Mi abuelo, el General Gustavo Rojas Pinilla, hace cincuenta años propuso la construcción de un metro para Bogotá. Visionario, el entonces presidente pensaba que un gran sistema de transporte masivo no sólo era necesario sino una prioridad debido al rápido crecimiento de la ciudad. Sin embargo, ese proyecto que estaba listo para ser ejecutado por una firma japonesa, y cuya obligación en el contrato era la construcción, operación y explotación durante 25 años, no se pudo llevar a cabo.
Samuel Moreno Rojas*
Seguramente, si tuviéramos un sistema multimodal no habríamos visto, como sucedió, en la última emergencia invernal, a miles de bogotanos caminar durante horas bajo la lluvia para llegar a sus casas. Por cuenta de las inundaciones, el sistema colapsó y, lamentablemente, toda la ciudad se paralizó. No sólo para los usuarios fue imposible ir de un lugar a otro de la ciudad, sino que la sobreoferta del servicio colectivo, increíblemente, fue insuficiente.
Con ese crítico panorama llegan, necesariamente, las protestas, los enfrentamientos con la Policía y, para rematar, la profunda inconformidad de la gente. Y luego llegan los anuncios, los planes de contingencia y los ruegos para que no llueva más. Una triste historia de resignación popular frente al desarrollo de la movilidad que debería tener la ciudad.
Y es que Bogotá no tiene, como muchas otras capitales, inclusive con menos de siete millones de personas, un sistema integrado de transporte masivo que incluya un metro, para mover a los habitantes de una ciudad de la dimensión y proporción de la Capital de Colombia.
Es, además, inconcebible que nos hayan vendido la idea de que el bus articulado, sólo uno de los componentes del sistema, hoy sea la columna vertebral del transporte público para movilizar el ochenta por ciento de la gente que lo requiere. Que no se nos engañe. En otros países, el sólo-bus fue pensado y luego desarrollado como un elemento complementario al metro.
Pero como la dinámica esta mal planteada, el Gobierno Distrital deberá resolver si la cambia o, en 20 años, cuando no se tenga no uno sino dos millones de vehículos en las calles y Transmilenio terminado, moviendo, tan sólo el 30% de los viajes de la ciudad, se piense en la construcción del metro. No es pasar a los de carro al bus, sino impedir que los del bus se pasen al carro. Y sólo se logra con un sistema eficiente.
Como tampoco contamos con una intermodalidad real para integrar modos de transporte, la línea férrea que podríamos utilizar para evitar que los vehículos de los municipios circunvecinos entren, estamos en mora de construir un tren de cercanías. Una obra, como el metro, de gran envergadura pensando en el futuro y no en créditos políticos inmediatos.
Cincuenta años perdidos, medio siglo de demora. Ni alcaldes ni presidentes tomaron la decisión a tiempo. Soluciones de fondo que se fueron diluyendo y que han sido pasajeras, cortoplacistas y llenas de inconvenientes.
Las Troncales de Transmilenio son necesarias, han generado mejoras, pero no son la solución definitiva al problema de la movilidad. Nos convencieron de que la construcción de un metro era imposible, gran mentira. Ah!. Un dato: El costo, de un kilómetro, de la fase II y la fase III de Transmilenio, por las carreras séptima, décima y calle 26, se acerca mucho al valor de lo que costaría uno del metro.
Miremos el ejemplo de Medellín y su gente. Bastante tenemos que aprender en ese tema de los paisas. Hoy el metro de Medellín forma parte de un sistema. La integración se esta logrando. En Medellín ya no solo se habla de metro sino de otros componentes del sistema como metro cable, troncales de buses y trenes de cercanías. ¿Será tan absurdo pensar en una solución real más allá de las contingencias políticas que desencadene?
Conclusión: Bogotá necesita un sistema integrado de transporte público multimodal: buses, colectivos, taxis, bicicletas, Transmilenio, tren de cercanías y Metro. Sólo así lograremos un sistema eficiente que logre la comodidad de quienes lo utilizan y el bienestar de todos sus habitantes.
* Candidato a la Alcaldía Mayor de Bogotá