Sí hay con quién La elección de alcalde de Cartagena ha despertado interés nacional. Muchos medios de comunicación de Bogotá -que le han hecho seguimiento al proceso-, están recomendando el voto en blanco. Esa sería una opción interesante si no hubiera candidatos buenos para apoyar, o si tales candidatos no tuvieran una oportunidad de disputarles la victoria a los tradicionales que han llevado a la postración a esa ciudad querida por todos los colombianos, nuestra capital alterna.
Mery Luz Londoño es la mejor opción para derrotar a los politiqueros. Ocupa el tercer lugar en las encuestas, en la última con el 21%, detrás de Nicolás Curi y del voto en blanco, y en las últimas tres semanas está subiendo. La dificultad es que una parte importante de la opinión, el 28%, sigue inclinada al voto en blanco, pese a que es imposible hacerlo eficaz logrando que la mitad de los votantes más uno apoye tal opción, con lo cual finalmente sin quererlo, se está ayudando a la victoria de Curi, quien cuenta con el apoyo de La Gata y demás figuras cuestionadas de la Cartagena de hoy.
Mery Luz, hija de un paisa y una sucreña, nació en Cartagena como la octava de 10 hijos. Fue la primera de su casa en terminar estudios universitarios al graduarse como ingeniera civil en la universidad de su ciudad. Se especializó en Administración de Empresas, y sus primeros empleos fueron en empresas constructoras, incluyendo la que tuvo a su cargo la infraestructura de El Cerrejón.
En Cartagena sí hay una opción decente. Se llama Mery Luz Londoño.
Trabajó después durante 10 años en el sector financiero, en la Nacional Financiera del grupo Santodomingo, en la fiducia de La Previsora, en la Fiduciaria de Occidente, de donde fue "conquistada" por el Contralor Carlos Ossa para que fuera la delegada de la Contraloría Nacional en el departamento de Bolívar en 1999. Ya en funciones, encontró que la contraloría del distrito de Cartagena era una cueva de bandidos. Sus investigaciones condujeron a la suspensión del contralor cistrital. Así mismo inició procesos de responsabilidad fiscal contra el alcalde de la época, el hoy de nuevo candidato Curi, procesos que se ampliaron a la Fiscalía y la Procuraduría, hasta que el alcalde tuvo que renunciar.
Durante ese período, Mery Luz organizó veedurías ciudadanas que ayudaron en todos esos procesos, muchas de las cuales aún sobreviven, unas actuando correctamente, y otras que terminaron vendiéndose por un plato de lentejas.
En febrero de 2001 fue llamada por el alcalde que empezaba, Carlos Díaz, para que pusiera orden en las finanzas de la ciudad que eran un verdadero caos. En el año y medio en que ocupó el cargo, saneó las deudas y ordenó la casa. Ana Lucía Villa, del ministerio de Hacienda, es testigo de excepción de la eficiencia con que ese saneamiento fiscal se realizó, y de la manera como se cumplieron los plazos y metas.
En octubre de 2002 decidió pasar de ser el lobo a meterse ‘en la boca del lobo’. Renunció a la Secretaría de Hacienda y se presentó a la consulta liberal para las elecciones a la Alcaldía del año siguiente. Dicen los informados que Curi, quien la detesta por las investigaciones que concluyeron con su renuncia, metió la mano en la consulta para ayudar a otro candidato con tal de perjudicar a Mery Luz. Lo logró.
Hoy Mery Luz es por fin candidata. El reto es lograr que quienes apoyan el voto en blanco reconsideren su posición, que puede ser justa como mecanismo de protesta, pero ineficaz como instrumento de decisión. A los primeros que quiero apelar hoy es a los orientadores de opinión en Bogotá.
En Cartagena sí hay una opción decente y eficiente. Se llama Mery Luz Londoño.
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