Declaración Política
Sábado 2 de diciembre de 2006
Un año después de firmarse el Pacto de Unidad que dio origen al Polo Democrático Alternativo (PDA), el partido aprobó este sábado, entre otros, los estatutos del partido, ratificó su plataforma ideológica y eligió su Dirección Nacional.
Por unanimidad y aclamación fueron ratificados los cargos de presidente y secretario general del partido, en cabeza de Carlos Gaviria Díaz y Antonio Navarro Wolff, respectivamente.
Escuche el audio del discurso pronunciado por el Presidente del partido, Carlos Gaviria, en la clausura del Congreso de Unidad:
El texto completo de la declaración política es el siguiente:
DECLARACIÓN POLÍTICA CONGRESO DE UNIDAD POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO (PDA) Bogotá, 2 de diciembre de 2006.
Concluye el Congreso de Unidad del Polo Democrático Alternativo (PDA) como tenía que terminar: con un rotundo éxito por el número y calidad de los delegados y delegadas, la cordialidad y profundidad de los debates, la claridad de las decisiones, la indudable voluntad unitaria, la capacidad de la dirección elegida y la decisión del Partido de trabajar para mantener lo ganado en las administraciones territoriales, lograr nuevos avances en ellas en 2007 y ser gobierno nacional en 2010, todo lo cual hará del Polo la fuerza que transformará a Colombia en beneficio, principalmente, de sus sectores populares. Se suma, así, este éxito a las victorias obtenidas desde cuando, hace apenas un año, unimos en torno a este proyecto político a la casi totalidad de las fuerzas de la izquierda democrática colombiana, lideramos la movilización de amplios sectores populares en defensa de sus intereses y los de la nación, dimos ejemplo de madurez y espíritu fraterno en la consulta presidencial, avanzamos en las elecciones de Cámara y Senado, logramos un notorio salto adelante en las votaciones presidenciales y vislumbramos el futuro promisorio que nos espera en el formidable resultado, de más de 555 mil adherentes, en la elección de los miembros de este Congreso.
Importantes de resaltar son también las siguientes decisiones del Congreso. La ratificación del Ideario de Unidad que le dio fundamento programático a la constitución del Polo Democrático Alternativo y al rumbo de su política, el cual contempla, entre otros objetivos fundamentales, establecer una democracia auténtica, al servicio de las mayorías nacionales, fundamentada en un modelo económico diferente al que impone el Fondo Monetario Internacional y en el derecho inalienable de los colombianos a decidir de manera soberana lo que mejor le convenga a su progreso y bienestar. La aprobación de los estatutos del Partido, que establecen los derechos y deberes de los afiliados y dirigentes y sirven de base para configurar una organización en la que las más amplias prerrogativas democráticas de cada uno de sus miembros no impidan el logro de la férrea unidad y disciplina necesarias para ganar el poder, y en el que las tendencias y sectores que hacen parte de él, lejos de fraccionarlo, estimulen su cohesión. La política de unidad que anima al Polo Democrático Alternativo con otras fuerzas políticas que actúan en Colombia, convergencias que tendrán que fundamentarse en claros acuerdos programáticos que no entren en contradicción con nuestros objetivos primordiales y que tampoco vulneren la naturaleza e independencia de nuestra organización. La decisión del Polo de esforzarse por organizar y movilizar a los colombianos en defensa de sus intereses y derechos, de manera que su presencia se sienta en las calles y en las plazas de la República y que la organización no reduzca su accionar a las contiendas electorales. Y su voluntad de no salirse de los estrictos parámetros de la lucha civil, de forma que ni por lo que hagan ni por lo digan sus miembros se aticen las violencias que martirizan a Colombia. Es su propósito trabajar por conseguir la paz democrática que anhelan los colombianos a través de la salida política al conflicto armado, y el logro del intercambio humanitario.
Con el espíritu y las concepciones expresados en este Congreso, el Polo Democrático Alternativo está en condiciones de convertirse en el representante político de todos los colombianos que de tantas maneras sufren las terribles condiciones económicas y sociales impuestas por los sectores que se lucran con las desgracias nacionales, tales como los asalariados del campo y la ciudad, los indígenas, las afrodecendientes y el pueblo rom, el campesinado, los intelectuales y el estudiantado, los jóvenes y los viejos, los artesanos y los propietarios de pequeños y medianos negocios de todos los tipos, las mujeres y los LGBT. E incluso cabe en la gran unidad que nos proponemos alcanzar el empresariado cuya actividad económica contribuye con el progreso del conjunto de la nación y que esté dispuesto a luchar por el avance autónomo y democrático del país.
Consecuentes con las concepciones que nos caracterizan, mantendremos nuestra oposición al establecimiento político antidemocrático asentado en la corrupción, el narcotráfico y el clientelismo, a su modelo neoliberal que anexa la economía colombiana a Estados Unidos y al programa, las políticas y las prácticas del gobierno que preside Álvaro Uribe Vélez, seguramente el más retardatario de la historia de Colombia, como lo ilustran las siguientes realidades: su empecinamiento en suscribir el TLC, le provoca graves daños al aparato productivo nacional, desnacionaliza aún más la propiedad en el país y agrava los problemas de desempleo, pobreza y miseria de los colombianos. El recorte de las transferencias a las regiones, medida que se burla del compromiso del Estado de restituirles esos recursos a municipios y departamentos, golpea la salud y la educación y fortalece las conocidas prácticas clientelistas del Presidente de la República. La reforma tributaria que, otra vez, les reduce los impuestos a los monopolios y las trasnacionales y se los aumenta al pueblo raso y a las capas medias. La llamada ley de desarrollo rural que apunta a entregarle grandes porciones del territorio a los monopolios nacionales y extranjeros y al narcolatifundismo, consolida el despojo y el desplazamiento forzado, criminaliza las luchas de los pobres del campo por la tierra y deja las puertas abiertas para que se legalicen las tierras obtenidas mediante la violencia por las organizaciones armadas ilegales, especialmente, por los grupos paramilitares. La reforma de la Ley 100 que ratifica el vulgar negocio en que el neoliberalismo convirtió la salud, a pesar de haberse comprobado que esa concepción aumenta la enfermedad y la muerte en el país. Y la privatización de Ecopetrol, engendro que junto con las demás privatizaciones enajena el patrimonio público y demuestra la naturaleza antipatriótica y plutocrática del uribismo.
