¿Desconfianza inversionista?LA POLÍTICA de seguridad democrática y la confianza inversionista, de las columnas de las administraciones del presidente Álvaro Uribe, no quedan bien paradas en un trabajo del Centro de Estrategia y Competitividad (CEC) de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. Las conclusiones de dicho informe, que seguramente levantarán ’ampolla’, parten de observar el retroceso de Colombia en el escalafón de competitividad internacional del Foro Económico Mundial (FEM).
En el Global Competitive Index (GCI), del FEM, la posición relativa de Colombia pasó de 63 en 2006-2007 a 65 en 2007-2008, lo que significa que para el último periodo el 65 por ciento de los países de la encuesta superaron a Colombia, que cayó dos puntos frente a la medición anterior (las cifras han sido normalizadas para cobijar al número de países que aumentó de 117 a 131).
Lo anterior, señala la directora del CEC, María del Pilar Esguerra, a pesar del crecimiento significativo de la inversión en los últimos tres años, que, dicho sea de paso, se presenta de manera simultánea con un aumento considerable de los giros al exterior de utilidades y dividendos. En tres de los 12 pilares en que está dividida la encuesta, que recoge principalmente las percepciones de líderes empresariales de cada país, Colombia obtuvo los peores resultados: instituciones, eficiencia en el mercado de bienes e infraestructura, en los cuales se perdieron 12, 11 y 10 puntos, respectivamente. "Uno esperaría que con la aplicación de la política de seguridad democrática hubieran mejorado las apreciaciones sobre los indicadores de los costos en que incurren los empresarios por el terrorismo, la violencia y el crimen organizado, sin embargo ello no ha sucedido", dice Esguerra, con base en las opiniones de los líderes empresariales encuestados.
Así, en el costo empresarial derivado del terrorismo, en 2007 Colombia se ubicó en el puesto 129 entre 131 países, una pérdida de seis puestos frente al 2006; en los costos derivados del crimen y la violencia el retroceso fue de 11 puestos (quedó de 112); en el crimen organizado la caída fue de 15 puestos (llegó al 126); y la confiabilidad de los servicios policiales registró un descenso de 16 escalones (puesto 69).
Colombia, advierte la investigadora, aún se ubica en los lugares más inseguros del mundo. ¿Y qué ha sucedido con la seguridad democrática? "Otros resultados sugieren que los avances en esta materia no han sido tan significativos y que la percepción de seguridad de los inversionistas no ha mejorado", responde la Directora del CEC.
Si esa es la percepción, ¿por qué, entonces, ha crecido la inversión, incluyendo la proveniente del exterior? Puede concluirse, dice Esguerra, que la inversión no viene solo porque haya mejorado la seguridad, sino que Colombia es un destino que reporta una buena rentabilidad y un mercado en crecimiento e inexplorado en determinados bienes. La seguridad se paga y esto está incluido en los costos de operación.
El gerente de Competitividad de Planeación Nacional, Daniel Castellanos, señala que aunque la percepción de los empresarios sobre seguridad es válida, no cabe duda alguna sobre el mejoramiento sustancial de la seguridad en el país, y solo basta mirar los datos de homicidios, secuestros, ataques terroristas, desmovilizaciones, entre otros, para comprobarlo.
Queda entonces en el ambiente la duda de si los empresarios y sus líderes, o por lo menos algunos de ellos, tienen un doble discurso: uno el que pronuncian en foros, congresos y en los encuentros con el alto Gobierno, y otro el que expresan en encuestas como la del FEM y otras que recogen sus opiniones bajo anonimato.
¿Y la confianza inversionista, que es el término acuñado por el presidente Uribe para referirse, precisamente, al crecimiento de la inversión tanto nacional como extranjera?
Esa confianza, según Esguerra, no es fruto de la seguridad democrática, sobre la cual las percepciones indican que no ha mejorado, sino que podría relacionarse con malas políticas económicas que desmejoran la competitividad.
El listado de ejemplos que pone Esguerra es largo: zonas francas "a la carta"; exenciones de impuestos a sectores específicos; acuerdos de estabilidad de la inversión a cambio de nada; subsidios a las exportaciones prohibidos por la Organización Mundial de Comercio (OMC), y que implica despilfarro del gasto público (renglón en el cual en 2007 se perdieron 18 puestos frente a 2006, al ubicarse en el escalón 66); subsidios específicos a sectores agropecuarios de baja productividad; y subsidios para la reelección del Presidente, como Familias en Acción, entre otros. Todo eso, señala Esguerra, le quita transparencia al sistema tributario y de comercio exterior e incide negativamente sobre el clima de los negocios y la competitividad del país.
Sin embargo, Daniel Castellanos enfatiza en que el Gobierno hace esfuerzos importantes para atraer la inversión y para ello utiliza instrumentos como las zonas francas y los acuerdos de estabilidad, cuyos resultados están a la vista. "Los analistas, dice Castellanos, quisieran que esos beneficios se extendieran a todo el mundo, pero esto implica una reforma tributaria imposible de realizar en las actuales circunstancias". Y agrega: "Dichos instrumentos, a pesar de sus limitaciones, generan confianza y atraen inversionistas aunque no pueda precisarse qué tanto del aumento del flujo de recursos obedece a ellos, y esto sí puede ser objeto de debate entre los analistas".
Lo cierto, insiste, es que la competitividad del país, medida en la capacidad de atraer inversión extranjera, que más se ha triplicado en los últimos años.
LOS MONOPOLIOS
En el funcionamiento del mercado, de acuerdo con el trabajo del Centro de Estrategia y Competitividad, los factores más negativos son la ausencia de mecanismos para controlar los monopolios y el poco transparente y muy oneroso sistema impositivo. Colombia, según María del Pilar Esguerra, no ha podido tener una buena legislación antimonopolios que funcione efectivamente, con el agravante de que "cuando un funcionario quiere hacer las cosas bien en este campo, lo echan del puesto", puntualiza.