El concejal Carlos Vicente de Roux, del Polo, propone construir una PTAR en la desembocadura del río Tunjuelo y no en el sector de Canoas, en Soacha.
La descontaminación del río Bogotá está siendo enfocada como un asunto de ampliación del alcantarillado, no como el desafío de convertir el río en un mega recurso ambiental y social, afirmó de Roux
En debate llevado a cabo en el día de hoy en el Cabildo Distrital, el concejal Carlos Vicente de Roux, del Polo Democrático Alternativo, propuso construir la segunda planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) de la ciudad en la desembocadura del río Tunjuelo al río Bogotá y no en el sector de Canoas, en Soacha − existe ya una primera planta, ubicada en la desembocadura del Salitre −.
Según explicó de Roux, hace 15 años Bogotá adoptó un modelo de descontaminación del río Bogotá que consistía en instalar plantas de tratamiento en las desembocaduras de los ríos Salitre, Fucha y Tunjuelo, que recogen casi todas las aguas servidas de la ciudad. Estas aguas le irían siendo devueltas por esos afluentes, pero ya tratadas, al río Bogotá, a lo largo de su curso medio, con resultados de gran impacto, como el de fortalecer su caudal, fortalecer la recarga de los acuíferos subterráneos (que se encuentran en vías de agotamiento), facilitar el riego de cultivos, el paisajismo, el turismo y la recreación y valorizar los predios ribereños (incluidos los de numerosos barrios populares). Por esa vía, el río sería convertido en un mega recurso ambiental y social.
El Distrito, sin embargo, decidió modificar ese modelo, suprimir las PTAR del Fucha y el Tunjuelo y reemplazarlas por dos obras: un conjunto de interceptores o gigantescos tubos subterráneos, que recogerán las aguas ya servidas que bajan por esos dos ríos y una planta de tratamiento muy parcial, ubicada en el sector de Canoas, en Soacha, adonde serán llevadas esas aguas antes de verterlas al río Bogotá.
En este nuevo esquema, la contaminación del río Bogotá se enfoca como un asunto de ampliación del alcantarillado: las aguas del Fucha y el Tunjuelo se entubarán y se le entregarán al Bogotá cuando las pendientes de éste se vuelven muy pronunciadas y el río, gracias a la oxigenación que sus caídas le proporcionan, tiene alta capacidad para autorregenerarse. Lo que brilla por su ausencia en una visión atenta al valor ecológico, ambiental, económico y urbanístico del curso medio del río, el que bordea a la ciudad por su lindero occidental.
Lo paradójico, señaló de Roux, es que con los costos de construir los interceptores (cerca de $ 800.000 millones) y la planta de Canoas ($ 700.000 millones) se podrían instalar las dos plantas del Fucha y el Tunjuelo ($1 billón) y sobraría medio billón de pesos.
Por fortuna, concluyó el concejal del Polo, todavía pueden enmendarse en alguna medida las consecuencias del cambio de modelo, porque no ha sido licitada la parte más larga del esquema de interceptores, el trayecto Tunjuelo-Canoas, y es posible emprender la construcción de PTAR del Tunjuelo en vez de la de Canoas.
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Patricia Brochero C. - Comunicaciones
Concejal Carlos Vicente de Roux
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