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La Pola II Edición - Diciembre de 2007

Siglo XXI: La mujer y la ‘recreación' de la política
Martes 20 de marzo de 2007

Por: Jaime Cruz Rincón*

El siglo XX estuvo pautado por una lógica de la dominación. El siglo XXI sigue le mismo camino; no importa el color político o la bandera que se enarbole. Se requiere congregar mucha y diversas fuerzas para optar por una lógica diferente, de la convivencia, de la pluralidad y de la diversidad; en síntesis: una lógica del mestizaje utilizando la denominación que Margarita Riviére le dio a este ejercicio de la solidaridad, en su libro: ‘El mundo según las mujeres’. Una tarea nada fácil; por cuento un lógica es ‘…una forma, un sistema de pensar y de actuar que recorre los modelos de vida…’; y el transformar un sistema de pensar, es de por sí, una tarea compleja y generacional.

Dice Riviére: ‘la lógica de la dominación ha sido hegemónica a lo largo de toda la historia y ha desarrollado sofisticadísimas formas durante el siglo XX, el gran siglo de la propaganda y de al cultura de masas. No hay que ligar la lógica de la dominación a lo masculino, si bien parece claro que han sido los hombres quienes más gustosamente han participado de este gran dogma que lleva a considerara el género humano, la naturaleza y los misterios de la vida como ‘ingobernables’ si no se rigen por una durísima ley de fuerza, desconfianza, control, autoridad y competencia. La lógica de la dominación tiene una tendencia unívoca, jerárquica y homogeneizadora: su culminación sería el dogma del economicismo y en único modelo de desarrollo, fuera del cual todo son tinieblas, errores y de varios’.

Y el ámbito de la político, en cuanto ámbito de la orientación y conducción de los Estados, y por lo tanto el ámbito de la lucha por el poder que otorga esa conducción; constituye uno de los ‘espacios naturales’ para ejercer, consolidar y expandir la ‘Lógica de la dominación’. Pero la política en cuanto ámbito, también de su propia gestación ‘construcción’, en las bases populares, ofrece una instancia apropiada para establecer y afianzar la nueva lógica; ‘la lógica del mestizaje’: de solidaridad y convivencia.

Y entre todas las fuerzas que se deben congregar para hacer esa transformación de las lógicas, es la mujer la protagonista más calificada; porque tiene conciencia de su proia subordinación ante el ejercicio de la dominación y al mismo tiempo tiene el potencial para comprender al ‘otro’ y concebir y promover los términos de la nueva lógica del mestizaje. ‘…Las mujeres hoy, precisamente por haber sido, como individuos y como colectivo, víctimas directas de la dominación, muestran una clara sensibilidad hacia la posibilidad de una lógica del mestizaje que reconozca la pluralidad de la realidad, de las ideas, de las alternativas, de las civilizaciones, de las formas de vida… con el objetivo principal de dar cabida al olvidado ejercicio de las colaboración frente a las relaciones de competencia, a la confianza frente a la desconfianza, y ver en el otro, en los otros, una oportunidad y no un obstáculo…’ ‘…las mujeres y sus cambios a lo largo del siglo XXI han logrado que la lógica de la dominación aparezca ya como algo fuera de lugar…’(Riviére).

El optimismo de la periodista española, coincide con las observaciones en nuestros paises andinos: las mujeres han venido superando en las estadísticas de los sistemas educativos y de la fuerza laboral más capacitada, a la población masculina; dando un salto adelante en todos los estratos sociales, para una real participación ciudadana. La mujer maneja mayor calidad - por simultáneo compromiso con la vida del trabajo y la del hogar- la complejidad que caracteriza la vida contemporánea.

Además por su vocación y ejercicio de la maternidad, agrega dos valiosas características: un respeto hacia el otro y un simultaneo manejo de los diversos tiempos: presentes y futuras; y finalmente una conciencia de la existencia y no negación del dolor y el sufrimiento, que le permite un potencial de ‘resiliencia’, en cuanto a una especial fortaleza en situaciones de crisis.

Dentro del actual panorama sociopolítico y económico colombiano: un laberíntico tejido de ‘lógicas de dominación’, explícitas unas, otras ocultas; más refinadas algunas y otras más primarias, se hace imprescindible, no sólo que surja la verdad sea institucional o subversiva; económica o política; laica o eclesiástica, sino que emerja una nueva concepción de la política con una nueva lógica e indudablemente, como diría la economista Ana Julia Jatar: ‘la esperanza es femenina’.

Y otra mujer, Agnes Héller, la más aguda critica del ‘socialismo real’ del pasado siglo; al cual calificó como una ‘dictadura de las necesidades’, trazó desde 1984, en su libro ‘Para cambiar la vida’, las líneas de acción hacia una colectiva calidad de vida, en el presente siglo, cuando precisó las tres normas socialistas:

Una comunicación racional; a partir del respeto por el otro y lo otro. La satisfacción de las necesidades de todos; y para ello; La necesaria construcción de riqueza, con compromiso social.

Se trata de satisfacer las necesidades humanas, para Agnes Héller, tres de esas necesidades humanas, el poder, la ambición y la posesión; son necesidades alienantes pro su carácter acumulativo y deben ser regulas y si es posible, superadas.

Es evidente en el pensamiento Helleriano, que el ejercicio socialista debe apoyarse en la comunicación y no en el poder. En la década de los 80’s cuando precisó sus tres normas ética, la práctica de ese pensamiento era utópico. Hoy también lo es; el panorama mundial evidencia que la especie humana no ha podido regular sus necesidades alienantes; la ‘lógica de la dominación’ sigue imperante.

Se reitera, la esperanza es femenina; lo importante es que la mujeres comience a generar y consolidar, hoy, en los albores del siglo XXI una ‘logica del mestizaje’. En 1999, la socióloga francesa Francois Gaspard se preguntó: ‘¿Merece la democracia su nombre aún cuando las mujeres no participan de ella?’, y desde estos países la pregunta sería ‘¿Merece la pena seguir viviendo en un mundo basado en el poder – dentro de la pauta de la dominación – o la mujer de ‘Nuestra América’, le abren paso a una práctica de solidaridad, la pluralidad y la comunicación? A un lógica de mestizaje.

* Arquitecto. Docente universitario, miembro del colectivo Otra Colombia es Posible.


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