegitimidad, derivado del elevado numero de congresistas capturados por la justicia, en virtud de sus vínculos con las estructuras del paramilitarismo. Es evidente que el actual Congreso no tiene la autoridad necesaria para encarar las reformas políticas de fondo, dirigidas a subsanar las disfuncionales manifiestas del sistema político; máxime si se tiene en cuenta que una de las principales tareas de este periodo en el campo legislativo, es tramitar la reforma constitucional que decida la legalidad o no de una nueva pretensión re-eleccionista del Presidente Uribe.
¿Como podrá dormir tranquila la sociedad colombiana, sabiendo que un asunto tan definitivo para la vida de la nación, se encuentra bajo el cuidado de un Congreso con los actuales niveles de desconfianza e incredulidad?. Nadie entendería que sea esta Corporación tan desprestigiada, con un manto de duda tan profundo sobre su origen y su proceder, la encargada de adelantar la reforma política que haga más transparente el sistema electoral colombiano. Basta con recordar como los episodios investigados por la justicia, a partir de los cuales se han adoptado múltiples órdenes de captura de Congresistas o altos funcionarios del Gobierno nacional, terminan vinculando así sea de forma indirecta al actual mandatario de los colombianos. Por el solo prurito de ilustrar, mencionemos el caso de Jorge Noguera, flamante ex-director del DAS. Conclusión: vamos camino de permitir que una institución sub-judice, otorgue luz verde a la segunda re-elección de un personaje salpicado por los mismos hechos, materia de la investigación penal que pone en la picota pública al poder legislativo.
Hasta aquí cualquiera apostaría que nuestra opinión es de respaldo a la iniciativa de la senadora Parody; sin embargo a pesar de compartir las premisas base de su propuesta, diferimos en la salida. Como bien lo dijo Alvaro Gómez Hurtado, el problema no es el Congreso de la república, el problema central es el REGIMEN, por lo tanto no se trata de revocar, es menester convocar una ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYTENTE.
Entre otras cosas porque la para- política nos es sino un frente de los varios, a través de los que se expresa la crisis nacional. La política no puede sustituir la tarea del viejo remendón; revocamos el Congreso actual, y que hacemos con el feroz exterminio que amenaza con disolver el país; como protegemos la vida y la libertad de los secuestrados; en fin, como paramos la guerra, partera del secuestro de la democracia practicado por los paramilitares y sus aliados. Nuevamente señalo, no se trata de revocar sino de convocar una ASAMBLEA NACIONAL COSNTITYUENTE POR LA PAZ Y LA DEMOCRACIA, con la participación de toda la sociedad colombiana, incluidos todos los actores armados, para que de ella surja la bitácora de la RECONSTRUCCIÓN NACIONAL.
* José Cuesta, es miembro de la Dirección Nacional del Polo.