De otra parte, cuatro años de aplicación de la denominada “seguridad democrática” confirman que llamarla “democrática” es demagogia, según lo prueban los muchos desmanes y hasta crímenes cometidos por su cuenta, incluidos los montajes de falsos atentados terroristas por parte de miembros y algunas estructuras de las fuerzas armadas. Resalta también su fracaso por lo distante que está el Estado de lograr el monopolio sobre las armas, a pesar de que nunca se había gastado tanto con ese propósito, y porque es indiscutible que sin dicho monopolio hablar de paz verdadera constituye un engaño.
Digna de especial repudio es la conducta del Presidente Álvaro Uribe Vélez con respecto a las escandalosas relaciones entre el paramilitarismo y una porción notable de sus principales jefes políticos, al igual que la asumida ante los crímenes que las autoridades judiciales le imputan al ex director del DAS, la policía secreta del Jefe del Estado, hechos que son tan graves que ponen en entredicho su legitimidad. Porque es evidente que no ha puesto el enorme poder presidencial al servicio de encontrar la verdad de esas relaciones vitandas y porque es notorio su silencio en relación con la innegable responsabilidad política que le corresponde en estos asuntos de extrema gravedad.
El Polo Democrático Alternativo repudia la aseveración de que “el país no resiste la verdad” sobre las relaciones entre el crimen organizado y dirigentes políticos, gremiales, sociales y económicos y denuncia que no es el Parlamento el que delinque sino una parte de sus miembros, porción que deberá responder judicial y políticamente por los delitos cometidos. Este Congreso, además, se une al clamor nacional que exige que la política de “justicia y paz” que con largueza beneficia a los paramilitares tenga como condición que el Estado garantice que la verdad prevalecerá sobre el ocultamiento, que habrá reparación a la víctimas y que la desmovilización de sus diferentes instrumentos de coacción no será una farsa sino una realidad comprobable, de forma tal que nunca más haya una guerra sucia en Colombia ni se repita el genocidio de la Unión Patriótica.
Entre las dificultades que padece la administración del Presidente Álvaro Uribe no son secundarios los problemas que aquejan a su principal mentor, George W. Bush, cuyo descrédito crece en Estados Unidos y en el mundo por causa del desenmascaramiento de la cruzada imperialista que inició con el pretexto del atentado terrorista a las Torres Gemelas, el fracaso de la bárbara invasión de Irak y el deterioro económico que aqueja a cada vez más capas del pueblo estadounidense. Y cuenta también en su contra la conocida rebeldía y movilización de los pueblos de América Latina, cuyos influjos democráticos se han expresado en el continente y ya se sienten y se sentirán cada vez más en Colombia, dándole bases a la integración económica y política de América Latina y a la articulación de las fuerzas progresistas del Continente.
Compañeros y compañeras: entre las principales tareas que les corresponde adelantar a cada dirigente y militante del Polo Democrático Alternativo están las de aumentar los adherentes al Partido, fortalecer y constituir los organismos de base y directivos de la organización, estudiar y promover el conocimiento del Ideario de Unidad y de los estatutos de la organización, cuidar la unidad como el bien sin el cual no es posible vencer y vincularse con toda decisión y entusiasmo a las diferentes luchas que adelantan los distintos sectores de la sociedad en pro del empleo, el ingreso, la producción, la educación, la salud, los servicios públicos y los demás derechos de los colombianos, incluidos los de los trabajadores en torno a sus garantías laborales democráticas, así como asegurar que libraremos la batalla electoral del 2007 con la mayor dedicación y responsabilidad, de forma que obtengamos otro resonante éxito. Que su consecuencia con la búsqueda de la unidad del pueblo confirme la decisión de construir un nuevo poder realmente popular y un gobierno democrático.
Luego de muchas décadas de esfuerzos y sacrificios, el Congreso de Unidad del Polo Democrático Alternativo sella la anhelada convergencia de la izquierda democrática colombiana, el primer instrumento que se requiere para alcanzar la fuerza suficiente para transformar a fondo la sociedad colombiana. De nosotros, los centenares de dirigentes que asistimos a este Congreso, depende que les llevemos la buena nueva a todos los colombianos y los convenzamos de lo constructivo de nuestros propósitos, porque será con su indispensable participación y respaldo como ganaremos una patria soberana, democrática, próspera y en paz.
¡Que los trabajadores del campo y la ciudad, los intelectuales y el estudiantado, las mujeres y los indígenas, los colombianos todos sientan que el Polo es su partido y compartan con nosotros el convencimiento de que es capaz de dirigir los grandes cambios que requiere Colombia!
¡Comprometámonos a no ser inferiores al reto que nos ha determinado la historia!
¡Viva el Polo Democrático Alternativo! ¡Viva el Polo Democrático Alternativo! ¡Viva el Polo Democrático Alternativo!